Política

Bad Bunny y el intelectual orgánico

Por: Ernesto Ustariz

Bad Bunny, menos conocido como Benito Antonio, posiblemente no domine el término de intelectual orgánico, y lo más seguro es que no conozca a Antonio Gramsci, pero es, quizás sin pretenderlo, un intelectual orgánico. Su música no deja a nadie indiferente, y aunque entenderlo resulte más que difícil, uno sabe de qué va lo que canta. No son temas de superación personal, o el amor más allá del amor. Son de sexo, sexo y más sexo, tal vez el sexo después del sexo. No busques poesía ni lirismo, para eso está Quevedo, no Benito. Y como el sexo vende, y si no pregúntale a Hugh Hefner, Bad Bunny es uno de los artistas más exitosos del momento, y cual rey Midas, todo lo que canta produce oro, aunque parezca enfundado en mierda.
Pero ni de cerca podía llamarse al Conejo Malo intelectual, incluso el título de artista estaba en disputa. Hasta que se encontró con Residente, menos conocido como Rene Pérez, exlíder de Calle 13.
Residente es casi de seguro, el mejor rapero latinoamericano de los últimos años, y tiene muchas papeletas para estar entre los más grandes artistas latinos de los últimos 19 años. Rompiendo todos los esquemas sobre rap, empezó a mezclar ritmos a lo loco, con letras bien raras, y fue un éxito. Casi una treintena de Grammys y numerosos premios, muchos de ellos usualmente nunca entregados a raperos, y una legión de seguidores parecen hablar de su calidad. La dirección de sus videos clip, y de sus propios documentales, lo convierten en un artista completo.
Pero en tiempos donde todos callan, y los artistas miran más ingresos, views y followers en redes sociales, Rene se paró y dijo lo que pensaba. Su irreverencia no vino desde el éxito, antes de ser una estrella definió su compromiso social con un tema que devino himno de un momento. Querido FBI salió 30 horas después del asesinato de Filiberto Ojeda Ríos, líder independentista puertorriqueño, cuando aún Calle 13 no había lanzado su primer álbum. Durante los siguientes años, con el éxito, defendió sus posturas, a la par que ponía sus canciones en los números unos de las listas. Caminó un continente y escribió una de las mejores canciones hechas sobre este, Latinoamérica.
Pero donde llega a su máximo punto como intelectual orgánico es, oh destino, con el llevado y traído Bad bunny.
No te dejes engañar, si alguien dirigió, fue el alma y el corazón de las protestas que hicieron renunciar a Ricardo Roselló como Gobernador de Puerto Rico fue Residente. Ante la publicación de los infames chats del ahora exgobernador, Rene puso en pausa la producción de su disco y fue a encabezar las protestas. Les dio fecha y lugar, y el pueblo respondió. Y le puso un himno. Mientras otras caras más “correctas´´ como Marc Anthony o Benicio del Toro daban tímidas declaraciones, Benito Antonio abandonaba egresaba de su estancia en Ibiza, y en menos de 24 horas coescribía Afilando cuchillos con Residente, y lo secundaba en cada marcha, impulsando con él el número de seguidores que el ex calle 13 no puede mover. Y no pararon hasta que no renunció Roselló, pero como un hombre, ni dos, no hacen una revolución, y la dominación cultural norteamericana es inmensa, puerto rico es una colonia, y a pesar del deseo y el trabajo de ellos, lo seguirá siendo.
Y si ha llegado hasta aquí seguramente Ud. como lector se preguntara: ok, ¿cuál es tu tesis? Pues ni yo mismo la sé bien.
Pero hay algunos puntos que pretendo dejar claro. Bad bunny dice malas palabras, muchas, demasiadas, y su música posiblemente sea una basura, pero es sincero. Solo canta lo que vive, la realidad que le rodea. Y esa realidad también incluye la situación política de su país. Él no va a cantar sobre temas sociales en cada álbum, pero en el momento más definitorio de los últimos 10 años, lideró las protestas que llevaron a la renuncia por primera vez del gobernador de Puerto Rico. Antes de juzgarlo por su máscara, sus prendas, o por cómo se peina, piensa en eso.
Los artistas no son más políticos que el resto de los ciudadanos, no están obligados a expresarse ni definirse como no está obligado nadie. Pero deberían hacerlo. No se trata de hacer un twit sobre el incendio de Notre Dame, el del Amazonas o del trending topic del momento en que Ud. lee esto, ni de donar dinero a una ONG confiando en que lo utilizara bien. Se trata de tomar partido, y olvidarse de las consecuencias. Se trata de utilizar el alcance mediático que tienen, y usarlo responsablemente.
Lamentablemente la mayor parte de artistas, solo están pendiente del impacto de sus redes, la cantidad de seguidores o de reproducciones o de Me gusta que tiene su obra, haciendo más de lo mismo, fomentado el sentido acrítico. Y como la prensa, la gran prensa, a verdadera, para la cual la libertad de expresión es un mito que ha vendido muy bien, está cazando a la oveja descarriada; los destruirá en cuanto se salgan del camino. Por eso se portan bien. Por eso, oh paradoja, han convertido a Bad Bunny en un intelectual orgánico, en un ejemplo, en alguien al que admirar. Un punto al que nunca pensamos llegar.

Tomado del blog del autor

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