Política

Por qué apoyo a Maduro

Por: Iramis Rosique

Llevo varias semanas siguiendo de cerca el tema Venezuela, interesante como es para cualquier revolucionario hoy. Una postura en particular ha florecido con fuerza entre los militantes de izquierda, y es esa que dice:

“Ni intervención, ni Maduro”.

En ella está contenido el viejo truco de quedar bien con Dios y con el diablo. Pero también esa postura refleja hasta dónde se ha perdido la perspectiva de lucha política entre las filas. Por eso, quisiera brevemente explicar la razón por la que yo, un revolucionario cubano, sí apoyo a Maduro.
Irán no es un país democrático: los homosexuales son condenados a muerte, las mujeres casi no tienen derechos y el ayatolá es jefe de estado y líder religioso de modo vitalicio.

No obstante, yo apoyo a Irán.

Rusia y los países de la Comunidad de Estados Independientes no son en su mayoría tampoco países democráticos: en ellos también la homosexualidad es perseguida, grandes masas de personas emigran en busca de mejor vida, hay altos niveles de corrupción, militarismo y mafia, y muchos de sus presidentes llevan desde inicios de los 2000 en los cargos.

No obstante, también apoyo a Rusia y sus aliados en Europa del Este.

China no es un país democrático para nada: existe una extraordinaria polarización de la riqueza entre la ciudad y el campo, el gobierno ha utilizado sistemáticamente la violencia contra disidentes, y las condiciones de trabajo en muchas fábricas y la agricultura son decimonónicas.

Y aunque dudo mucho que así se esté construyendo el socialismo, yo apoyo a China.

Como comunista y cubano sé una cosa: en el marco de la hegemonía absoluta de Occidente surgida a raíz de la caída del campo socialista y la URSS, es imposible que nadie emprenda un proyecto de superación del capitalismo sin que sea aplastado; ni siquiera un proyecto de desarrollo nacional desde el Sur. ¿Qué tiene en común Irán, China y Rusia?

Son enemigos de EE.UU. el líder de Occidente.

Y esta enemistad no significa solamente que sus funcionarios diplomáticos no se invitan unos a otros a recepciones en navidad, o que no se envían tarjetas de felicitación: significa en primer lugar, una resistencia al poder hegemónico occidental, un contrapeso en pos del equilibrio del mundo que se perdió. Ese equilibrio del mundo es esencial para los proyectos nacionales de cualquier diminuto o gran país del Tercer Mundo.

En tanto EE.UU y sus aliados puedan violar impunemente el derecho internacional, no cesarán las guerras económicas y las injerencias políticas.

Esto cobra una especial significación en relación con el bloqueo a Cuba.
Hoy todo el mundo se ha dado a criticar a Maduro, Cristina, Dilma, Daniel… pero ¿no recuerdan los revolucionarios cubanos que fue en el auge de estos gobiernos cuando la inclinación de la balanza continental hacia nuestro favor influyó en la normalización de las relaciones con EE.UU? Ya parece que se olvidó esa época en la que la gente creía que iban a quitar el bloqueo de la noche a la mañana.
En Venezuela se debate, al igual que en Cuba desde hace medio siglo, el ser o no ser nación, aunque haya algún trasnochado por ahí que diga que no es pertinente hablar de problema nacional.

En Venezuela se debate la hegemonía de EE.UU en la región, se debate la cuestión latinoamericana.

Si cae Venezuela, caeremos todos. Y quién sabe cuándo nos levantaremos otra vez -no olviden a Allende y la noche que comenzó con su muerte-. Por último, se debate en Venezuela también el derecho a la autodeterminación de los pueblos, a construir el feudalismo o el esclavismo o el marcianismo si les da la gana.

Maduro representa las tres cuestiones, la nación, la América nuestra y la autodeterminación. Por eso, independientemente de sus errores, yo lo apoyo, porque no existe la tercera opción, y porque la lucha política no tiene nada que ver con el purismo santurrón de algunos, ni con la cobarde corrección política de otros. Ya lo dijo el Guerrillero Heroico:

“En una Revolución se triunfa o se muere, si es verdadera”.

¡Socialismo o muerte!
¡Patria o muerte!
¿Venceremos?
No importa

7 Comentarios

  • jose dario sanchez

    solamente una persona sumamente ideologizada es capaz de pensar que apoyando a regimenes donde se violan los derechos de minorias,se practica el apartheid en sus distintos modos,se le niegue libertades a sus ciudadanos,se pueda pasar el estadio actual de las sociedades capitalistas con estado de derecho y sociedad civil fuerte.Al contrario de lo que pensaban los “revolucionarios” pasados de moda ,no solo es apoderarse del poder,la cosa es progresar….

    • Hayes Martinez

      José Darío, creo que usted señala una cuestión importante, y es el carácter altamente ideologizado que tiene el debate alrededor de Venezuela. Sería un reto escapar de un debate ideológico –del que usted también ha sido víctima en muchas ocasiones- y ver las cosas con objetividad .
      Saludos

    • Iramis

      Se puede hacer un análisis sobre este asunto desde una posición no ideológica? Existe acaso la política desideologizada? No hablamos ahora mismo de política? Conozco perfectamente el no progreso de los países y procesos que menciono. Pero aquí hablé de estrategia política, de política en cuestión, entera y verdadera; no de lo que cómodamente se escribe en una revista parisina o se dice en el Telediario de las 11. Estoy seguro que la derecha venezolana me entiende, y los revolucionarios de campo también; aunque se que los de academia no.

  • dederechakrnívora

    En los países musulmanes se persigue a los homosexuales debido a su religión; en muchos países, como bien expones, está el mismo presidente desde el año 2000 -elegido en las urnas-, Cuba llevó más de 50 años con el mismo y nadie se quejó. Apoyar a Irán, a China, Rusia et al solo porque comparten “el enemigo común” es el equivalente a apoyar que se mataran miles con la bomba atómica porque así de una vez acabaría la guerra. En fin, te invito a que leas el artículo de Hayes Martínez sobre Venezuela, te ayudaría a razonar; claro, si lo lees de izquierda a derecha, y no de izquierda a izquierda. 😉

    • Hayes Martinez

      Gracias por el apoyo.
      Ese artículo recoge la opinión de Iramís, y debe ser respetada, en cuanto sabemos que él la dice con responsabilidad, y está respaldando un criterio fuerte, que es la contención de Estados Unidos. Usted, por lo que veo le da un contra-argumento razonable. Me alegro que se sume al debate.
      Por otro lado, disculpe, pero no le parece que su Nick le resta un poco de seriedad a lo que usted pudiera decir…? que de antemano está prejuiciando a quien lea sus comentarios…? No lo digo por la palabra derecha, sino por el adjetivo que la acompaña. Solo un comentario, saludos.

    • Iramis

      El error que se comete cuando se trata de ver el acto político desde una nube es creer que la práctica política es una cuestión científica. No importa lo bien que yo razone, la política no va de eso. Yo podría pensar que usted tampoco razona bien o lee bien. Podría remitirlo a leer la historia de América de izquierda a derecha y no de derecha a derecha. Podría remitirlo a estudiar la historia y el pensamiento de las luchas humanas por la emancipación. Pero sé que en todo caso, usted, sin ser un idiota, razonaría tal cual lo está haciendo ahora. Porque la política va de partidismo, porque va de intereses. Yo he escrito esto como un revolucionario cubano que está midiendo el mejor escenario para su pueblo y su revolución. No sé cómo lo comentó usted, pero espero que pueda entenderme.

  • Oscat

    Casi suman 4000 años de golpismo monarquista y asalto a paises. La religión y la espada han frenado el progreso y la evolución humana y todavía se utilizan los mismos argumentos supremacistas.
    Los indígenas del continente América son la única redención y sanación global. Apoyo total a Minga Continental

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