• Opinión

    Una oda oculta en El Principito

    Por: Miguel Alejandro Hayes Martínez Sin ningún tipo de miedo de ser acusado de cursi, o infantil, me atrevo a afirmar que mi libro preferido es El Principito. Conozco la prosa densa del Gabo, la punta del iceberg de Hemingway, las aventuras de Sawyer de Marc Twain, pero El Principito tiene algo especial: fue el primer libro que leí. Desde entonces, hace ya casi 15 años, lo leo y lo releo como quien lo hace por primera vez. Siempre sé que en cada encuentro hallaré nuevos mensajes que se me habían pasado por alto, y lo mejor, es que logra sorprenderme. En una de las lecturas recientes, de esas que…