proudhon
Marxismo,  Opinión,  Teoría

Marx+Proudhon(IV)

Por: Oscar Herrero

Marx más Proudhon
Cuando Lenin habló de las tres fuentes del marxismo, refiriéndose a su estudio, estaba hablando, del desarrollo teórico del socialismo francés, de la filosofía Alemana y de la escuela de economía clásica, fundamentalmente la inglesa.
Sin embargo, estás tres fuentes tuvieron una disímil importancia teórica. El estudio de la economía inglesa no habla de nosotros –los trabajadores- no nos define, sino que trata de establecer un estudio anatómico de nuestra otredad: el capital. Una disección del cuerpo de las relaciones productivas, que nos mostraba el abanico de contradicciones, los virus que corroían ese cuerpo, las condiciones de sobrevivencia y la vulnerabilidad de ese cuerpo, del cual formamos parte, en tanto víctimas, más bien, fue un esfuerzo destinado a desmitificar, definir y caracterizar la metamorfosis del capitalismo.
En cambio, cuando hablamos de los postulados del socialismo francés, en su rica tradición profundizada luego de la gran revolución (1789), -Fourier, Cabet, Lammenais, Blanc- aunque, quien escribió las más fundamentadas y apasionadas páginas fue Pierre Joseph Proudhon. Sin dudas, el comentario de Lenin está referido a la obra de Proudhon, y la obra literaria de este trabajador gráfico, tiene el mérito de haber sido textos escritos por la necesidad ´política’ de hacerlo. No hubo un empeño carrerista, aunque si una ‘vocación’, nacida en su natural rebeldía contra la sociedad burguesa. El entorno teórico en el que se inscribe Proudhon es el materialismo proveniente del enciclopedismo francés, y tanto en su forma de escritura, como en su personalidad. se percibe la influencia de Rousseau. Puede decirse que Rousseau es a Proudhon, lo que Hegel a Marx. El francés es un producto de atmósfera revolucionaria parisina de las décadas de los ’30, ’40 y ’50 del XIX, que acunó durante su empiria conspirativa.
En ¿Qué es la propiedad? Este autor, lega un gran manifiesto teórico fundamentando el derecho de clase que asiste a los trabajadores por el hecho de serlo, demostrando por distintas vías que la propiedad es un robo. Hoy cualquiera puede decirlo, pero a fines de la década de 1830, no solo fue una piedra de escándalo que le costó sanciones –cárcel- sino que el alegato tiene tanta profundidad que hasta el día de hoy conmueve por su audacia, deslegitimando la función de la propiedad y el abismo que separaba al inversor, como usurero que arruinaba la vida de los productores-trabajadores. Otro de sus tópicos fue contra la sobrevivencia de la religión, en tanto, institución, aunque el mismo, conformado en la cultura latina arrastraba improntas concomitantes a ciertas ramas teológicas progresistas que todavía servían de bandera para un comunitarismo libertario, que él ya denominaba comunismo.
La disidencia y luego enfrentamiento con Marx ensombrecieron el prestigio póstumo de Proudhon. Las diferencias empiezan cuando, el francés, publica ‘Sistema de las contradicciones económicas’ o más conocido por los marxistas por ´Filosofía de la miseria’. El más ambicioso y acabado texto de este autor que pretende atar todos los hilos de un compendio doctrinario, pero cotejado con la posterior obra de Marx, adquiere una apariencia deslucida. Marx, primero le contesta con un pequeño libro, cuyo título irónica y un poco despectivamente, exhibe el sentimiento que guardaba hacia su contradictor, tal vez por eso, ha sido una suerte de texto introductorio, en el marxismo: ‘La miseria de la filosofía’. Lo notable, sin embargo, es la originalidad de muchas definiciones, caracterizaciones e ideas tomadas del ‘Sistema de las contradicciones económicas’ aparecen en los textos económicos de Marx tamizados por la precisión de la filosofía clásica Alemana y perfectamente contrastados con los principales referentes de la teoría económica. La verdadera respuesta de Marx a Proudhon está dada fundamentalmente en Das Kapital, obra señera dentro del conjunto de sus textos. Los principales conceptos están tomados del libro de Proudhon, como la dicotomía: valor de uso, valor de cambio y la orientación de la discusión contra los economistas clásicos, en tanto, mentores teóricos de la burguesía. En el cotejo de estos dos textos –El Capital y El Sistema de las contradicciones económicas- está clara la deuda intelectual de Marx hacia Proudhon. Lógicamente, en tanto socialistas revolucionarios, lo que menos importa es el patrimonio autoral, interesa, en tanto, conocer que tradición vanguardizó procesos de lucha, ya que detrás de la exposición de estos popes teóricos se desarrollaron esfuerzos de épica colectiva de gran magnitud, que es lo realmente importa.

Lo que Marx denominó exóticamente plusvalía, Proudhon lo llamaba derecho de albarranía, tomando el término de viejos usos y costumbres nunca extinguidos de la Europa meridional, que refiriere a esas prerrogativas que la clase propietaria tenía sobre la ganancia del pequeño productor, muy presente durante la alta edad media en los países latinos, La albarranía fue un derecho muy discutido dentro de las distintas corrientes teológicas desde el pre-renacimiento hasta la revolución francesa y estaba relacionado con la licitud de los préstamos por interés. Pero, sin dudas, hablaban de lo mismo: de la apropiación de valor sobre el trabajo. Esta diferencia conceptual, sin embargo, expresa dos puntos de partida y por lo tanto, de caracterización, distintas: Marx al designar como plusvalía, al valor de cambio general, que luego se prorratea entre los distintos capitales de acuerdo a su porte, estaba poniéndole nombre a un fenómeno nuevo, nacido con la forma de producción capitalista aparecida en Gran Bretaña, con la creación del Banco de Inglaterra en la década de1690. Para Proudhon la plusvalía, se trata simplemente de la vieja albarranía, que adquiere nueva forma. Los dos tienen razón. Marx perfecciona la conceptualización, pero Proudhon trata de inscribir la lucha de clases en una tradición, que arranca en la esclavitud, atraviesa el cristianismo y llega hasta hoy, cambiando, con triunfos y derrotas, donde inclusive las revoluciones son vistas como reformas, y que como rasgo, la lucha siempre tiene un carácter gradual. Proudhon, el anclaje terrenal. Marx, la utopía, la tierra prometida. Sin olvidar, su importante contribución a la teoría económica, que sentó las bases para el desarrollo de la actual Economía de Plan.

Marx al dar vuelta el estado absoluto de Hegel, que este imaginaba para el atrasado estado prusiano, con la intensión de poner a los feudos alemanes dentro de la caja de una gran república, previniéndola del libertinaje mercantil, de las potencias exportadoras y espoliadoras del momento, por eso, ese estado tenía que ser grande, potente, moderno, para albergar las virtudes germánicas, ya en sí mismo, una utopía. Marx, digo, al darle por proyección, un carácter socialista y mundial, construye una utopía partiendo de otra utopía. Aquí, quizás radique la principal debilidad de Marx, en provenir de los libros.
Proudhon, de origen orgullosamente campesino, luego de un gran esfuerzo de su familia para ingresar al bachillerato, donde descubrió la escritura, como un medio, donde depositar las contradicciones, que lo atravesaban como un cuchillo, para tener que abandonarlo porque ‘la necesidad’ desbordó la economía de su casa y como muchos, tuvo que ir a trabajar, llevando su vocación literaria y filosófica a pura biblioteca y a como podía. Le toco atravesar algunos años, como aprendiz de tipógrafo y corrector, hasta que por fin, puede trabajar en una verdadera imprenta, la de los hermanos Gauthier. Proudhon se educa en las discusiones de barricada, más la biblioteca y los filósofos revolucionarios caros a su terruño, nunca salió de Francia, salvo el exilio, por persecución en Bélgica. Pensó universalmente, pero en francés, para sus aldeas. Su mundo espiritual estuvo ligado al de las asociaciones masónicas, que constituyeron grandes núcleos de debate y centralizador de la acción gremial y revolucionaria. Con los Gauthier mismos tenía, no solo una relación laboral, sino también ideológica, a tal punto, que esta prevalece sobre la primera. En un momento dado Proudhon renuncia a trabajar con los Gauthier, para establecer su propia imprenta para editar según su criterio, más tarde se funde, y vuelve a trabajar con los Gauthier. Todo esto, sin dejar nunca de estudiar ni de escribir textos, muchos de los cuales, tienen el carácter de tratados, es para destacar que teniendo el anarquismo tanto predicamento durante décadas, en el universo hispano, apenas una cuarta parte ha sido traducido al español. Se puede decir, que en la propia biografía de Proudhon está su obra. Fue la síntesis del socialismo que él predicó, a diferencia de la propuesta marxista, Proudhon pone el acento en la subjetividad de la clase obrera, en la subjetividad existente, no en la que hay que construir, se trata de potenciar en todo caso, pero independiente de las condiciones materiales. El socialismo es algo que puede desarrollarse por negativa al capitalismo, en cualquier estadio de industrialización. El socialismo basado en la organización de la simple y llana bondad de las personas. También puede considerarse a Proudhón como el máximo exponente teórico del socialismo espontaneo, del socialismo autonomista, del socialismo libertario e incluso del moderno comunitarismo. En este sentido, puede decirse, que Proudhon proviene de las contradicciones de la Francia profunda.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

A %d blogueros les gusta esto: