Marxismo,  Teoría

Por qué repensar el valor

Por: Miguel Alejandro Hayes Martínez

La filosofía nació de la poesía. De los versos de Homero y de Solón, los griegos jónicos establecieron la doctrina de la justicia universal (1 pág. 18). Fue del lenguaje de aquellos primeros poetas, de sus metáforas, que se fueron creando las formas para expresar la filosofía. Sobre la base de sus enseñanzas, surgió la cosmología del mundo en la antigua Grecia.

Así, de la misma forma en que venían pensando-hablando- los hombres, comenzó a generarse un pensamiento articulado que devino en un primitivo sistema. El lenguaje de los poetas, era la estructura de esa filosofía. No es casual que Marx afirmara que la filosofía era la religión hecha método (2 pág. 74). Sin dudas, las primeros pensares filosóficos solo convertían en método esos enajenados pensamientos religiosos (2 pág. 74).

De ahí que comenzaran a asumirse de manera literal algunos de esas grandes metáforas de los poetas griegos. Como mencione-por ejemplo-, el bien que triunfa al final. Si bien en Solón eso pudo ser solo una metáfora, ya en Heráclito (1 pág. 18) aparece como una idea de ley, de algo objetivo del mundo con su propia fuerza.

De esta misma manera ocurrió no solo con ideas completas, sino con palabras como espíritu-el último grito del alma-, que pasó de forma de decir, a tener toda una sustancia propia en muchos sistemas de sofías y filosofías. Los ejemplos de esto, podrían enumerarse casi sin límites.

Eso ha ocurrido en todas las ciencias, atrapando incluso el pensamiento matemático. Gauss por ejemplo, afirma que el infinito era tan solo una forma de decir (3). Y Cantor, que la igualdad matemática no expresa tal igualdad, sino la desigualdad respecto a otro elemento (3). Tal pareciera, como si cada idea escrita como mera representación de algo adaptada a su tiempo, quien la lee en época posterior llega a confundir su sentido original.

De la misma manera que se establecen axiomas y teoremas en la matemática, que se asumen sin necesidad de volver a demostrarlos, ocurre con el lenguaje. Si una expresión –filosofía por ejemplo- es una construcción que expresa amor al saber, no es más que una construcción que su propio uso la ira despojando de esa metáfora que fue, para ser un sentido limpio y cotidiano. Lo que fue en un tiempo, en un esquema de pensamiento, puede que sea otra cosa en otro. Tal y como la palabra ideología dejó de ser estudio de las ideas, para ser sinónimo de conciencia política.

Pensando en cuánto el hombre en su andar por el mundo, va generando nuevas acepciones ¿qué probabilidad existe de que eso mismo haya ocurrido en el seno de la interpretación del pensamiento de Marx? Esa es una de las mayores preocupaciones que debiera comenzar a plantearse el marxismo de hoy ¿cuánto pudimos entender a Marx?

El moro paso mucho trabajo para conformar su sistema de ideas. Recuerdo que estudió mucho la filosofía y su historia. Marx no se lanzó a estudiar directamente a Hegel, sino que conoció a aquellos que la antecedían.

Luego comenzó a armar su crítica a la economía política. ¿Abandonó su filosofía? Aunque durante la era soviética y en sus repercusiones en el marxismo fuera de esta se creó todo el partidismo entre el Marx filósofo y el economista, no es casual que él haya hecho todo ese camino por ambos saberes. Su etapa de juventud le dio todo ese sustento lógico-metodológico con el que comenzó los trabajos de los Grundrisse. ¿Qué habría sido de Marx si no hubiese sido un joven hegeliano-a su forma claro-? ¿Puede quien lea esto imaginarse que habría sido del pensamiento de Marx sin la filosofía que conoció?

Ya en fecha tan temprana como 1844(en sus Manuscritos), el joven conocía-con el entusiasmo y energía de la edad- a Hegel, pero también criticaba y estudiaba a Smith. Tuvieron que pasar muchos años para que el genio de Tréveris estuviera preparado para enfrentar a los economistas ingleses. Sin sus estudios de dialéctica nunca habría logrado superar a la economía política inglesa clásica.

Si Marx-mucho más inteligente y capaz que tantos hoy- estudió toda la filosofía y Hegel para pasar la economía, ¿qué hace pensar hoy que solo una lectura de El capital permitirá entenderlo? Como mencioné aquí, él ya conocía la obra de economistas, pero hasta que no comprendió Hegel, no les hizo la crítica certera que conocemos.

Sin embargo hoy, las lecturas al Capital de muchos economistas marxistas no hacen ese recorrido, sino que leen a Marx enfocado desde la ciencia económica: Smith, Ricardo, o algún otro teórico previo, contemporáneo o posterior. ¿Acaso podemos entender a los economistas ingleses como Marx si no se estudia a Hegel con seriedad? ¿Cuánto se ha hecho por eso? Ya Lenin advertía en su tiempo que ningún marxista había entendido a Marx por no estudiar a Hegel (4). Y hoy ¿qué ocurre? No dejo de preguntarme hasta que punto todo cuanto sabemos de su crítica a la economía política sea como esas lecturas literales tal y como hicieron con los poetas griegos o con el infinito que mencionó Gauss.

Eso nos puede enseñar que el conocimiento -si bien no debe tener esos tres estados de Comte-, debe irse articulando de una manera coherente. Es por eso, por esos saltos del estudio al analizar a Marx, que me cuestiono ¿se ha entendido bien el trabajo abstracto y concreto como concepto? ¿O que pensamos que es el valor? Cuando Marx afirma que el valor no es más que el tiempo de trabajo socialmente necesario ¿está diciendo que el valor es la media de trabajo para producir una mercancía? Es eso coherente con la dialéctica como método o es una lectura literal?

Para pensar el valor hay que saber elementos del aparato de la dialéctica. Las relaciones sociales de producción son las relaciones que establecen los hombres para producir su realidad. Estas, no son más que relaciones intersubjetivas-y objetuales- (5) donde no solo se relacionan los hombres, sino los resultados de su trabajo y la naturaleza en general. Estas relaciones intersubjetivas (5), es decir, relaciones conscientes mediadas por la subjetividad. Después de conocer esto, ¿se puede entender el valor-que es una relación social de producción- como una media social de trabajo (abstracto o no)?

Sin el concepto de las relaciones sociales de producción expuesto aquí el valor -como categoría- lo interpretación resultante se parecerá más a la de Ricardo, que a una lectura hegeliana de este, tal y como al parecer ha ocurrido de forma dominante hasta hoy en las escuelas de economía.

Puede parecer insignificante, pero de relaciones intersubjetivas-concepto original extraído de Hegel-a eso de media de gastos de trabajos va mucho como diferencia. Las implicaciones filosóficas van de un salto dialéctico para una concepción de tipo de un estructuralismo vulgar (respecto al estructuralismo), sin hablar de que representa dar un concepto de relaciones sociales que no es precisamente el de Marx. Entonces ¿se ha hecho la interpretación correcta?

No me cuestiono la capacidad intelectual de todo quien ha estudiado a Marx, pero si el hecho de no hacer el recorrido necesario por las obras que fueron piezas claves en los estudios metodológicos filosóficos de Marx. No es lo mismo armarse un concepto de relaciones sociales a partir de leer El capital que a ya tener eso sabido a partir de un conocimiento filosófico previo.

Como mencionaba al inicio, se han hecho muchas interpretaciones literales del pensamiento al estar mediado por formas de lenguaje, por eso me preguntaba si ocurrió también con Marx. Siendo consecuentes con el concepto de relaciones sociales de Marx –que asume de Hegel en particular y de la dialéctica en general-, entonces el valor no es precisamente el tiempo de trabajo socialmente necesario, sino-como mínimo- el reconocimiento social a este tiempo de trabajo. Quizá esta sea la primera lectura literal que se ha hecho-no por todos- del Capital y que debe corregirse.

Bibliografía

1. Abbagnano, Nicolas. Historia de la filosofía I. Barcelona : Montaner y Simón S.A, 1955.

2. Marx, Carlos. Manuscritos económicos y filosóficos de 1844. s.l. : Proyecto Espartaco.

3. Bell, Eric Temple. Los grandes matemáticos.

4. Lukács, Georg. El joven Hegel. La Habana : Ediciones Revolucionarias, 1966.

5. Acanda, Jorge Luis. El porvenir de la memoria en el mundo contemporáneo. [aut. libro] Manuel(compilador) Cruz. Barcelona: Paidós, 2002.

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