Trinchera Abierta

La Primera piedra en la trinchera.

Por: Miguel Alejandro Hayes Martínez

Fue un resultado inesperado. La premonición de 3 participantes fue superada increíblemente. El espacio estaba compuesto más que por amigos, por las personas interesadas en el tema. Era la primera Trinchera Abierta, que empezaba con el pie derecho.

Este fue un espacio que nació  como idea de socialización de los resultados del grupo de estudios de marxismo ‘’La trinchera’’. Se quería  presentar, discutir propuestas sobre marxismo que escapan de los espacios habituales. Así se comenzó.

No hicieron falta grandes esfuerzos organizativos. La casa estudiantil de la FEU, nos brindo su acogedora Sala de Video. Los carteles fueron expuestos en algunas instalaciones de la Universidad de la Habana y en las redes sociales. Los miembros del Foro de Estudios Críticos, se entusiasmaron en hacer sus breves ponencias.

El tema… ‘’los mitos del marxismo’’. Se pensó necesario, que esto fuera la primera piedra en la trinchera. Es urgente, combatir los vicios que nublan al marxismo. El positivismo, la doctrina del deber ser, los rezagos de los aún presentes manuales soviéticos y la manipulación inconsciente o no  de muchos que lo usan a su antojo, son sus manifestaciones. Contra ellos, en defensa de la ciencia, comenzaron tres largas horas de adelantos y retrocesos.

Sería arbitrario decir los centros temáticos que caracterizaban las ponencias. Si bien estas se planteaban una idea central, fue el debate lo que marcó una línea en la discusión.

Así, la revolución en Marx, la cientificidad del marxismo, la ideología y el comunismo, se convirtieron en una tormenta de evocaciones a Gramsci, Lenin, Engels. No faltaron los polémicas sobre Foucault, contemporáneos como nuestro cubano Acanda y economistas decimonónicos ajenos al marxismo como Malthus.

No creo que haya existido una conclusión teórica. Se avanzó en conceptos, que terminaban en contrastarlo contra el lenguaje y llevarlo a la teoría del conocimiento. Al menos, esta fue mi percepción de lo ahí ocurrido. Sería injusto decir que fue lo que pasó,  cuando cada uno de los presentes elaboró su propio balance.

Lo cierto es que la satisfacción de algo tan pequeño no se puede esconder. Era lo que después de todo, muchos sin saberlo, estaban esperando. Fue oportunidad donde el conocimiento de la obra  de Marx y seguidores, pudo salir de la égida de quien otorgo valor al conocimiento decidiendo qué debe saberse sobre del tema y apuntando un número en un papel. Fue ese el espacio donde se les dio rienda a una serie de concepciones y opiniones  que permiten valorar el estado actual de la ciencia que nos adjudicamos en la constitución, y sobre todo, que ante lo que debe hacerse por ella, fue un paso importante.

A partir de ahora, queda abierta la invitación, para que una vez por mes, todo aquel que lo desee vaya, a compartir una tarde-noche con amantes (no ciegos) del marxismo y sea parte de nuestra trinchera, de la Trinchera Abierta.

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