Política en Cuba

La política en Cuba es compleja. Desfavorece a las personas que actúan, opinan y se proyectan contrarios al gobierno. No se distingue mucho entre ser contrario a la totalidad del gobierno, o a una parte. La contrariedad es también respecto a las personas que integran el gobierno, o a la lógica de la que resulta este. Los desfavorecidos sufren de la violación de derechos humanos, sobre todo, los referidos a la libertad de expresión y de pensamiento y orientación política. Las personas con posición más radical respecto al gobierno son conocidas como disidentes. Los disidentes son tachados por el discurso oficial como una lacra social. En menor medida, reciben trato de disidentes otros ciudadanos cuyas posturas no son tan radicales respecto al gobierno. Estas practicas discriminatorias y violatorias se ejercen desde el control gubernamental de la totalidad de las instituciones. Se ejercen además desde así el único partido, el Partido Comunista de Cuba. Esas instituciones son de orden económico, político y social. Todo ello ocurre a pesar de la que la constitución de 2019 reconoce el estado socialista de derecho en Cuba, en cambio, resulta solo letra muerta. Aunque la represión en su cara más visible no sea representativa desde el punto de vista estadístico, no existen mecanismos ciudadanos para enfrentar el poder del estado cuando este decide actuar sobre un ciudadano. Sin embargo, en defensa de los derechos humanos, así como del estado de derecho, diversos ciudadanos levantan su voz en las redes sociales, y en menor medida, en las calles del país. Actualmente, el mayor escenario de debate político son las redes sociales, las cuales han dado voz a millones de cubanos para expresar sus no pocos desacuerdos, y también su acuerdo.

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