Cultura

Cultivo una rosa blanca

Por: Roberto Chile

XXXIX

Cultivo una rosa blanca,

En julio como en enero,

Para el amigo sincero

Que me da su mano franca.

Y para el cruel que me arranca

El corazón con que vivo,

Cardo ni oruga cultivo:

Cultivo la rosa blanca.

Este poema, sin título, identificado por su primer verso como “Cultivo una rosa blanca”, es sin dudas uno de los más conocidos y polémicos de José Martí por su escritura y significado.

Publicado por el Centro de Estudios Martianos en 2007, aparece en la página 344 del Tomo 14 (Poesía I) de la Edición Crítica de las Obras Completas de José Martí, proyecto de los eminentes intelectuales cubanos Cintio Vitier y Fina García Marruz bajo la dirección del también destacado estudioso Pedro Pablo Rodríguez.

Esos versos se aprenden en Cuba desde la niñez, se escuchan en canciones, se leen en libros, revistas y diversas publicaciones, y hasta acompañan al imaginario del país como parte de la identidad cultural. Sin embargo, resultan poco conocidos los misterios que acompañaron a su escritura: llama la atención la letra del séptimo verso, pues en quienes los declaman, unos optan por “oruga” y otros por “ortiga”. Y es que con oruga se publicó en la Edición Príncipe de 1891 a la sombra de Martí, y así lo han reproducido todas las ediciones de sus Obras Completas, desde su primera aparición en 1900 a cargo del entrañable amigo del apóstol, Gonzalo de Quesada; hasta las que se editaron en La Habana, primero en 1973 y luego en 2007.

La revista cubana Bohemia del 25 de enero de 1963 publicó un amplio trabajo sobre los Versos Sencillos de Martí, titulado No son tan sencillos, en el que su autora, Rosa Hilda Zell (1910 – 1971) defiende el uso de “oruga”, lo fundamenta y reflexiona sobre el concepto o sentido central del poema, lo cual considero más importante que la adopción de la palabra ortiga u oruga:

“… Es de admirar la sobria elegancia con que Martí establece que, por propia elección, por filosofía propia, —si se quiere, por orgullo—, da abrigo en su corazón solamente a la amistad leal y sincera: no al rencor, no al desprecio, no a la venganza. Y no es que devuelva bien por mal: no que, como pide el Evangelio, ofrezca la mejilla izquierda al que le da una bofetada en la derecha: sino que, a la manera estoica, se niega a dejarse arrastrar por la mala pasión al manigual de las malas pasiones. Cultiva su jardín interior, y en él, la más bella y noble de las flores, la rosa blanca. 

Para el amigo, la rosa blanca; para el enemigo ¡nada!”

En ese mismo camino transita la obra La tabla de la salvación que integra la exposición colectiva Vengo de todas partes que se exhibe en el Memorial “José Martí” desde este 28 de enero de 2021, cuando José Martí cumple 168 años y como justo homenaje visual al Apóstol de la independencia de Cuba.

¡Qué sus versos sencillos y sus palabras honradas, siembren el camino de la nación!

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Obra de Roberto Chile

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