Cultura

El lugar de la libertad

Por: Alberto Miguel de la Paz Suárez

Cuando mi niño preguntó: “¿…si en la escuela me dicen que Martí es un hombre grande,  por qué está en el billete de $1.00 peso que vale tan poco…?”, nos viró el mundo al revés, no teníamos respuesta. Él tenía entonces apenas seis años. En el banco nos explicaron a los tres, —su mamá, él y yo— que tal decisión responde a que, siendo el de “menor valor” es el de mayor circulación, así la figura del Apóstol quedaba de alguna manera en el imaginario de los ciudadanos.

Por eso, después de visto el biopic dedicado a la vida de Arminta “Minty” Ross, declaro —y convoco hasta donde podamos— mi apoyo a la idea de la imagen de esta mujer sustituyendo a la del expresidente Jackson en el billete de $20.00 dólares de los Estados Unidos de América. Ofrezco disculpas a quienes interpreten esta postura como intromisión o ingerencia, pero es preciso tomar partido a favor de una decisión que haga lugar a esta propuesta iniciada por el también expresidente de ese país Barack Obama y por supuesto, obstaculizada por  Donald Trump.

Me gustaría se entendiera que este acto trasciende el hecho de una nueva imagen femenina con valor numismático, mujer por demás negra víctima del estigma que fue la esclavitud, para ser un acto de justicia y de recuperar la fe en el mejoramiento humano.

Arminta “Minty” Ross, recorrió 150 km, sola, a pie —declaró que en compañía de Dios— desde Maryland hasta Filadelphia en 1849. Huía en busca de algo muy preciado: la libertad, huía del odio, de la supremacía blanca, consciente de no ser propiedad de nadie. Con ese viaje nació Harriet Tubman, una mujer capaz de recorrer esa distancia de ida y vuelta, sorteando peligros, durante once años, en busca de otros esclavos para devolverles la dignidad humana, la libertad de la que habían a sido privados.

Harriet fue una de las más audaces líderes del Tren Subterráneo, misión con la que liberó a más de 70 personas entre 1849 y 1860. Después de la abolición dedicó sus energías a la lucha sufragista en favor de los negros y las mujeres.

He aprendido a valorar —como me enseñó el propio cine— a aquel importante porque habla de la gente, porque porta una fuerza transformadora reconocida como fe, nuestra propia fuerza heredada de quienes nos antecedieron. Hasta hoy la lucha de Harriet Tubman no ha concluido, aún persiste el odio y nuevas formas de esclavitud siguen atando a los humanos a otra más vil, disfrazada de libertad plena, capaz de anular el sentido común, portadora  de la Ley del Yoísmo —permitáseme el término.

La productora Perfect World apostó por la realización del biopic «Harriet», a partir del guion de Wyatt Smith, dirigido por Kessi Lemmons, para cuyo protagónico fue convocada la inglesa Cintya Frivo, excelente desempeño cargado de contención renovadora y de histrionismo en un filme que no se pierde en recrear las ya conocidas escenas de malos tratos, y apuesta más por mostrar sus efectos, la huella que deja la omisión y todas la formas de violencia ejercidas con la esclavitud.

Necesario, sí, no solo por la denuncia —nunca suficiente sobre los desmanes contra la esclavitud— sino por la carga feminista al hacer visible a una mujer, su lucha, su conciencia social expresada con ímpetu en el testimonio conque convence a un auditorio sobre la importancia de liberar a los esclavos.

¿Alguna vez se ha imaginado como sería ver que le arrebaten un hijo y lo vendan como ganado? ¿O podrá imaginar el dolor, el horror y el olor de la carne quemada por el hierro candente? ¿O el sufrimiento de las niñas violadas antes de su primera menstruación para evitar el nacimiento de mulatos? ¿Sospechará usted el efecto de ser sencillamente ignorado? Eso es ser esclavos y aunque no lo crea aún hace falta que Harriet Tubman vuelva a tomar el Sol naciente, naranja como una promesa de renovación, entre sus manos y vista la piel de Moisés, mientras prepara un lugar para la libertad, para la dignidad; esa que a veces escuece como una bofetada, otras es suave como un sueño, pero siempre nos erige dioses.

Más que en el billete americano de $20.00 dólares, Arminta “Minty” Ross, o mejor Harriet Tubman, merecen estar entre las personas, las mujeres que más respetemos.

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Autor

  • Graduado de Dirección en Radio, Cine Y Televisión en FAMCA, ISA. MSc. Realización Audiovisual. Realizador, guionista y profesor Universitario.

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