Cultura

Adiós

Por: Sender Escobar

La va a tocar para Diego, ahí la tiene Maradona, lo marcan dos...

Me leí Yo soy el Diego de la gente en el pre, acostado en el suelo con una almohada, frente la puerta del balcón de mi casa en Las Tunas. Creo que nunca llegué a leer, sino que todo el tiempo escuchaba.

La historia comienza con un niño nacido en Villa Fiorito, abrazado a una pelota de fútbol, con un padre que se levantaba a las 2 de la mañana para ir al laburo y varios hermanos durmiendo en un mismo cuarto.

Un niño que rompía los zapatos recién comprados jugando a la pelota. El adolescente que empezó a llamar la atención de clubes argentinos, ya inscrito en la AFA, y el destino de ser leyenda se construía en un regate, en un pase de magia certera, en una caída y recuperación inmediata porque en 90 minutos no solo a Luis Eduardo Aute le iba la vida en ello.

El descubrimiento de un joven que conquistó a un gran amor escuchando a Roberto Carlos. A quien las decepciones también pasaron factura, cuando fue ignorado por la justificación de ser muy joven y no poder, quizás, ser el hombre que en tiempo extra pasara el balón para que Kempes hiciera saborear un poco de libertad en una Argentina en dictadura. …pisa la pelota Maradona, arranca por la derecha el genio del fútbol mundial…

Así llegaba al entonces discreto club italiano Nápoli F.C y la concreción era solo cuestión de tiempo cuando una pierna zurda dibujaba en el campo jugadas para no soñar, sin tener en cuenta marcas de rivales mayores y que la predilección de los ataques fueran sus tobillos, blancos de golpes ante la imposibilidad de detener a un pibe, al pelusa, que levantaba la cabeza una sola vez para calcular milimétricamente los metros de separación entre una portería y su pie o un compañero a la justa distancia de un zurdazo para detener el juego durante los eufóricos segundos de la celebración porque el verbo de una esfera se hizo gol …deja el tendal y va a tocar para Burruchaga… ¡Siempre Maradona!…

Maradona con los colores del Napoli. Telam

Y llegó el 86, en el pre mi mamá también vio el juego desde una ventana, cuando un gol de cabeza, que primero encontró una mano, entró en la portería de un rival mucho más que deportivo. Las Malvinas latían en el corazón de 11 hombres y de todo un país. Al 10 no le bastó tener a Dios de aliado y salió a la carrera un poco más atrás del medio campo para cerca de los tres palos, enviar un mensaje al universo cuando el gran Victor Hugo gritaba:

¡Genio! ¡Genio! ¡Genio! Ta-ta-ta-ta-ta-ta-ta-ta… Gooooool… Gooooool…

Maradona contra Inglaterra: el día que el ‘10’ enmudeció al mundo en el Mundial de México 1986. Mundo Deportivo

La incertidumbre, consecuencia de malas decisiones, tuvo la respuesta fortuita en mi país, a quien ya le había declarado su amor y su diálogo de constantes sonrisas lo acercaban a la inefable idiosincrasia de quienes mantenemos la alegría cuando el vaso no esta ni medio vacío, ni medio lleno, porque la fábrica de hacer vasos está detenida por causa del bloqueo, pero aún así bebemos agua y algo más….

¡Quiero llorar! ¡Dios Santo, viva el fútbol! ¡Golaaazooo!Vivir De Zurda fue un privilegio, tener de cerca a Diego y Víctor Hugo cada noche de ese verano del 2014 cuando la espontaneidad y los abrazos humanizaban a un hombre que pidió disculpas cuando se le fue en medio de una aseveración más que cierta: –¡Ahí es donde la cagan! Sentía cada noche que el fútbol era diferente, mucho más que un deporte, cuando Diego recordaba junto a Stoikov o Valderrama los años de juventud incansable tras el balón….¡Diegoooool! ¡Maradona! Es para llorar, perdónenme…Toda noticia tuya, fuera deportiva o personal, cobraba interés porque a pesar de todo eras el Diego de la gente, ese que me maravilla cuando veo las jugadas de un deporte tan duro como el tiempo transcurrido. Incluso ser un dios en tu propia patria tenía el costo de la dificultad, porque ser honesto siempre es pecado cuando la mentira ya no es el cojín donde duermen las conciencias… Maradona, en recorrida memorable, en la jugada de todos los tiempos…

Diego Armando Maradona y Víctor Hugo en el programa De Zurda. Trabajadores

En serio que te has ido Diego, es 2020 ¿dónde están tus brazos con sus respectivos relojes para marcar el tiempo? Imagino que ahora nos toque iniciar el tiempo extra para buscar el desempate. A este año vamos a sacarle tarjeta roja porque las faltas cometidas en pleno juego ya han afectado gran parte del equipo que juega en tanda de penales. ¿ Hacemos un último cambio ofensivo?

Diego, es hora de marcar otros goles, donde la luz vea que llegaste para cantar tangos y reír cuando el Var celestial arruine tu celebración si anulan el gol que te autorizó expresamente Dios aunque, como mismo dijiste una vez, donde estuvo en realidad su mano fue en el segundo. Ahora suena un silbato de extraño sonido, significa el final, pero de lo que ya conocemos, porque en el equipo de la eternidad acaban de nombrarte capitán y la afición espera por ti.

Barrilete cósmico ¿de qué planeta viniste para dejar en el camino a tanto inglés, para que el país sea un puño apretado gritando por Argentina?

Argentina 2 – Inglaterra 0. Diegol, Diegol, Diego Armando Maradona… Gracias, Dios, por el fútbol, por Maradona, por estas lágrimas, por este Argentina 2-Inglaterra 0.

Homenaje a Maradona. Homenaje a Maradona. Homenaje a Maradona. Homenaje a Maradona

Autor

2 Comments

  • Osvaldo Ferrari Diez

    Yo vi jugar a Maradona en el Mundial del 86. Simpaticé inmediatamente con su juego extraclase, incluso poniendo en riesgo mis nexos familiares, ya que mi padre, un hombre íntegro criticó duramente su falta de ética al vanagloriarse de marcar su famoso gol con la mano. Yo dejándome llevar por la emoción de ver jugar al héroe del momento, traté de justificarlo.
    Mi padre tuvo la razón, no era un gran deportista, era un hombre hábil, con dotes excepcionales, pero escaso de vergüenza.
    No me alegro de su muerte “porque la muerte de cada hombre nos disminuye”, como dijo John Donne, pero tampoco lo venero.
    Su desastrosa vida personal, su arrogancia, sus delitos, sus confesadas adicciones, sus despectivos comentarios acerca de uno de sus hijos, y su alineamiento a figuras políticas, que más que que una posición ideológica, era no más que el esnobismo de un millonario, que bramaba de indignación al ver el oro del Vaticano, pero se abrazaba con el Papa, me hacen verlo cómo uno más que murió, lo siento, siento su muerte, pero siento más el pobre legado moral que le dejó a los jóvenes, que caen en la trampa que José Martí definió:” hay personas, que del plátano, se quedan en la cáscara”

  • Orlando

    Borges criticó con obstinada crudeza al fútbol.

    “Es popular porque la estupidez es popular –decía–. Once jugadores vestidos como niños contra otros once corriendo detrás de una pelota no son especialmente hermosos”.

    Despierta lo peor en estos tiempos, que es el nacionalismo referido al deporte.

    “El fútbol en sí, no le interesa a nadie. Nunca la gente dice ‘qué linda tarde pasé, qué lindo partido vi, cuando pierde su equipo’.

    Lo único que interesa es el resultado final. La gente no disfruta del juego”

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