Cultura

Los americanos solo tienen dos cosas buenas…

¿Escuchó la frase “los americanos solo tienen dos cosas buenas: las películas y todo lo demás”?

Por: Luis González
El arte surge de todo aquello que la persona siente, observa, experimenta. Luego, la realidad influye en el arte. No obstante, el arte media en la realidad, pues implanta patrones, cánones e imágenes y moldea el gusto. Actualmente, el consumo y producción del arte se han masificado gracias al avance de la tecnología. El arte académico ya no esconde secretos y el arte popular se ha convertido en otro canon. Cualquiera puede disfrutar de las creaciones de Picasso, Rimbaud, Vallejo, Kawabata, Homero, Boticelli, por nombrar a un grupo variado. Precisamente, el cine surge como producto de una época repleta de creaciones artísticas innovadoras y descubrimientos científicos e inventos sucesivos.
El filósofo Slavoj Zizek afirma en el documental Guía cinematográfica para pervertidos (2006): “No hay nada espontáneo ni natural en los deseos humanos. Nuestros deseos son artificiales, se nos tiene que enseñar a desear. El cine es el arte perverso definitivo. No te da lo que deseas. Te enseña a desear.” Lo cual a mi entender es absolutamente cierto. El poder del cine y de la televisión para crear e implantar imágenes es asombroso. ¿Quién no recuerda frases de nuestro cine cómo: “No, nos entendemos”, “¡Te la entrego viva!”, “¿Cuándo tú has visto una gorda con sentimientos? ¿O frases del cine norteamericano como: “Le haré una oferta que no podrá rechazar”, “Yo soy tu padre”, “Siempre nos quedará París”, etc.? ¿Alguna vez usted deseó ser un galán británico con un ágil sentido del humor y mucha sangre fría? ¿Se horrorizó ante la perfidia de un criminal nazi en una película de Spielberg? ¿Deseó que un hombre como Di Caprio, después de un tórrido romance en un crucero sacrificara su vida en las aguas polares para salvarle? ¿Quizás ha pensado alguna vez “esto está de película”? ¿Escuchó la frase “los americanos solo tienen dos cosas buenas: las películas y todo lo demás”?
¿Todo lo demás? ¿En serio? Yo no estoy de acuerdo. Si bien EEUU ha aportado mucho a la humanidad y sus científicos y artistas han hecho y hacen historia, el progreso de esta nación está cimentado sobre la esclavitud de los africanos, el exterminio de los pueblos originarios, la explotación de los inmigrantes, la subyugación de Latinoamérica por todos los medios. Actualmente, su arsenal nuclear, su presencia militar en todo el plantea, la dependencia de la economía mundial de su mercado, su irresponsable actitud ecológica y su modo de vida alienado, hedonista y egocéntrico hacen del mundo un lugar poco seguro. Decía Honoré de Balzac que: “tras toda gran fortuna hay un gran crimen”, y todas las grandes naciones del mundo han cimentado su posición sobre la sangre. Es lógico que el arte de EEUU sea una estampa de su historia, sus costumbres, su cosmovisión. Una evidencia más del crimen. Es esa misma cosmovisión que impregna a su producción fílmica más vacua y popular, la punta de lanza de la influencia estadounidense en el mundo desde la Guerra Fría. La exportación del American Way a través de la globalización es una amenza para la libertad de pensamiento, de creación, para lo más puro y original en el arte de los pueblos más humildes de la Tierra.
Por eso me pregunto: ¿aquellos que seleccionan la programación de nuestra televisión y nuestros cines serán agentes de la CIA? ¿Por que están llenos de películas y series y documentales y música y animados qué no tienen absolutamente nada que ver con Cuba? ¿Han notado ellos que la intención de las instituciones de cultura y educación es revivir valores? ¿Por qué se nos bombardea con producciones que inculcan valores que negamos? ¿No saben que la cultura cubana está en un punto crítico? Ojo, no creo en la censura de sus productos ni de los nuestros. La considero una medida bárbara e ineficaz. Especialmente si hablamos de la que, sin embargo, es una de las mejores cinematografías del mundo, por lo profundo y lo universal de sus temas, lo atrapante de sus historias y las actuaciones de carne y hueso. Creo que se trata de crear y consumir arte hecho en Cuba, especialmente cine. Todos deberíamos comprar libros de autores cubanos, visitar galerías con cuadros cubanos, ir a conciertos de música cubana (que por cierto es más que salsa y reggaetón) y sobre todo ver más películas cubanas. Debería ser perseguido como fin por todos nosotros, no solo de las instituciones y ministerios. Nuestra isla está llena de historias, tristes, divertidas, asombrosas, enigmáticas, bellas. Busquemos más historias, encontrémoslas y filmémoslas. Que queden en nuestra mente más escenas tropicales que norteñas. La creación material es muy díficil, tanto como la cotidianidad. La difusión por los grandes medios es otro problema. Así que apoyar a nuestros creadores audiovisuales desde todos los organismos de la Cultura es la otra cara de la moneda para salvar nuestro arte, nuestra cultura, nuestra cubanía si aspiramos a una soberanía eterna.

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