Cultura

Mank: Movies Citizen

Por: Sender Escobar 

El primer paso de Welles en la realización de Citizen Kane fue buscar la ayuda de un guionista profesional. Por fortuna, la ayuda estaba a mano(…) Cuando Welles se mudó a Hollywood, coincidió que un veterano guionista, Herman Mankiewicz, se estaba recuperando de un accidente automovilístico y no estaba trabajando en ese momento(…) Mankiewicz, que había estado trabajando en Broadway, había escrito películas durante quince años.

Escribió Robert L. Carrigener en The Making of Citizen Kane, sobre la concepción, según la crítica especializada, del mejor filme de la historia del cine. Película que renovó el estilo narrativo cinematográfico, contada a manera de docudrama sobre la enigmática vida del millonario Charles Foster Kane, interpretado por Orson Welles.

Mank, protagonizada por Gary Oldman, devela la génesis de este clásico de la cultura universal: un guionista de cine conocido por su sarcasmo pertinaz, franqueza molesta, genialidad creativa y alcoholismo desmedido es contratado por el joven Orson Welles para escribir un guion en tiempo récord atendiendo a las facilidades contractuales pactadas con su compañía RKO Pictures, que le permitían total libertad creativa. Mank sufre un accidente automovilístico y es cuando conoce a Welles, quien le facilita todas las condiciones para trabajar en el guion de su ópera prima, tratando de evitar a la vez el consumo de alcohol de Mank para que se concentre a plenitud en el boceto de un proyecto que cambiaría la historia del cine. 

En homenaje al propio Citizen Kane la película se desarrolla en flashbacks escritos en la pantalla, para que el espectador conozca que es un guion también a lo que se enfrenta: la vida de Herman Mankiewicz. A medida que avanza la trama, las contradicciones dentro del mundo del cine, envuelto en la vorágine de la Gran Depresión, la elección de Franklin D. Roosvelt y el auge del fascismo en Europa, el rechazo visceral a otras corrientes ideopolíticas como el socialismo, retratan la mentalidad hollywoodense de los años treinta y el enfrentamiento constante de Mank, con sus análisis certeros, sin que ello signifique un cambio de accionar, donde el poder de la influencia es mucho mayor que las intenciones de un guionista carismático. Mank expone a un hombre de pensamiento progresista y las actitudes manipuladoras afianzadas en la industria cinematográfica, extendida más allá de la gran pantalla donde los hacedores de la magia no escapan de la ambición y caprichos de quienes ostentan el poder sobre los medios. De personalidad carismática, Mankiewicz obtiene siempre dos percepciones contrapuestas: la simpatía, a pesar de ser un hombre casi en estado de embriaguez permanente, o la apatía por emitir los más ácidos criterios con dosis de humor cáustico. 

La formación psicológica del futuro personaje conocido como Charles Foster Kane y el ambiente físico de Xanadú, se dibujan en las conversaciones y escenas de Oldman junto a Amanda Seyfried, quien interpreta a Marion Devies, compañera sentimental del magnate William Randolph Hearst, cuando pasean conversando por una propiedad gigantesca, que acoge desde un palacio hasta un zoológico con especies como jirafas y elefantes. 

Las contradicciones de pensamiento con Hearst y las coincidencias con Davies, hacen que Mank, desde su convalecencia, dicte las escenas de un guión caracterizado por las constantes digresiones, cambios temporales y narrativos. Quienes han leído la obra terminada, entre ellos su propio hermano, buscan entender el porqué de hacer protagonista la personalidad y vida de un hombre poderoso, capaz de aplastar reputaciones cuando se trata de estorbos o competencia. Mank, decidido a enfrentarse a las consecuencias de su obra, coherente con su personalidad, continúa con el trabajo encomendado, incluso enfrentándose al propio Welles, quien en soberbia actitud no está de acuerdo en darle crédito a un proyecto que él ideó, pero que sin la capacidad creativa de Mank hubiese resultado imposible obtener un resultado tan satisfactorio, incluso para el propio Welles. La escena de la reunión entre guionista y director termina en una acción violenta: Orson lanza una caja de madera con botellas de alcohol frente a la chimenea cuando discute con Mank y este, sin perder tiempo, incorpora la discusión y reacción al guion para conformar otro retazo de la personalidad de Kane. 

Mank, en la retrospectiva biográfica de un hombre sui generis, desentraña la realidad polémica de un filme que tiene gran parte del crédito de su genialidad en los dictados de un hombre capaz de mantener su creatividad intacta a pesar de la convalecencia y no hacer a un lado la dignidad de su trabajo, rechazando proposiciones económicas generosas y enfrentándose a la ambición personal, sentimiento conocido por su experiencia en un mundo donde ha trabajado durante años.

En la escena final, se escucha la voz en off de Orson Wells comentando con ironía sobre el crédito dividido por el único premio Oscar recibido por Citizen Kane. En contraposición aparece Mankiewicz, parado frente a un micrófono y pronuncia las palabras de agradecimiento, como si hubiese asistido a la ceremonia de premiación, donde sonríe por la satisfacción de verse recompensado ante la posteridad.

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