Cultura

El Caballero de La Habana

Muerte de Eusebio Leal.

Por: Ernesto Gutiérrez Leyva

Desde hacía un tiempo, la adversidad había privado las calles de la gran urbe del gentío que a diario las recorría. De todas las ausencias, producto de la reclusión general, había una que dejaba un vacío particularmente grande, la de su más insigne hidalgo. Este personaje no era un caballero de París, ni de Viena o Estocolmo, era el Caballero de La Habana, ¿acaso destacaba por ser el más refinado? ¿por poseer un verbo encendido y apasionado, sobre todo cuando hablaba de su novia? Absolutamente… pero más resaltaba porque de todos, era el más Leal….

Desde hacía años este criollo se había consagrado en cuerpo y alma a esta hermosa mujer, un tanto abatida por el infortunio, que corría el más grave de los peligros: el de olvidar su propia grandeza. Ni corto ni perezoso puso manos a la obra, donde había escombros levantó edificios, a las ruinas le devolvió su antigua silueta de grandeza, ya sea en modo de columna o estatua. Recordó al mármol su olvidada blancura, y a sus habitantes, dio más que el fresco verdor de la esperanza: les devolvió el color….

 

 

Fotografía: Miguel Alejandro Hayes

A lo largo de su prolija existencia, algunos le reprocharon su cercanía al Capitán General, figura aborrecida por tantos como yo. Por ende, este caballero y quien escribe, difícilmente coincidiríamos en ciertos ámbitos, pero ello no da ni quita a su persona u obra, que ya le trasciende, tan llena de grandeza ella como de sencillez el autor: un hombre, un humilde pecador que nos enseñó que para ser devotos no hace falta usar sotana, un ser a quien su apego a la carne no impidió hacerse ángel después de la hora terrible.

En medio de este trance, pido a todos intentar ser tan dignos en el homenaje, como lo fue el hombre en vida. No es el momento para impertinencias.

Mientras escribo esto, no solo San Cristóbal te llora, toda Cuba se enluta, porque tú no fuiste habanero, fuiste cubano… Sobre ti se podrían seguir emborronando cuartillas hasta la eternidad, pero quizás hay una palabra que puede resumir todo lo que diría: Gracias.

 El equipo editorial de La Trinchera se une al sentimiento de pesar del pueblo de Cuba

por la desaparición física de ese gran ser humano que fue Eusebio Leal Spengler,

sean estas breves líneas el modo de mostrar nuestros respetos a su memoria.

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