Cultura

Pasaje de regreso desde el más allá

Por: Sender Escobar 

¿Cuándo comenzó esta película?

Un hombre cincuentón de barba, sentado frente a una cámara, con aire pausado y tono reflexivo, recuerda su interpretación en la película de Milos Forman Man on the Moon. Es un desacostumbrado Jim Carrey quien aparece en pantalla hablando sobre el fallecido humorista Andy Kaufman. Cualquier conclusión sobre este actor afianzada por subestimaciones apoyadas en conjeturas o prejuicios por sus desempeños actorales en el cine de comedia, tiende a desaparecer e incluso puede ser hasta rebatida, cualquier opinión preconcebida por la sobriedad de su hablar.  

The Great Beyond documental sobre el proceso de filmación de Man on the Moon revela grabaciones inéditas de lo ocurrido dentro y fuera del set.  Andy Kaufman, popular humorista de la televisión norteamericana destacó por su versatilidad y polémicas en sus presentaciones contradictorias al mantener en una duda constante a la audiencia sobre hasta qué punto llegaba el humor de un hombre con varios alter egos. Sus provocaciones públicas dirigidas hacia varios sectores de la sociedad estadounidense desde los más conservadores hasta los progresistas, constituían objetivos muy delineados en los guiones de Kaufman, quien se  catalogaba a sí mismo como artista de variedades.

Al realizar la única audición para un papel que prácticamente era suyo en la película donde sería protagonista, la desaparición del Jim conocido por el elenco y equipo de filmación provocó una serie de desencuentros e incidentes que desencadenaron diversas reacciones y molestias, incluido la del laureado director checo Milos Forman. Grabado por un equipo de filmación autorizado por Carrey, los antiguos colaboradores de Kaufman, registraron el proceso de metamorfosis del actor que salvo algunos paréntesis temporales no estaba dentro del mundo conocido.  

Un filme donde la ficción es realidad todo el tiempo, mientras que la realidad alimenta una ficción biográfica, Carrey hace un recuento de su infancia y difícil adolescencia en Canadá: vivencias personales que formaron su personalidad, principalmente por la influencia de su padre, antiguo saxofonista devenido contador. Grabaciones caseras muestran el entorno familiar donde el futuro humorista ideo muchos de sus icónicos personajes por la singularidad del hogar donde creció.

Los anhelos del joven Jim son recordados por el consagrado actor quien ponía su confianza en el destino a través el misterio ejecutorio  e inexplicable de la fe. Pedidos que fueron materializados desde una bicicleta hasta el cobro de un cheque por diez millones de dólares  realizado a si mismo antes de convertirse en actor profesional. Estos pedidos y rutinas para invocar a la fuerza que cumpliera sus deseos también se incorporaron a escenas de algunas de sus películas más icónicas como Eternal Sunshine of Spotless Mind y  Bruce Almighty

A través de la interposición de imágenes de archivo y recuerdos narrados por Carrey las vivencias de ambos artistas se mezclan como complemento escénico y vivencial. Andy retorna a través de Jim sin que exista una claqueta que marce el sonido de acción, puesto que la interpretación constituía el modo más válido para desentrañar el misterio compuesto y pactado entre ambos actores para realizar Man on The Moon, uno en el presente físico y otro desde la distancia inexplicable. 

En sus presentaciones habituales en televisión Andy Kaufman salía a escena unas veces como Lakta Gravas, personaje recurrente en la serie de televisiva Taxi, un emigrante con desorden de personalidad y quien fuera su alter ego: el cantante Tony Clifton, de un carácter agresivo e intimidatorio. La aparición de Clifton tanto en el documental como en la filmación de la película evidencia a plenitud el personaje instalado en Carrey. Aunque las consecuencias de esta posesión artística aumentaran las desavenencias en el estudio. Como antesala de lo que estaría por ocurrir, Tony Clifton antes de ser maquillado para garbar llega en un auto descapotable con una bolsa de papel en la cabeza y dos agujeros en los ojos, chocando repetidamente con la pared del estudio ante los ojos de Forman que habla y mira contrariado con alguien más. La actitud desafiante de Clifton provoca incluso que Milos Forman se sienta frustrado ante la impotencia de manejar un carácter como el Tony.

-Necesito un director que aguante- comenta Clifton a Forman en uno de los intermedios de grabación. 

En una conversación telefónica con Jim, Milos le comenta lo irascible del carácter de Tony y la imposibilidad de lidiar con él. Carrey le propone despedir a Clifton y Andy e imitarlos para continuar con la grabación. Milos hizo un breve silencio y respondió negativamente. A pesar de las contrariedades generadas, la veracidad de su película radicaba en la provocación constante de los personajes protagonistas.  

No solo el testimonio de un proceso creativo complejo, es develado en el documental, las facetas y evolución del pensamiento de Carrey son expuestas en contraposiciones generacionales:

-Que todo el mundo te reconozca siempre.

Dice un joven Jim Carrey recién llegado a la televisión de Estados Unidos en una entrevista de mil novecientos ochenta y tres. El quién eres en realidad, el personaje que creas para enfrentar la realidad mediática y las consecuencias inevitables sobre sí el mundo aceptará a la persona verdadera despojada de personajes y máscaras sensacionalistas, son las reflexiones de otro Carrey, quien analiza el fenómeno de la fama sobre sí mismo y su desempeño actoral en otros proyectos a partir de sus vivencias como estrella de Hollywood.    

El ambiente anímico del equipo de grabación, impregnado por los caracteres de los personajes interpretados por Carrey, no estuvo exento de la tristeza reflejada por el actor en la fase final de la película  al permanecer sentado en silencio con la mirada baja durante varios intermedios cuando Andy Kaufman conoce de su padecimiento: cáncer de pulmón en un estado avanzado. Trasladándose en silla de ruedas, abrigado y con ausencia de cabello en su cabeza por el efecto de la quimioterapia.

-Yo no sabía quién era cuando acabó la película. No sabía de política. No recordaba lo que me hacía yo mismo. De pronto me sentía tan infeliz y me di cuenta que pensaba otra vez en mis problemas, regresaba a mi corazón roto.

Comenta el protagonista de Man on The Moon y The Great Beyond  sobre su retorno a la realidad particular donde pertenecía. El dibujo sobre lo abstracto comentado en su diálogo final, es también el efecto sobre las decisiones que han marcado diferencias entre vivir en lo adecuado dentro de la apariencia común o apostar por la constante duda que trae aparejada descubrimientos cuando se parte con un pasaje de regreso desde el más allá. 

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