Economía en Cuba

Episodio 50: El capitalismo en Cuba (II)

Miguel Alejandro Hayes continúa la temática del capitalismo en Cuba. Esta vez, centrándose en quiénes serían los sujetos de una restauración capitalista en Cuba.  

Música: Pobre del cantor, Pablo Milanés

Foto: Socialist Worker 

También le puede interesar

También le puede interesar: Ser comunista en Cuba. Por: Miguel Alejandro Hayes. El comunismo está llamado a ser la doctrina de lucha de la clase obrera. El comunista lucha por la emancipación de esta sin distinción alguna. Pero, ¿se sabe lo que es realmente ser comunista? Las tesis de lo que hubiese podido ser el movimiento comunista, fue elaborada por Marx -y Engels-; en su mayor parte, expuestas en su famoso texto El Manifiesto Comunista. Años más tarde, para la batalla de la liberación de los obreros, explicaba Marx: “la lucha por la emancipación de la clase obrera no es una lucha por privilegios y monopolios de clase, sino por el establecimiento de derechos y deberes iguales” (1). Viendo esto, puede salir a la luz cuál es el papel que debe jugar ese militante comunista en cualquier sociedad, y sobre todo, en la cubana. Tiene que romper con cada postura de comodidad -y es difícil hacerlo-, y luchar por el bienestar, no de los que ya están bien, sino de esos obreros que van detrás en los niveles de vida.
El ideal comunista debe mirarse desde el mismo tipo de ojos que fue creada: desde el marxismo. Esto implica que su lectura no puede ser a golpe de fe, sino que reconstruya el pensamiento, cómo se va perfeccionando, y contextualizarlo a nuestros días. Hay que superar las numerosas limitaciones teóricas -que no expondré aquí- del Manifiesto Comunista (2), ya que sobre la interpretación de este que arrastran dichas limitaciones- se ha hecho todo el programa ideológico de los que dicen ser seguidores de esas ideas.
A grandes rasgos, el Manifiesto era -en el mejor sentido de la palabra- un panfleto. Un documento para que los obreros se llenaran de esa efervescencia revolucionaria y estallara la revolución social contra la burguesía explotadora. Eran tiempos de revolución. Solo hay que ver que pocos meses después de su publicación estalló la revolución de 1848, para comprender los aires que respiraban sus autores. El joven Marx, dio grandes saltos en su pensamiento y dejó de ser aquel muchacho tomador y alocado. Se convirtió en un pensador serio, que no caía fácilmente en romanticismos. Sus ideas, fueron tomando la forma lógica que él mismo vaticinaba en los textos de la juventud (3). A la luz de su Economía Política, todo su trabajo previo era sacudido por un nuevo pensamiento. Ya en 1850, se comienza desdibujar el uso de la palabra comunismo en sus obras (4). No hay que afirmar nada acerca del abandono o no de un proyecto social. Sobre todo, que si Marx supuestamente lo hizo, no implica que nosotros -los cubanos- debamos hacerlo. Aun más, cuando las condiciones por las que surgió el comunismo, existen en nuestro país. Sea lo que sea, con o sin burgueses en el poder, aún queda mucho que conquistar para los obreros cubanos. No podemos permitirnos como sociedad que muchos se pongan la etiqueta de algo que no son. Las estructuras burocráticas y los estatismos de las mentes dogmáticas no pueden ahogar la esencia revolucionaria del militante comunista. Es necesario que nuestros militantes asuman la lucha que lleva implícita su condición. El partido -el comunista-, no debe estar ahí para perpetuar el estado actual de las cosas, ni a las élites en el poder. El comunista no puede quitar un clero para poner otro. Su compromiso, es con los obreros, y de ellos, con los de más atrás de la escala social y no es un secreto para nadie que apenas les alcanza el salario. La lucha, sigue siendo, por el más desposeído. A decir de Foucault: aliarse con el proletariado significa aceptar sus posiciones, su ideología y sus motivos de combate (5) , en pocas palabras: con los problemas que estos tienen. En Cuba tenemos obreros, que son proletarios. El comunista cubano, no puede olvidar eso. La lucha, sigue siendo, por el más desposeído. Si no es por eso, no tiene sentido vanagloriarse de presumir de la más alta condición de un marxista revolucionario: la de decirte comunista. Notas : (1) Marx, Carlos. Estatutos Generales de la Asociación Internacional de los Trabajadores. Obras Escogidas en tres tomos (II). Moscú: Progreso, 1973, págs. 14-17.
(2) La principal limitación de Marx en el Manifiesto Comunista es la misma que en todas sus obras previas a 1857-1858. En ellas, no separaba el trabajo de la fuerza de trabajo. Abstracción esa, que le permite comprender la categoría plusvalor de manera orgánica y explicar el modo capitalista de producir.
(3) En trabajos como los Manuscritos del 44 y La Ideología Alemana, hacía ya la presentación de todo un sistema de razonamiento -su dialéctica-, pero que no era totalmente consecuente con esto. Así por ejemplo, era un Marx, que no comprendía aun el carácter fetichista de las categorías de la Economía Política, a pesar de saber que estaba ocurriendo ese fenómeno a nivel teórico. (4) Luego de en una serie de artículos publicados entre 1848 y 1850 titulados La lucha de clases en Francia, se comienza a apreciar un desuso de la palabra. Marx comienza a centrarse en la explicación del sistema capitalista. Así, el comunismo, idea que formaba parte de los debates de ciertos pensadores, comienza a quedar atrás, solo haciendo apariciones esporádicas. (5) Acanda, Jorge Luis. De Marx a Foucault, poder y revolución. De Marx a Foucault, poder y revolución.

Autor

  • Un podcast cubano para debatir y reflexionar sobre economía, política, filosofía, y hasta poesía

Puede comentar acá

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

A %d blogueros les gusta esto:
Ir a la barra de herramientas