Prosperidad

incentivos para producir. Por: Mauricio de Miranda Parrondo Cuando veo a la ministra de Comercio Interior de Cuba, Betsy Díaz, intervenir en la televisión del país para informar que durante los meses de julio y agosto, “se le dará” a la población, en edades entre 0 y 13 años y de más de 65, 1 libra de pollo adicional y a la población entre 14 y 64 años media libra de embutidos en las zonas urbanas y que para toda la población habrá 2 libras adicionales de arroz y ¡6 onzas! adicionales de frijoles “para completar 1 libra” siento pena por mi país y siento mucha, pero mucha frustración. Primero que todo, vale la pena aclarar (porque cuando llegué a Colombia muchas personas que hablaban conmigo creían que en Cuba la comida distribuida por la libreta de racionamiento era gratis) que en lugar de “dar” debería decir “vender”, porque no se regala. Desde hace ya más de 60 años, Cuba es administrada, desde el punto de vista económico, como si fuera una bodega de barrio y es que en Cuba “la economía de la escasez” de la que habló el famoso economista húngaro Janos Kornai, para referirse al sistema socialista, ha alcanzado el “Summa Cum Laude”. Sí, puede ser muy humano que un gobierno se preocupe por garantizar que la población más vulnerable pueda acceder a una mejor alimentación, pero si la economía cubana funcionara normalmente (fíjense que no digo desarrollada) no sería necesario que el gobierno tuviera que tratar de “asegurar” suministros de bienes porque de eso se encargarían los productores. Más bien preguntémonos ¿por qué en Cuba no se produce suficiente pollo? ¿por qué Cuba tiene que importar pollo? ¿por qué no produce suficiente arroz o suficientes frijoles? La respuesta principal radica en los absurdos burocráticos, en los des-incentivos para producir, en la persecución de los que “ganan mucho” cuando lo que deberían hacer es crear las condiciones para que los productores ganen en función de su esfuerzo. Ojalá la gente gane mucho. Eso si sería prosperidad. La prosperidad no puede ser una consigna más, tiene que ser una realidad palpable en la vida cotidiana. Tomado del Facebook del autor incentivos producción. incentivos producción. También le puede interesar  El voto del mercado