Economía en Cuba

La microeconomía de la escasez

Por: Miguel Alejandro Hayes

La microeconomía clásica es una disciplina que viene desde la segunda mitad del siglo XIX. En buena medida, se levanta sobre supuestos mecanicistas. El más importante de ellos es que el sujeto optimiza en clave de cálculo diferencial y con información perfecta (un rezago del uso desproporcionado de la razón instrumental). Es un enfoque que se sigue estudiando y empleando, pues siendo justos, es una ciencia que aporta al menos un objeto de estudio y determinados esquemas válidos.

Por otro lado, los estudios de la microeconomía en el socialismo real son, en buena medida, insignificantes. No ocupan un lugar para nada hegemónico en el discurso (el escaso, si es que lo hay) sobre las economías socialistas.

Teniendo en cuenta que socialismo es un término viciado, si de hacer ciencia se trata, se puede resumir que se hace referencia en estas líneas a una economía de escasez. De ahí la pregunta: ¿dónde está la microeconomía de la escasez (1) en Cuba hoy?

Actualmente, una parte de los economistas cubanos suele concentrarse en los escenarios macroeconómicos o sectoriales, incluso en lo monetario. Por otro lado, no existe un discurso extendido en los medios y en espacios académicos alrededor de una microeconomía de la escasez, al menos desde lo que he podido apreciar.

Dicha microeconomía de la escasez, de existir, necesitaría particularidades o supuestos que la diferencien de la microeconomía clásica, e incluso de mutaciones más avanzadas como la aun inexplorada en Cuba economía conductual.

Acá muestro un listado con algunos elementos a tener en cuenta en el estudio de la microeconomía aplicada a escenarios de escasez, que pueden ser útiles a la Cuba actual.

  1. La estructura de interacción de los polos del ciclo productivo (oferta y demanda) es de oferta limitada en su expansión (escasez). De lo que derivan otras cuestiones (supuesto principal).
  2. La tendencia de los consumidores de mayores ingresos es a acaparar, lo que acentúa la escasez. Esto puede recogerse en un índice tal como propensión a… (acumular, atesorar, etc.).
  3. Como la oferta es limitada, el precio de equilibrio de mercado va a estar determinado por las peores condiciones de oferta. Es decir, los precios más elevados a los que se pueda vender son los que dirán el precio de mercado. Si la oferta es mayor que la demanda, todo lo que se ofrece de una mercancía se vende. Si el de precios más altos vende, los demás no tienen incentivos para sus precios. 
  4. Donde los productores no tienen poder de mercado, por separado, no tienen incentivos para bajar precios (de todos modos venderán al precio de mercado). Solo se tiene incentivo para bajar precios, como mínimo, cuando pueden garantizar cubrir toda la demanda.
  5. Los productores, como conjunto (con propiedad y gestión separada), pueden tener precios bajo una lógica de referencialidad, funcionando todos como un monopolio. Así, puede que en una provincia exista más de una mercancía que en otra, pero se tome como referencia de precios por el oferente la de la provincia de mayor precio, como ocurre mucho en Cuba.
  6. La poca cuota de mercado que condiciona un desincentivo a producir manteniendo las condiciones de escasez (vender a mayor precio por unidad), crea además en el productor condiciones de comodidad.
  7. Los incentivos por producir crean un trade off de aumento de la producción o no. El aumento de producción que implique aumento de la oferta de mercado, que a su vez lleve a una reducción de precios, llevaría al productor a evaluar qué nivel de producción le conviene más; a lo que se le suma que esta cuestión se hace a percepción del productor, y no necesariamente basado en el cálculo matemático. Como las certezas que se tienen son las de los precios del presente, no los del futuro (y a ciencia cierta no se pueden saber los precios resultantes) no es nada despreciable que la tendencia sea a no aumentar la producción (sobre todo si ya satisface necesidades)
  8. También, allí donde el aumento de producción no implique reducción de precios de venta, no necesariamente tiene que tener incentivos para producir más, en dependencia de cuánto satisfacen las necesidades del productor sus niveles de oferta.

Por lo que, y esto es esencial, en condiciones de escasez, el productor, sin poder de mercado, tiene pocos incentivos para aumentar la producción. Puede darse el caso de que la aumente hasta donde le interesen las ganancias y eso no implique la eliminación de la escasez. Esto, además de las propias limitaciones expansivas de capital, marco legal, entre otros.

(1) A pesar de que la microeconomía se define como una ciencia que estudia la asignación de recursos escasos (limitados, en una variante más común), la escasez a la que se hace referencia en este texto está asociada a una incapacidad del ciclo producto, a una insuficiencia de la oferta respecto a la demanda.

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