Entrevista

Con Conde todo es posible

Leonardo Padura es un hombre que ha trascendido barreras idiomáticas y generacionales. Creando su propia luz dentro de la novela negra, uno de los renovadores del género policial cubano continúa desentrañando junto a Mario Conde el presente nacional. En un intermedio del estreno de la tesis-documental Leonardo Padura, una historia escuálida y conmovedora de la licenciada en periodismo Náyare Menoyo Florian, el premio Princesa de Asturias con su sinceridad tajante responde a nuestras preguntas.

Sender Escobar: En una entrevista realizada a Julio Cortazar, el autor argentino comentó que nunca esperó que Rayuela donde tuviera más aceptación fuera entre los jóvenes (especialmente los universitarios), pues lo había concebido para personas de su generación. ¿Ha tenido una respuesta similar por parte de jóvenes lectores, respecto a literatura que usted defiende?
Leonardo Padura: Bueno, creo que no concibo las novelas para nadie en específico, aunque sé que tendrán diferentes receptores. A las gentes de mi generación suelen hablarles de experiencias y percepciones generacionales. A los cubanos, de cosas que entienden porque han vivido. A los no cubanos, puede llevarlos desde el asombro hasta el conocimiento de un contexto peculiar. Eso implica que no puedo pensar en un lector específico, sino en el lector, total, genérico. ¿Qué pensarán mis lectores estonios de Mario Conde? ¿O los holandeses de mi Rembrandt y la Ámsterdam de Herejes? ¿Y lo estalinistas, los trostkistas o los ni una cosa ni otra de El hombre que amaba a los perros?

Yo, en buena medida, soy su obra

Mi estrategia es representarme a algún lector concreto y muy exigente al cual procurar vencer, convencer. Durante años muchos de mis libros han estado pensados en una lectora como Beatriz de Moura, la mítica fundadora de Tusquets, toda una personalidad en el mundo editorial en español. Mientras, cuando escribía La novela de mi vida pensaba en las reacciones de Ambrosio Fornet y Enríque Saínz, conocedores de la época y los recovecos en que se mueven los personajes. Y siempre, para empezar y terminar, debo pensar en una lectora implacable, que es mi mujer, Lucía, porque ella es EL LECTOR. A Lucía lo único que le interesa es la calidad del texto, que el libro alcance su mayor calidad de acuerdo a mis capacidades y ambiciones, y me lo exige de una forma radical, pues al fin y al cabo, lo que escribo es también su obra. Yo, en buena medida, soy su obra.
Así que no me sorprende si un libro es leído por una u otra categoría de lectores. Lo que sí me intrigó es que una obra como El hombre que amaba a los perros haya sido celebrada por gentes de la izquierda internacional y no le haya agradado algunos de la doméstica. Aunque me imagino las razones, claro.

si alguien me considera un autor comercial

SE. Uno de los hechos más comunes cuando son publicadas noticias suyas en cualquier sitio donde se puedan hacer comentarios, es que las opiniones se dividen entre sus admiradores-defensores y los detractores, que lo tildan de escritor oportunista y comercial, que solo resalta lo negativo del proceso politico cubano cuando es entrevistado en el exterior.¿Conoce de estas opiniones ? y ¿qué puede decir sobre ser considerado un autor meramente comercial?
LP. Las opiniones no las conozco muy bien, la verdad. Sé que cualquier imbécil que no sabe escribir o que escribe y no vende cinco libros puede decir lo que quiera de alguien que tenga éxito. Eso se llama envidia, roña, frustración, y en nuestra cultura nacional esas hierbas crecen como la verdolaga: silvestres y sin agua. Y si alguien me considera un autor comercial, tal vez tenga razón: no es fácil estar publicado en 30 idiomas y haber vendido más de cien ediciones en español de una novela como El hombre que amaba a los perros, o que Pasado perfecto, que se publicó en 1991 todavía esté en librerías en varios idiomas. Pero ellos tienen derecho a pensar lo que quieran, por supuesto. Mientras, mi currículum puede hablar por mí.
Lo curioso de esto es que quizás, no lo sé bien, pero quizás, algunos de los que me critican enviaron sus novelas a algunas editoriales comericales, como Tusquets, y fueron rechazados. Y eso duele.

No es casual que mucha gente me hable del personaje de Conde como si fuera una persona real

SE. Pedro Juan Gutiérrez, Daniel Chavarría y usted son los escritores más leídos y solicitados por el público cubano en las últimas dos décadas, en su caso particular, en muchos de los lanzamientos de sus libros tienen que intervenir agentes del orden para controlar la situación ¿a que atribuye este fenómeno?
LP. A que la gente le gusta leer nuestros libros, aunque seamos autores diferentes.
En mi caso, a que mis novelas le hablan a los lectores cubanos de asuntos e historias que les interesan leer y a que se identifican y comunican con mis personajes. No es casual que mucha gente me hable del personaje de Conde como si fuera una persona real. Pero la principal razón, creo, es que encuentran en mis libros no solo un modo de narrar que les permite la comprensión y la comunicacion, sino además unas historias en las que reconocen una realidad que han vivido y se les revela desde la perspectiva del otro (el escritor) y les habla de cosas que a veces han vivido sin saber que las han vivido, de cosas que han padecido sin plena conciencia de ello. Y, en última instancia, a que yo siempre tiendo puentes de comunicación hacia el lector, por complicada que sea la estructura o la trama, como en El hombre que amaba a los perros o Herejes.

la gente suele asimilar con trabajo el éxito ajeno.

SE. ¿Se sintió satisfecho con el resultado de la serie Cuatro Estaciones en La Habana, la cual tuvo disímiles críticas, tanto positivas como negativas?
LP. Estoy obligado a decir que sí me gustó pues soy parte del proyecto como co-guionista junto a Lucía, que fue la jefa de ese departamento. Creo que la serie sostuvo el espíritu de las novelas, que encontró soluciones dramáticas para que las historias funcionaran como películas, que las actuaciones son dignas y hasta muy buenas en muchos casos, la fotografía muy reveladora de una mirada artística sobre la Cuba actual y la ciudad, la dirección en general muy acertada. Y porque logró hablar de una realidad tan compleja como la cubana con la mayor sinceridad posible. Tal vez por eso no se ha exhibido en Cuba, fuera de la presentación de Vientos de La Habana, la primera película de la serie, en un Festival de Cine en el que, por cierto, se le pidió a los periodistas acreditados que no cubrieran la conferencia de prensa.
La serie, por cierto, ganó el Premio Platino a la mejor miniserie en español del año 2016 y fue finalista de los Premios Fénix de cine latinoamericano.
Pero las críticas son inevitables, en otras razones por algo que te decía antes: la gente suele asimilar con trabajo el éxito ajeno. En realidad la serie pudo haber sido mejor. Del lado de lo material falto tiempo de rodaje, tiempo de desarrollo de las tramas y dinero para la producción. De la parte creativa, faltó el talento que no tenemos los que trabajamos en la serie, aunque todos pusimos lo mejor que teníamos. Pero, ¿si no tenemos más, qué coño vamos a hacer?…

yo tampoco tengo Facebook, ni Instagram ni Twitter ni página web.

SE. ¿Que opinión tiene Mario Conde del momento actual de la sociedad cubana donde la vanalización y uso de las tecnologías como los celulares y redes sociales han propiciado la enajenación y la insensiblidad? ¿Piensa que el Conde puede acostumbrarse a estos tiempos?
LP. Conde es un poco troglodita y demasiado aferrado a sus buenas y malas costumbres para ser un buen interlocutor sobre esos temas. Nunca ha tenido ni quiere tener un celular, si ha podido tener una computadora (porque no le permitían comprarla, luego porque no tiene dinero para hacerlo) y porque cree en un mundo donde las personas hablando se entienden y leyendo libros, aprenden. Pero si me preguntas a mí, te diré que vivo al borde del horror con la adicción que han creado todas esas cosas de las redes sociales que, como plataforma son muy útiles, pero como práctica pueden ser muy peligrosas para procesos como el aprendizaje, la comunicación, la socialización, el disfrute estético y un largo etcétera. Ah, por cierto, yo tampoco tengo Facebook, ni Instagram ni Twitter ni página web. Así que para hablar del tema quizás sea mejor preguntarle a otras personas, y no a Conde ni a mí.

Con Conde todo es posible

SE. ¿Pudiera ser posible la publicación de los cuentos escuálidos y conmovedores de Mario Conde?
LP. Con Conde todo es posible. Y en la novela más reciente, La transparencia del tiempo, que con tiempo, transparencia y paciencia espero que salga en Cuba, Conde da una sorpresa en ese sentido. Cuando la lean sabrán a lo que me refiero. Ahora dejo el misterio en suspenso hasta que se publique y se lea el libro.

2 Comentarios

  • Norma Normand Cabrera

    Hermosa entrevista! Sale a flote la cubanidad del entrevistado y también la del entrevistador, en un ambiente que me atrevo a apostar que fue cálido, sencillo, campechano.
    Manos amigas me prestaron La Transpariencia del Tiempo. Puedo demorar un par de semanas para devolverlo. Si te embullas, Sender, ven hasta Playa y te lo “represto” ( acabo de inventarlo). Doy café. Se aceptan acompañantes.
    Felicidades y muchas gracias!

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