Política en Cuba

Esto

Por: Javier Bobadilla 

Hoy dieron 4 horas continuadas de violín. Tocaron varias piezas clásicas. “Toda la culpa es del Bloqueo”, de Wolfgang Von Canelsohnn. “La Economía de Cuba no es una mierda”, de Marrerì Creux. El punto cumbre de la sonata fue “Ayer no pasó nada, fueron las Redes que nos odian”, de Brunê Parrillê.

Hoy estaban bien. Mañana van a estar cantando en tanga “No me acuerdo, no me acuerdo, y si no me acuerdo no pasó.”

Ayer cometieron un suicidio político con la orden de guerra, y hoy la reiteraron, pero más tibiamente. Se declararon en bancarrota política y moral, e hicieron como hacen con la bancarrota económica. Asumieron que no importa, que se sigue viviendo sin moral igual que se sigue viviendo con las deudas sin pagar. Que el honor es una deuda que no se paga.

Para nada creo que el diálogo sea una expresión de debilidad. Ni siquiera es una expresión de respeto a Ellos. Ustedes saben que Ellos tienen muy poco de mi respeto. Es respeto por uno mismo. Es respetarse uno, para después poder ser respetado por otros.

Salir en cámara al borde del colapso -después de haber sido rechazado por toda una ciudad-, a pedir una guerra civil, es un acto de lo más reprobable que puede cometer un supuesto líder. Es la cobardía del que sabe que está en su puesto por la conveniencia de poderes que lo superan y lo desprecian, en contra de la voluntad de la mayoría de un pueblo que se burla de él y lo ignora. Es la imagen del fracaso de un ser humano atrapado en las consecuencias de sus propios errores. Cualquier hombre que ha perdido el honor tan bajamente es digno de lástima.

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Apelar al diálogo antes que a la violencia es honrarse uno mismo. Pero este diálogo del que hablo no es ir a pedir por favor un cambio. Es presentarse con un plan, es saber qué Gobierno queremos, es tener la capacidad de estructurarlo a partir de nosotros mismos. Es tener el apoyo de la mayoría democrática. Ese es el poder del pueblo. Es un poder absoluto.

El diálogo que yo propongo es:

Vine a decirte que voy a hacer esto (…) Puedes ser parte de ello o no, pero esto (…) está en camino YA. Tú, por mucho que lo creas, no eres el Estado. Tú no eres más que yo mismo sentado en esa silla, pero con demasiado miedo. No eres imprescindible, ni siquiera eres necesario. Yo no vivo en tu mundo, yo no hablo tu idioma, pero me honra darte una última oportunidad de recuperar tu honor.

Ahí virar la espalda e ir a construir la Cuba en que queremos vivir. Y dejarlos revolviéndose en su corrupta y frustrada fantasía de poder.

¿Cómo se hace eso? Con apoyo de la mayoría. Con democracia. Haciendo saber lo que queremos hacer. Publicando para que todos sepan, qué cosa es el “esto” entre paréntesis, y garantizando que cubre las necesidades de la mayoría. Es la única forma de entrar en el palacio, deponer al rey pacíficamente y volver a salir con vida. Cuando nos acompaña un pueblo, que no tiene que estar físicamente ahí, pero sí moralmente. Sólo en el nombre de mucha gente se puede tener el diálogo que yo quiero tener.

Cuando el peso del mensaje sea enorme, el mensajero será Inevitable. Traerá un mensaje con la fuerza de tantos, que le bastará con chasquear los dedos frente al oponente.

¿Qué debe ser “esto” (…)? Yo no sé ustedes, pero yo ya sé lo que quiero que sea.

Esta es la primera parte. En la segunda voy a pedir mi deseo.

P.D. Decía Yamamoto Tsunetomo, connotado samurai, que ensayar la propia muerte todos los días, y después vivir la vida como si uno fuera su propio cadáver, era el camino a la verdadera libertad. Yo le creo.

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