Historia

El último aldabonazo

Un texto sobre la muerte de Eduardo Chibás.

Por: Adriana Fonte

Eduardo Chibás, santiaguero de nacimiento (1907), ingresó con 17 años en la Universidad de la Habana en la Facultad de Derecho y enseguida se convirtió en un distinguido miembro del Directorio Estudiantil Revolucionario. Ya para 1927 es expulsado del centro de altos estudios y luego encarcelado y enviado al exilio un año después por su aguda lucha contra el poder del dictador Gerardo Machado. Luego de la caída de la caída de este, regresa a Cuba defendiendo las ideas de Ramón Grau San Martín.

En 1934 el ya senador, Eddy Chibás, ayuda a fundar el Partido Auténtico que después descubriría igualmente corrupto, por lo que decide separarse y fundar su partido (1947), El Partido del Pueblo Cubano (Ortodoxo), el cual se llevó la atención popular y de jóvenes de una fina exquisitez política y sangre rebelde, entre los que destacó Fidel Castro.

Sus encendidos discursos salían al aire en programa radial de espacio dominical, La Voz de las Antillas , espacio que aglutinaba a cientos de personas en cada rincón, todos fieles oyentes de sus acusaciones a la corrupción de la Cuba prerrevolucionaria, audiencia lograda por el sentimiento independentista y el carisma singular de este polemista, gozando de un gran poder de convocatoria bajo su recurrente lema: Vergüenza contra dinero.

Chibás fue candidato a la presidencia en las elecciones de 1948, resultando ganador su contrincante Carlos Prío Socarrás que tuvo una rápida desmoralización, que unida a una ardiente oposición, convirtieron al líder revolucionario en un virtual triunfador para las elecciones de 1952, objetivo que no llegó a verse cumplido.

La tutela vigente de los Estados Unidos no se podía permitir la toma del poder de un Gobierno de izquierda que respondiera a los intereses de la mayoría, lo que resultó en intentos sutiles de vencer al líder con las armas de la intriga.

La intriga

Una fuente confiable y recurrente de Chibás le envía documentos que acusan al entonces Ministro de Educación, Aureliano Sánchez Arango, de malversar los Fondos del Desayuno Escolar, asunto conocido pero no comprobado. Como era de suponer, Chibás arremete contra el hecho de forma feroz en prensa plana y al aire, a lo que el Dr. Aureliano responde exigiéndole pruebas, pruebas que Chibás confiaba que obtendría, cosa que no sucedió.

La pulcritud moral del revolucionario se vió afectada, el miedo al deshonor y a la pérdida de credibilidad, provocó un shock emocional en un estado psíquico fluctuante.

El 5 de agosto de 1951 pronunciaría en su programa lo que sería su último discurso que terminó con estas palabras:

“(…) ¡Compañeros de la ortodoxia, adelante! ¡Por la independencia económica, la libertad política y la justicia social! ¡A barrer a los ladrones del gobierno! ¡Pueblo de Cuba, levántate y anda! ¡Pueblo de Cuba, despierta! ¡Este es mi último aldabonazo!”

Y así fue, su aldabonazo sonó convertido en el ruido estruendoso de un disparo que fuera a parar a la ingle, herida que terminó con su vida días después.

Su suicidio político sirvió de llamado de atención, y una reafirmación de la ética impecable de nuestro protagonista, acto cuestionado por muchos, no así por otra gran mayoría, y que culminó en la mayor manifestación de duelo popular registrada hasta entonces en el país.

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