Entrevista

La raíz va siempre por dentro

Entrevista de Sender Escobar al cantante y actor cubano Ovidio González.

 

Escuchar a Ovidio González es un redescubrimiento de lo conocido, un viaje de sensaciones a través de una voz que no cesa de convertir la belleza del pasado musical en notas de infinita temporalidad. Cada canción es un pretexto de nacimiento para hacer del alma el lugar más seguro donde crezca el amor.  

Martí escribió que la música es la más bella forma de lo bello. ¿Cuándo sentiste la necesidad de expresarte a través de la belleza?

Desde el juego y desde la inconsciencia, lógicamente, siendo aún muy niño me acerqué a la música. Convertía cualquier objeto en un instrumento musical, cantar era una práctica diaria. Seguro que tan pequeño no lo hacía con una intención de expresión artística, pienso que era más una necesidad orgánica. La fantasía en la niñez es infinita. El caso es que nunca paré de cantar, es mi oficio y como más me gusta expresarme. 

¿Qué significó para ti Donde crezca el amor?

Hablar de Donde crezca el amor, ópera trova del amigo y trovador Ángel Quintero, me trae muchos recuerdos. Se estrenó en 1983 en el Teatro Nacional y su versión para la TV fue en 1985.

Donde crezca el amor fue inicio, sueños, escuela, juventud, amigos, trabajo, oportunidad y realización. 

La obra me permitió ser amigo y alumno del maestro Armando Suárez del Villar, hombre fundamental en la historia del teatro en Cuba y director escénico de la misma. Como yo, muchísimos de mi generación le agradecemos eternamente por su bondad y enseñanzas.

Participaste en el Concurso de Viña del Mar interpretando Qué distracción, canción de Silvio Rodríguez, y recientemente la volviste a grabar a dúo con Silvio. ¿Por qué elegiste esta canción?

En el año 1991 me acerco a Silvio y le comento mi intención de representar a Cuba en el festival Viña Del Mar en Chile y que lo quería hacer cantando una canción suya. Él, que siempre ha sido muy bondadoso conmigo, me entregó un casete repleto de canciones para que yo eligiera. Había maravillas. Me bastó escuchar Qué distracción una vez para decir: es esta y punto. Fue amor a primera vista.

¿Qué sentiste parado en el escenario de la Quinta Vergara?

Yo había visto la Quinta Vergara solo en video y sabía que al público le decían el monstruo. Un monstruo que ruge e impresiona y asusta. Pero lo que más sentí en ese escenario fue una gran responsabilidad sobre mis hombros, había muchísima expectativa por la participación de Cuba, con la canción de Silvio, y también había mucha presión. 

El maestro y amigo Jorge Aragón, desaparecido ya físicamente, como orquestador y director, compartió conmigo aquellas jornadas.

Cuando interpretas canciones antológicas de la historia musical cubana en otros países ¿cómo sientes la acogida de estos temas en el público?

Comencé mi carrera cantando temas de mis contemporáneos, casi siempre canciones y baladas. Pero en mi memoria musical siempre estuvo presente aquel sonido del ayer. Tal vez por eso, desde el 2005, en mis producciones me concentro sobre todo en el bolero, el son, la guajira y la trova tradicional.

La música cubana siempre ha tenido personalidad; la música antológica tiene un prestigio bien ganado, posee una magia capaz de atrapar al intérprete y a cualquier público. Hay en ella un tesoro realmente inagotable que siempre es bien recibido. 

¿Cuáles consideras como las canciones más importantes para tu vida artística y personal? Puedes mencionarlas sin orden de preferencia.

En tantos años de carrera canté cientos de canciones, cuesta escoger algunas fundamentales, puedo ser injusto con muchas de ellas, espero que no.

Créeme (Vicente Feliú)

Donde crezca el amor (Ángel Quintero)

Esposa (Sergio Morales)

La mitad de tu amor (Amaury Pérez)

Qué distracción (Silvio Rodríguez)

Como una historia sencilla (Ángel Quintero)

Tú serás (Kiki Corona)

Llegué por San Antonio de los Baños (Silvio Rodríguez)

En fin, tarea muy difícil.

Llaman la atención tus últimos trabajos por ser canciones grabadas a dúo. ¿Ya tenías preconcebida la idea de quiénes serían tus acompañantes?

La idea de hacer el disco Añorado encuentro en el 2016, producción que incluye 17 dúos y un tema a voz y piano con el maestro Frank Fernández, surgió en una de mis conversaciones con mi histórico productor musical: José Manuel García Suárez. En honor a la verdad no teníamos nada preconcebido, mucho menos a quiénes convocaríamos a participar. Siempre agradeceré a todos los que acudieron a ese encuentro, fue un lujo y un honor tenerlos.

En mi más reciente disco Como nunca nadie, con el Septeto nacional Ignacio Piñeiro, repetimos la fórmula e incluimos tres dúos, en esta ocasión con Pancho Céspedes, Pedrito Calvo y Silvio Rodríguez, el lujo y el placer se multiplicó. 

También eres actor. ¿Mantienes un vínculo activo con la ficción o solo esporádicamente cambias de piel? 

En una época de mi vida, realmente mi trabajo como actor en teatro y televisión fue muy intenso. En los últimos tiempos ha sido más esporádico, y confieso que lo extraño, pero en cada personaje trato de cambiar la piel. En eso radica el encanto del trabajo actoral.

Has tenido que postergar tu regreso producto de la situación sanitaria que vive el mundo. ¿Cómo te acercas a Cuba para disminuir la lejanía?

Efectivamente, la situación sanitaria me ha impedido estar presente físicamente en estos meses, pero no siento lejanía. Hay muchas maneras y modos para acercarse: los recuerdos, la familia, la música, la lectura, las noticias y ahora la tecnología. Nunca me distancio demasiado. 

San Antonio de los Baños posee una extraña magia cinematográfica para cualquier visitante foráneo, villa donde nacieron seres humanos que han trascendido entendimientos y sensibilidades gracias al arte. ¿Cuánto de San Antonio llevas dentro? 

San Antonio es raíz y la raíz va siempre por dentro. Está en mi esencia.

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