Política en Cuba

Martí y Haití: una relación fraterna

Por: Norma Normand Cabrera

El primero de marzo de 1895 salió José Martí, junto a Panchito Gómez Toro, del último pueblo en la frontera dominicana, rumbo a Haití. Al día siguiente anotó en su Diario:

A caballo, al primer pueblo haitiano, que se ve de Dajabón, a Ouanaminthe. Se pasa el río Massacre, y la tierra florece (…) y acá, en la orilla negra, todo es mango enseguida, y guanábana y anón, y palma y plátano, y gente que va y viene (…)

José Martí: Diarios de Campaña. Edición anotada (Mayra Beatriz Martínez) 2015, Centro de Estudios Martianos. Pág 33.

De regreso a Montecristi, entonces en lancha, presumiblemente el 3 de marzo escribió:

“Oigo un ruido en la calle llena del sol del domingo, un ruido de ola, y me parece saber lo que es. ¡Es! Es el fustán almidonado de una negra que pasa triunfante, quemando con los ojos, con su bata limpia de calicó morado oscuro, y la manta por los hombros. La haitiana tiene piernas de ciervo (…)”

José Martí: Diarios de Campaña. Edición anotada (Mayra Beatriz Martínez)2015, Centro de Estudios Martianos. Pág 39

Días después en Gran Inagua, abandonados a su suerte y casi perdidas las esperanzas de poder embarcar pronto hacia Cuba, fue el señor Mc. J. Barber, Cónsul de Haití, simpatizante de la causa cubana, quien en la tarde del 4 de abril presentó al Maestro a Heinrich Löwe, capitán del carguero alemán ‘Nordstrand’, buque que fue puesto a disposición de los seis expedicionarios (según el Generalísimo: “que cualquiera diría que eran seis locos”), provistos de pasaportes con nombres falsos, documentos facilitados también por el Cónsul de la República de Haití, honrosa excepción en la no escasa lista de gobernantes y diplomáticos fracasados en sus intentos de evitar que Martí y Gómez llegaran a Cuba, y cuyo gesto franco y desinteresado hizo válida la sentencia martiana acerca de que cuando hay muchos hombres sin decoro, hay siempre otros que llevan en sí el decoro de muchos hombres.


Enero de 2010 se inició para Haití con un terremoto de intensidad 7 que le provocó grandes destrozos y miles de pérdidas de vidas humanas. Ahora tocó a agosto castigar con un sismo de fuerza mayor, de 7,2 en la Escala de Richter, a gran parte de la geografía del ya muy sufrido pueblo haitiano.
A estos recuerdos, los de la relación breve pero significativa de Martí y de Haití, dedico estas líneas, a modo de sencillo, sentido, sincero homenaje para ambos.

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