Política en Cuba

¡No pasarán!

Por: Fernando Almeyda 

Nadie me haga un cuento de lo que ocurrió el 11 de julio en La Habana. Yo estuve ahí codo a codo con miles y miles de cubanos, toda Cuba en su caribeña y poscolonial heterogeneidad estaba representada.

Yo vi al pueblo pidiendo ser escuchado, vi los policías respondiendo con golpes, vi personas atropelladas por patrullas, vi patrullas atropelladas por personas, vi un coronel del Minint llevarse las manos a la cabeza ante cubanos en uniforme masacrando a golpes a cubanos sin uniforme. Vi un pueblo que ofrecía la mano para la paz y la piedra defendiéndose de la bala. Vi los seguidores fascistas de un presidente, escoltados por tropas y gendarmes.

Yo grité las consignas que Cuba gritó. Yo canté junto a miles el Himno hasta quedarme sin garganta. Yo vi el rostro más humano del pueblo, compartiéndose lo único que teníamos, (agua), y vi el rostro más horrendo de los Caín y los Goliath.

Puse el cuerpo para que los fascistas no agredieran al pueblo y también lo puse para que el pueblo tampoco agrediera a los fascistas y sus partidarios. Pero ningún fascista puso el pecho por nosotros.  Levantamos las manos en son de paz, pero en calle Ayestarán, frente a la Plaza de la Revolución, los gendarmes vestidos del color de las parcas, o disfrazados de hombres civiles, se avanlanzaron como leones ante sus presas a descuartizar el cuerpo maltrecho de mujeres, ancianos, jóvenes y adultos.

Los golpes, los insultos, los empujones, los palos, todo lo tengo grabado en mi cuerpo, así como la herida que me dejó esa piedra que lanzada contra mi pueblo indefenso dio en mi rostro tiñendo de sangre mi vista.  Bienvenida esa piedra que impactó en mí antes que en otro, ojalá hubiera podido pararlas todas.

Fui asistido por otros desconocidos, quienes me guiaron mientras nos escondimos de los escuadrones de hombres armados que iban calle por calle buscando gente que abatir. Estas personas cuyos nombres no revelo para no comprometer, fueron tan grandes y humanos para olvidar cualquier diferencia; y en ese acto hubo amor. Amar es más importante que cualquier ideología, el amor salva, porque el amor es vida.

Y eso es lo que se le ha negado al pueblo por demasiados años, la vida y el amor. 

Un presidente que llama a que hijos, padres y hermanos, se maten como esclavos en su circo político, no es un presidente. Diaz-Canel, es un abyecto sucesor designado.

El gobierno de Cuba, prefiere purgar al pueblo antes que oírlo. Todo esto tiene un nombre: fascismo.

Cubanos que me leen, firmes contra el fascismo, ¡¡¡No pasarán!!!

Abajo el Fascismo

¡¡Patria, Vida y Libertad!!

manifestaciones en Cuba, manifestaciones en Cuba

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