Onírica

Crónicas de Tutanga VI

Crónicas de Tutanga VI.

Coyuntura y Covid, de un pájaro las 2 alas

Por: Ernesto Gutiérrez Leyva

La comunidad internacional se encuentra conmocionada y en Tutanga no es diferente. El pasado 1ro de enero se confirmó la presencia del terrible virus en el país, ocurriendo su entrada en la capital el 8 del mismo mes. Ni cortos ni perezosos, las autoridades y pueblo tutanos se pusieron en función de contrarrestarlo con una estrategia sazonada del fervor religioso que caracteriza dicho país. Así, el Primer Legionario y Mariscal de mérito, Sr. Modesto Alcargo, se ha recluido en profunda oración sin que nadie haya sabido nada de él. La población por su parte se ha aglomerado en los centros religiosos del país, cuya capacidad al no dar abasto, ha provocado grandes colas fuera de los mismos.
Ante esta situación, la población ha convertido las tiendas, bodegas, mercados en centros de oración y esparcimiento espiritual, por lo que las grandes colas han proliferado por todo el país: no es raro ver a los tutanos en las colas mirando al cielo, exclamando de vez en cuando un ¡Ay, Dios mío! o un ¡Ave María!
Después que la excelsa epidemióloga Mme Filoahí descubriera con consternación que el agente transmisor de la enfermedad es nada más y nada menos que el ave nacional, el autóctono Tocopoyo (nombre científico Abemuspollorum), el Pdte. de la República, el Sr. Richard Nerd ordenó su retirada del mercado y restringió severamente su comercialización, de tal forma que los tutanos verán al tocopoyo, en promedio, una vez al mes.
Tal ausencia no es nueva ni extraña para los tutanos: a pesar de que en el país no hay presencia de una comunidad musulmana numerosa, la culta población tutana sí ha asumido algunas de sus costumbres, en especial los rigurosos y prolongados ayunos nacionales que se suelen prolongar mucho más que el tradicional ramadán. El último ayuno, o al menos su fase más severa, había empezado el pasado octubre, siendo declarado incluso por el mismísimo presidente…
Como medida de prevención, en tanto no se confirme científicamente el que no sean agentes transmisores, las autoridades han ordenado la retirada de una larga lista de productos que se encuentran bajo sospecha. A saber: cereales de todo tipo, grasas (con el aceite a la cabeza), frutas (por ser alimento para murciélagos, otro posible agente transmisor), vegetales (si no hay frutas tampoco vegetales, no se le puede inducir a una dieta desbalanceada a los tutanos, eso sería una irresponsabilidad), cerdo, otrora mamífero nacional, también escasea a raíz de las ingentes donaciones de la población tutana a otros pueblos allende los mares que se encuentran pasándolo mal, según afirman los medios.
Aunque hasta ahora no ha habido mayores problemas con el abastecimiento de agua, el aseo personal también ha variado su rol: las autoridades consideran que, si los gimnasios están cerrados y la población se encuentra recluida, suda y se ensucia menos, por lo que el baño ha perdido protagonismo frente a un más urgente e imprescindible lavado de manos. Ello ha permitido que la producción excedente del sector aseo, también haya sido enviada en calidad de donación a pueblos de todo el mundo que la están pasando verdaderamente mal.
A pesar de que el virus se ha mostrado vulnerable al calor, y consecuentemente beneficiado por el frío -pobrecitos los escandinavos, piensan desconsolados los tutanos-, la comunidad internacional no ha reaccionado favorablemente a las campañas lanzadas por las agencias turísticas radicadas en el país -agentes extranjerizantes al servicio del imperialismo; déspotas inmorales que no se interesan por la salud del pueblo, son solo algunos de los duros calificativos que emanan desde el más ortodoxo oficialismo del país.
Ante esta situación, el Banco Central tutano ha adoptado políticas restrictivas de cara a evitar un exceso en la oferta monetaria circulante. El éxito ha sido rotundo, según la opinión pública tutana, en la calle no se ve ni un peso, con lo que se puede decir con orgullo, que el riesgo de inflación ha sido evitado, al menos por ahora.
Otra de las medidas que se han implementado consiste en la inmunización de la población mediante el consumo frecuente de té elaborado a partir de la planta homeopatia araslgo. Parte de la comunidad científica aún es escéptica respecto a su efectividad, pero las autoridades están más que convencidas de que junto a la bebida, la fe mantendrá a salvo a los tutanos.
En todo este complejo escenario, la tan estoica orden de los Ángeles de la Salvación -o simplemente los ángeles identificables por la blancura de sus vestimentas y el uso de un collar negro que cuelga de las orejas al ombligo, con el que se afirma, se puede escuchar el latido del corazón- ha roto su conducta de relativo bajo perfil y se ha echado encima el país. Uno de sus principales líderes, el Arzobispo Duran, se ha vuelto especialmente popular, sus alocuciones religiosamente transmitidas en vivo a todo el país a las 11:00 am han alcanzado índices de audiencias de escasa comparación en la historia nacional. Su rostro, pero sobre todo su voz, ya empieza a hacerse familiar para los tutanos entre los cuales ya prolifera la gratitud y el cariño hacia el hombre y toda la orden que él representa.
Se ha instalado la costumbre de aplaudir a la orden todos días a las 9pm. Una miembro de la propia orden manifestó a este cronista el haberse sentido gratamente sorprendida por el fenómeno. No obstante, quien escribe no logra entender la incongruencia en la conducta existente entre los referidos aplausos y el negar a los estoicos ángeles la prioridad en el acceso a los centros comerciales, devenidos en centros de oración. Cubanos: es realmente vergonzoso.
Ante este panorama, la sociedad tutana ha logrado sobreponerse a la adversidad y mantener algunas de sus más arraigadas costumbres: el ayuno no solo se ha mantenido, sino que no hay motivos para pensar que sea levantado una vez sea superada la pandemia. Los tutanos, a sabiendas de que esta situación es meramente coyuntural, se preparan para recibir un periodo postpandemia, que sin duda alguna será especial…

Crónicas de Tutanga VI

Parte V

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