Onírica

Crónicas de Tutanga VII

Tutanga, ¿sesos o tripas?

Por: Ernesto Gutiérrez Leyva

Como ya habíamos contado en nuestra última crónica1, Tutanga se encuentraatravesando una etapa sui géneris. Lo especial de este período radica en el enorme potencial que ofrece en cuanto a desafíos y victorias, y al alto grado de heroísmo que demandará del pueblo. Los tutanos, tan prestos al debate, no se ponen de acuerdo en calificar esta etapa de período coyuntural o continuismo especial.

El marcado descontento de la opinión pública ante la incertidumbre de no saber cómo denominar a esta nueva era de avances -¿hacia dónde? nadie sabe, pero qué más da, lo importante es avanzar- ha tenido, en cambio, una acogida mínima por parte de la redacción del noticiero estelar. En su defensa, son muchos los asuntos de actualidad que preocupan a la opinión pública tutana: el impacto del cambio climático en Islandia, la interminable cuarentena en Argentina, el hambre en Europa y América del Norte, o la temporada migratoria.

Resulta que, en determinadas estaciones del año, muchas de las especies tutanas suelen emigrar, lo cual pasa relativamente desapercibido. Pero en esta ocasión, situaciones adversas han confluido: el tocopoyo fue declarado en aislamiento, al ser posible agente transmisor del Covid 19, y por otra parte los cerdoespines han decidido invernar, aún en pleno verano, en lo más recóndito de sus cuevas.

Las autoridades tutanas han desplegado un intenso operativo en el que se ve a la población buscando a estas preciosas especies, y entregándolas una vez que logran encontrarlas. El entusiasmo que caracteriza a los tutanos los ha hecho ir más allá: en el noticiero puede verse a tutanos entregando a la policía no solo productos cárnicos como la vaca marina tutana, que se creía extinta, sino especias como la cebolla (considerada un medio de producción fundamental, casi la base de todo), verduras y viandas, pero también materiales de construcción, combustible, papel sanitario y -lo que más nos llamó la atención- unos pequeños pajaritos verdes, no autóctonos del país llamados hu$d. Las autoridades tutanas, desde la presidencia hasta la policía, parecen muy interesadas en los animalitos… Deben ser especies en peligro de extinción, pobres…

El rating que ha alcanzado el noticiero, especialmente desde que empezaron a anunciar los tráileres de las principales series policíacas del país, ha despertado la inquietud de los productores de la Tabla redonda, principal show televisivo tutano. Lo cual se ha hecho evidente con las notorias transformaciones que ha recibido el espacio. 

El último transmitido, en cambio, dejó más incertidumbre que certezas. Me explico: el programa ha variado mucho de un tiempo a la fecha, ya no comentan sólo cuestiones de índole política, cultural o económica, sino que han diversificado la programación, incluyendo una sección culinaria y otra humorística. La confusión viene dada porque el chef del programa no pudo asistir, y su Sobrino, quien suele trabajar en la sección de humor, tomó su lugar.

Con un estilo que llamó mucho la atención, sobre todo por su pésimo francés, el Sobrino preparó un plato, dizque de la alta cuisine gala: croquetas a la trippè. Consiste esta receta en procesar las vísceras del animal que se tenga a disposición, hacerlo pasar por un proceso que resulta difícil explicar en la brevedad de estas líneas, pero que se asemeja a la alquimia, y luego consumirlas.

Una estela de polémica ha rodeado la receta. Las autoridades han revelado que la versión original se elabora a base de sesos, no de vísceras. No obstante, su producción a gran escala demandaría entre 2.5 y 2500 millones de toneladas de sesos al año, cantidad que en ese país hace mucho tiempo no produce -ni los propios dirigentes tienen-, por lo que se encontró en las entrañas a un digno sustituto. En espera de que la dirigencia del país logre tener los sesos suficientes para satisfacer la creciente demanda en la nación. 

Otro punto en cuestión radica en que la receta podría ser presuntamente tóxica. Al día siguiente de ser transmitido el show, el Sobrino fue ingresado en el hospital Mashorra, al mostrar un comportamiento que los paramédicos calificaron de decrépito. Aparentemente, ello se debería a una ingesta excesiva de croquetas, lo cual explicaría la conducta errática del humorista, devenido en chef, durante la última transmisión.

En este contexto, los tutanos no saben si decantarse por resignarse y hacer de tripas corazón, o exigirle a la dirección del país los sesos que tanto necesita la Nación.

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