Onírica

No hay vencedores

Por: Miguel Alejandro Hayes

Alguien se emocionó desde el atril mientras daba su discurso. Yo también, y es que es imposible no vibrar cuando se piensa en la épica historia patria. Pero no.
Los discursos no deben emocionar cuando no hay resultados. Una intervención emotiva que llame al sentimiento nacional, sin una realidad que transmita lo mismo, no es correcta, no es buena. Es retórica, un producto de mercado, como lo es una canción, una película, un Nobel de literatura. La realidad cubana no alienta emociones similares a lo escuchado.
Las palabras fueron claras. Hicieron la dicotomía de la victoria, y nos la pusieron, en nuestra condición de pueblo: hemos resistido y vencido.
En las competiciones, en los premios, en los escalafones, se gana, se triunfa. Donde se vence, o se afirma que se hace, es en la guerra. Para el discurso que escuchamos, estamos en guerra.
Y las guerras no tienen vencedor. Eso es un invento de la prensa y de los ideólogos para animar las reconstrucciones y los seguir adelante de los sobrevivientes; porque una guerra no tiene vencedores, sino solo eso, sobrevivientes. Una pérdida, una sola, elimina cualquier condición de vencedor.
Puede que todo sea cierto: sí estamos en guerra. En una permanente, con un enemigo externo tan constante que ya puede sentarse a esperar, porque sus golpes una y otra vez han creado el mundo donde él es el lobo, y siempre está viniendo.
También estamos en guerra con nosotros mismos, intentando arrebatar la condición de cubano al diferente político, desacreditando, haciendo listas, actos de repudios (ahora también en Miami, ese pedazo de Cuba), y llevando la corrección política a cada vez más áreas de la vida.
De estas dos guerras no hay vencedores, sino sobrevivientes.
Dentro de ambas, como causa y consecuencia, tenemos otra peor: la de la cotidianidad. Esa de los salarios por debajo del salario medio (pobreza se le llamaría en otros escenarios), sin remesas. La de saber dónde hay (cuando hay con qué), y hacer las colas. Esa es otra que tampoco tiene vencedores, sino sobrevivientes, al menos dentro del pueblo.

Solo estamos envejeciendo dentro las circunstancias. No resistimos y vencemos, rectifico. Sobrevivimos, señor presidente.

One Comment

  • Vic

    Una guerra que ha durado 62 años. Es una guerra de persecución en la que quedan cada vez menos caminos.
    Ninguna guerra puede tener vencedores ni un final feliz pero será una bendición que termine.

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