Onírica

Disertación primera

Hablar de filosofía con amigos puede ser como esta Disertación primera.

Por: Elaine Roca

Saúl, yo te digo que no tiene tanta importancia. Nadie piensa en Sartre, o en si el trabajo de la Escuela de Frankfurt es mejor valorarlo desde el enfoque epistémico. Que si aquello de lo que hablamos tiene orígenes en la Metafísica de las Costumbres o si Heidegger era muy mal escritor pero acertó en los análisis sobre el ser y el ente.
Y ya no me recuerdes más que tengo que desmarcar a Nietzsche del existencialismo porque era un irracionalista, como Pascal ¿Quién se acuerda de Pascal? Nadie se lee a Zaratustra o Verdad y Mentira en Sentido Extramoral ¡Por favor!… Y bla bla bla y bla bla bla.
Tres de la tarde, con el calor que hace, hablando de filosofía. No puedo decirte nada que enseguida allá vas ¿Tú crees que a mí me importa Kierkegaard? Nada, no me importa nada. Mentira, sabes que es mentira. Un poquito sí me importa, a veces, en los días en que me importan las cosas, pero en los otros…
Que si el Dasein era macho o hembra. Tu mejor frase ¡bravo! ¡bravísimo!, el enfoque de género que necesitamos. Un día me preguntaron si Dios era hombre o mujer ¿Tu crees que los iba a mandar a leer a Hegel, a Feuerbach o a Santo Tomás? ¡Y eso que no sabían que estudiaba Filosofía marxista-leninista! Conclusiones: ante la imposibilidad de darle una respuesta a esa pregunta, la Filosofía quedó mal parada.
Por eso me da lo mismo, el pobre de Hegel que tampoco era tan importante. Que si me pongo yo a dar disertaciones y alguien me escucha, le viene a juego y se cree todo lo que hablo, terminan extirpándome el cerebro como a Lenin ¡Qué mal! ¡qué mal! Al final solo resultó tener unas cosas más largas en las neuronas, y ya. Da igual.
¿Has visto lo de Trump? Circo, circo, como la frase de Lezama ¿Para qué necesitamos el manicomio si ya tenemos el circo? Yo sé que te gusta estar a la moda y seguir las noticias. Por favor, no tomes cloro. Vaya, te recuerdo que puedes morirte.
En fin, que el liberalismo tampoco me importa ¡Ni me digas!, ya sabemos. Guardo la frase que dijiste sobre Marx para la próxima guerra fría, cuando tenga que buscar trabajo con mi título ¿Quién sabe?, seguro le saco lascas durante el COVID.
Me he leído medio Internet con los artículos del COVID ¡Qué manera de escribir los asalariados de la filosofía! Escribe y escribe todo el día, y aunque no les paguen bien ¡y aunque no les paguen!
Y allá voy yo ¡Oh, la desfachatez! ¡la incoherencia! ¡la doble moral! ¿Recuerdas aquella clase de Ética sobre la doble moral? ¡Y sales a hablarme de Bioética y el consentimiento informado ¡¿A estas horas Saúl?! ¡¿a estas horas?!
Pero tengo que aguantarte porque en el vórtice del mundo lo único que importa es la amistad ¿Era así, no? ¿la frase de Marx? Habría que ver esa amistad de Marx y Engels. Saúl, ¿me compras cervezas y yo trabajo? ¡Oh, la crueldad de este mundo opresor! ¡la falta de respeto!
Es que tengo que reírme, porque tú te crees que en las colas del pollo ¿a alguien se le ocurren estás genialidades? Saúl, ¡qué crisis! ¡No hay pollo! ¡Oh, oh, los placeres concupiscibles! Si Platón me ve, me manda directo para Slytherin. Yo lo que tengo son unas ganas de tomarme una cerveza, medio galón de vino como Cersei Lannister.
Saúl, ¿tu crees que de verdad los piratas abrían los galones de un puntapié y se empinaban del barril como borrachos perdidos? Y luego dicen que en el siglo XXI se vive mejor. Mira, ¡si me vuelves a hablar de filosofía! ¡si me vuelves a hablar de filosofía!… seguro, seguro, te respondo.

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