Onírica

El mejor periodista

“Por supuesto, no todos los periodistas actúan de este modo venal. No son plumas a sueldo. Algunos prefieren quemarse.”

Por: Juan M. Ferran Oliva
En mi fugaz paso por el periodismo, al frente de la Página Económica del Periódico Granma, decidí incorporar un redactor estrella. Su misión consistiría en elaborar diariamente un editorial o criterio de la Página. La Dirección aprobó mi propuesta y desplegamos la convocatoria.

Fijamos pautas exigentes y no mencionamos la remuneración pues era la época de los estímulos morales. Lo contrario era mal visto.

Llegaron muchas respuestas y entre todas destacó una seleccionada al unísono por los evaluadores. Llenaba ampliamente todos los requisitos, incluso los superaba.

Llamé al seleccionado y le informé que ya estaba elegido, pero deseábamos mantener una entrevista con él. Era un trámite puramente formal.

El favorecido acudió a la cita y tras los saludos habituales le pedí una prueba final. Le doy 10 minutos para que redacte un editorial de una cuartilla, ahí tiene la máquina de escribir (no había aún computadoras). El aludido no se inmutó. Se sentó frente a la artefacto y simplemente inquirió ¿Sobre qué tema? Cualquiera, le respondí, por ejemplo: Dios. A lo que contestó: ¿Lo quiere a favor o en contra?

Por supuesto, no todos los periodistas actúan de este modo venal. No son plumas a sueldo. Algunos prefieren quemarse.

Tomado de Segunda Cita

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