Onírica

Esperando al camión

Por: Miguel Alejandro Hayes

Entrada de alimentos a La Habana.

El puesto del barrio sigue vacío. Dice el dueño que los camiones no vienen, y el gobierno (provincial) dice que no les han prohibido venir. Que ellos nunca lo prohibieron.

Si los camiones no vienen, el dueño del puesto no vende, no hace dinero, ¿de qué vive? Si el camionero no viene, no vende, no cobra, ¿de qué vive? 

El camionero y el dueño del puesto dependen de que el primero venga. Esa es su razón de ser, que no lo haga es contra natura. Tienen muchos incentivos en ese viaje que no hace el camión, supongo.

Pero si no viene, las principales figuras del gobierno no dejan de cobrar. Ellos no viven ni comen de que venga. Tal vez pierdan algo de reputación, pero tienen su propio ciber ejército, con rostro y sin rostro, profesionales y voluntarios, que llamará invertido ideológico al que contradiga en tono muy subido. La verdad es que, estructuralmente, el gobierno no tiene muchos incentivos (el corazón y el amor al pueblo no es una variable si de gestión pública se trata), me digo a mí mismo.

Pero el dueño del puesto me recuerda que no vienen. Y de verdad no han venido. A los camioneros, me cuenta, les da miedo entrar a La Habana, no quieren otra multa. 

Y ahora dice el gobierno que no se van a poner multas, pero el camionero es un ser con expectativas, memoria (debe tener), pensamiento, y la razón siempre está marcada por la experiencia.

Si yo fuera un camionero de esos que antes recibieron multas por venir a La Habana, no vendría todavía… ¿y si no es verdad? ¿Cómo sé que ahora no hay castigo? A mí nadie me pidió disculpas, ni me quitó la multa. No sé, yo no reaccionaria como si nada hubiera ocurrido, me digo.

Como si nada hubiera ocurrido, ese creo que es el lema secreto que se dice bajito cada vez que se toma una decisión en las altas esferas. Lo descubrí yo solito.

Así que parece que los verdaderos camioneros tampoco olvidan las multas, ni los otros camioneros que los conocen, porque no son tantos, y en los gremios las noticias vuelan. Eso me dice, a su forma, el dueño del puesto: asere, los tipos tienen miedo de que les claven una (otra) multa.

¿Y de dónde salieron? Porque dice el gobierno que ellos no lo mandaron. Esto se enreda, no entiendo. 

Los camioneros están asustados porque les pusieron unas multas que el gobierno dice que no mandó. Estoy casi seguro de que no fue el bloqueo norteamericano. Es más, no fue el bloqueo.

Me pregunto si es posible que los puntos de control y de acceso a La Habana hayan reaccionado todos a la vez, en un ejercicio de multar la entrada de camiones. ¿Todos, así, casual? No insinúo nada, estoy pensando.

En el país donde todo lo que se puede hacer viene de arriba, la multa no. ¡Qué raro! 

Saquémosle provecho, convirtamos el revés (las multas, la falta de camiones) en victoria. Ese esfuerzo coordinado sin orientación de arriba puede ser útil en más áreas de producción y gestión del país.  Me imaginé diciéndolo, con voz de compañero, en una reunión de la UJC. La sincronía espontánea debe ser premiada, y estimulada, y hasta estudiada para ser clonada, era mi frase de cierre.

Pero se recaudó dinero con las multas. ¿Y si multamos a los multadores para ayudar más al desarrollo del país? ¿Y si nos multamos todos por igual? Podemos desarrollar así la industria nacional y completar lo que faltó de la zafra. ¿Si propongo eso y me dan un cargo?

Pero multar no estaba permitido, no nos vayamos del tema, que el gobierno dijo que esa orden nadie la dio.

Nadie mandó, pero tampoco aparecen, no se sabe, ni se castiga a los que ejecutaron la no orden. Ni salen en el Tras la huella. Ya me perdí, ni el gobierno ni la oposición se adjudican públicamente las multas, así que nada bueno fue. Sigo en el mismo lugar.

El caso es que el camionero no quiere venir, y no le convence lo que dijo el gobierno. Al camionero no lo elegimos democráticamente la comunidad de La Habana, así que no podemos cambiarlo. Bueno, al gobierno tampoco lo elegimos, más o menos no. Tampoco podemos cambiarlo.

En fin, ¿quién hace que el camión venga?

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