Onírica

Historia

Por: Elaine Roca

Bajo el cielo estrellado de noche cuenta el hombre su historia larga. Prende fuego para verle el rostro al otro y adivinar en sus rasgos si la manada acepta. Y si la manada no acepta, se muere un tanto ese hombre. Regresa a la cueva, meditándose otra historia para mañana.
Pero si aceptan, si la masa aburrida en la noche acepta la historia, si un alarido suena al alarido de sus madres muertas, si un movimiento capta rápido los movimientos de ayer cuando pisaron la tierra o el gruñido avisa del trueno que quemará el bosque pronto; parece que gana la manada el poder oculto, la fuerza esperada para matar al enemigo.

Otro texto del autor

Quiero hacerme una constitución, puesto que ya soy viejo y me han cambiado muchas cosas

Artículo Primero

Mi cuerpo tiene las mismas partes y órganos que antes. Tan solo perdí una uña, pero me volvió a salir

Artículo Segundo

Ha cambiado la extensión de mi cabello, me han salido nuevos lunares, y últimamente no suelo afeitarme

Artículo Tercero

Refórmese esta constitución cuando algo de lo antes mencionado cambie.

Mercenario me llamó ante un grupo de representantes de los estudiantes de la carrera de Derecho hace cuatro años un ex Secretario de la UJC de la Universidad de Oriente, para inducirles a firmar una carta prefabricada que allí mismo les leyeron y secretamente enviaron luego a nombre de la FEU al Ministro de la Educación Superior. Mercenario insistió en llamarme cuando algunos de aquellos estudiantes se negaron a firmar la carta espuria.

Mercenario, me llamó recibidor de dinero del enemigo y cobardemente lo negó más tarde ante el Núcleo del Partido en el que él también militaba. Cuando se le emplazó a ratificar lo pronunciado días antes, juró y perjuró que no, que el mercenario era otro, el recibidor de dinero era otro: Julio Antonio Fernández Estrada. El hijo que, como su padre, es entre nosotros una de las formas en que podemos reconocer la virtud ciudadana y ya para entonces era un profesor sin aula. Le faltó valor, le faltó hombría, el no mentir que te hace militante comunista, pero le sobró el apoyo del poder, mercenario nos llamó el felón.

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