Onírica

Machi, el reflejo de otra realidad

Por: Manuel Alejandro

Roberto Espinosa ha sido rebautizado, el joven actor, el cual mayormente se ha desempeñado en las tablas disfruta la resaca de la popularidad tras la culminación de la última novela cubana El rostro de los días. Ahora será eternamente Machi.

Manuel Alejandro (MA)

MA: Muchísimas gracias por la oportunidad, es para mi un honor poder conversar contigo, conocer de primera mano tus impresiones y descubrir un poco más allá de lo que se ve en pantalla.

Roberto: Primeramente las gracias las debo dar yo, no solo Liliana seguía tus resúmenes de cada capítulo, en el grupo de whatsapp del reparto eran compartidos y disfrutados por todos. Me honra a mi ser partícipe de una de tus dinámicas entrevistas.

MA: Haciendo un breve bosquejo en tu carrera se hace evidente que tu mayor desempeño ha sido en el teatro ¿Cuán diferente es un medio de otro? 

Roberto: La diferencia es notable, la cercanía del público es algo que llena de adrenalina a todos los actores que nos desempeñamos en el teatro, poder escuchar su respiración, sentir de primera mano sus risas y emociones, incluso hasta alguna aroma que nubla los sentidos, eso pasa en todas las salas. Además, teniendo en cuenta la amplia popularidad de que goza el espacio de la novela en nuestro país, la tensión suele ser algo mayor pues al tener tanta difusión el riesgo de quedar lavado y tendido para bien o para mal aumenta, una mala ejecución de un personaje puede ser peor que quedarse sin pollo luego de hacer una larga cola.

MA: ¿Cómo llega a ti Machi?

Roberto: Inicialmente tenía en mente presentarme al casting para el personaje de Fabián, pero sinceramente no me gustó, me parecía un personaje aburrido y con poco margen de libertad y desarrollo. Luego me comentan de la existencia de este tipejo el cual hasta le cogí un poco de cariño y era casi seguro que iba a ser un personaje que sería odiado por todos. Del malo todos se acuerdan, al bueno lo olvidan, hoy por hoy Machi es el Rui la Pestex de la novela. 

MA: En la entrevista que realicé a Liliana Sosa, Lía, ella expresó que la relación entre ambos fue un poco áspera, ¿tienes la misma opinión?

Roberto: Liliana siempre está en lo mismo, yo no pude creer como ella tuvo el valor de hablar de los panes que le quitaba cuando era ella la que comía más que un albañil después de hacer una placa, ahí donde tu la ves delgadita esa muchachita engaña a cualquiera, come tanto que le pusimos la tostadora valiente.

MA: Socialmente tu personaje fue muy odiado, como tu mismo has dicho ¿Fue muy difícil la realización de la polémica escena de violación?

Roberto: Fue complejo sí, sobretodo porque mi barba incomodaba a Liliana, ella decía que le pinchaban los pelos y a la vez le hacían cosquillas, se reía mucho y perdíamos la concentración necesaria para lograrlo. Lo peor fue cuando el bastidor de la cama se rompió, tenía carcoma y no aguantó el peso, tu te imaginas si por tumbar cinco palmas cogieron preso a unos guajiros todo lo que hubo que esperar para que nos dieran el autorizo para cortar unas plantas del segundo Árbol Nacional de Cuba, el marabú, gracias a Dios todo se resolvió de la mejor manera.

MA: Hace unas semanas corrió el rumor de que habías sido agredido por personas que confundieron la realidad con la ficción ¿ Qué pasó realmente?

Roberto: Más que una agresión todo quedó en un intento de agresión. Menos mal que en mi adolescencia practiqué atletismo y San Rafael se convirtió en una pista de carrera, Juantorena quedó como un niño de teta al lado de mi pues yo también iba con el corazón en la mano, Ana Fidelia Quirós fue mi inspiración para tomar una alta velocidad. Debo admitir que no todo ha sido negativo, he recibido miles de muestras de cariño, también me han colado en las colas del pollo y el aceite por miedo a que haga algo, evidentemente, la gente ha sufrido las consecuencias del encierro y han perdido un poco la cordura.

MA: Al respecto de la pérdida de la cordura, ha sido común ver en las redes sociales fuertes discusiones y altas dosis de mala educación ¿Qué opinas?

Roberto: Solo puedo decirte Johnny la gente está muy loca.

MA: Una última pregunta, ¿por qué Machi se llevó tantos percheros cuando huía de su casa?

Roberto: En ese momento no era Machi quien se llevaba los percheros, era Roberto, estaba cansado de tener que organizar mi ropa en jabitas de nylon pues en la calle los percheros están perdidos.

MA: Ha sido un verdadero placer este rato, indudablemente tu carrera tiene un gran futuro por delante. 

Roberto: Espero que esta sea la primera de muchas entrevistas, yo también aprecio mucho tu labor. Me he sentido relajado durante estos 40 minutos.

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