Onírica

La generación desheredada

Es una generación vacía, comentan, la generación desheredada.

Por: Elaine Roca

Hay una generación que ha decepcionado a todos, la que más frases de la juventud está perdida acumula. Es una generación que reniega, inmoral, sin principios, sin patria. A la que le ha resultado, dicen, más sencillo emigrar antes que resolver los problemas de su terruño. Es una generación que no conoce su historia, que no hace reverencias ante conquistas del pasado, que no viste como haría alguien con identidad propia, que no consume lo que debería y así irrespeta a los que, por ella, derramaron charcos de sangre.
Es una generación vacía, comentan, no distinguen, solo opinan y llenan las redes de basura inútil. Entregados al ciberespacio no viven en el mundo real. Su producción es la peor; su música, decepcionante; sus artes, plásticas vulgares, de mal gusto; su producción teórica carece de fundamentos; sus núcleos familiares,los más disfuncionales; sus gustos, los más mediocres, su forma de expresarse avergüenza a los grandes titanes del pasado.
Es una generación a la que hay que corregirle los problemas ideológicos porque no se sabe qué pasó con ella, pero a pesar de haber salido de las mismas entrañas y haber sido gestada en el mismo vientre y con los mismos padres, estos hijos nacieron defectuosos. Entonces hay que darles más libros para que lean, más historia para que vean ¡para que vean lo que sufrieron ellos para conquistarnos el Paraíso! ¡y lo que le sucedió a quienes tomaron un rumbo distinto, ahora viven en el Infierno!
No se entiende por qué no comprende con tantos afiches, tantas pancartas, tantos discursos enardecidos, tanto trabajo serio y tanto esfuerzo de los padres preocupados.
¡Ay Dios mío!, dice el padre cansado, ¿qué he hecho yo para merecer esto? si le di una educación y lo llevaba al médico cuando se enfermaba, y le contaba historias de las batallas de los gigantes en el cielo antes de irse a dormir para que supiera batirse con el enemigo. Y ahora, dice el padre entre lágrimas, ¡mira lo que me ha salido! ¿Qué mala influencia, qué vecino retorcido me está llevando a mi hijo por el mal camino?
Pareciera que para esta generación los gigantes son como Papá Noel. Está duro el sustento en el país de las hadas, y ahora mismo podemos hacer muy poco con la educación que nos dieron y con una consulta gratis en el psicólogo. Pero les prometemos que nos leeremos todos los libros que nos regalan, cuando tengamos tiempo para sentarnos a recordar historias, luego de que le ganemos la batalla a la incertidumbre del día a día, a las colas, al sol, al miedo, a la dependencia, a lo poco sustentables que somos, nosotros y ustedes. Porque a pesar de que puedan renegar de los hijos que tienen, sobre nuestras cabezas siempre pesarán las batallas que ustedes ganaron. Y también las que perdieron.

Otro texto del autor

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

A %d blogueros les gusta esto:
Ir a la barra de herramientas