Onírica

¿De qué hablan mis amigas?

Por: Elaine Roca

 

En Cuba hay más de dos millones de personas mayor de 60 años, un 19 por ciento del total de la población, y se ubica en el primer país de América Latina más envejecido.

El doctor Alberto Fernández Seco, jefe del Grupo Nacional de Atención al Adulto Mayor, del Ministerio de Salud Pública (MINSAP) en exclusiva a la AIN destacó que el acelerado envejecimiento poblacional se debe en gran medida a la baja natalidad, el aumento de la esperanza de vida y el desarrollo social.

Agencia Cubana de Noticias, 28 abril, 2015

Las mujeres poseemos una percepción distinta del tiempo. El cuerpo femenino va marcando el ritmo y sonando alarmas: menstruación, embarazo, parto, menopausia. En caso que decidamos ejercer la maternidad hay fecha límite para ello; fecha que además depende de factores como el clima, la alimentación y estos del lugar de nacimiento. Pero sobre todo está el problema de nuestra independencia económica. 

En Cuba a partir de los 35 años ya se considera arriesgado el embarazo y la OMS establece los 25 como edad ideal para concebir. Nací en 1995. Desde hace un tiempo las reuniones con mis amigas se han convertido en un análisis serio y hasta obsesivo sobre la maternidad. Ya tenemos 25, hay que ir pensando… Ni una puede pensar relajada sobre el tema. 

La mayor parte de mis amigas son graduadas universitarias con tres años incorporadas al trabajo. ¿Eso significa que somos económicamente independientes? No, por lo general requerimos la ayuda (o más que la ayuda) de padres, tíos, abuelos, primos, esposos, novios, etc… Y sí, escalamos todos los escalones escalables en el sistema, pero nada, nos aterra ser madres porque claro, eso significa más dependencia económica para asegurarle cuidados y necesidades básicas a la criatura. ¡Y ni hablar de ser madre soltera!

El tema alimentación. ¿Cómo garantizarle una dieta sana y equilibrada a un bebé en la situación actual (ni tan actual)? La leche suficiente, las viandas para los purés, frutas y vegetales, compotas, yogures, ¡la carne! Y el resto de utensilios necesarios: ropa y zapatos que se quedan de un mes para otro, juguetes, el detergente para lavar, pomadas, cuna, corral, coche, biberones, ¡culeros! ¡Y todo en CUC! (o en MLC) Nosotras cobrando en CUP.

¿Cómo gestionar el tiempo entre colas interminables, trabajo, labores domésticas y cuidados al supuesto bebé? Ni hablemos de todos esos sueños que tiene una de visitar las pirámides de Egipto; quedaron en el pasado utópico. O las que somos de profesiones que requieren largos horarios de estudio y lectura. Imposible. ¡Ah, los 35 ya están ahí! ¡Y el maldito bloqueo! 

Productos (¿productas?, ¿productes?) del período especial, muchas quedamos destruidas tras los partos por la alimentación deficiente y los genes que vamos heredando (y legando). Llenarse con embutidos, arroz y harina no es estar nutrida. Escuchamos las historias y ¡de ninguna manera! Además, ¿si se nos enferma el niño? ¡El maldito bloqueo y la crisis de medicamentos! 

La educación que recibirá nuestro hijo. Nosotras mismas somos producto de los PGI, las teleclases, la venta de pruebas de ingreso, los sobornos a profesores, el pago a repasadores particulares. No queremos pasar de nuevo por esa experiencia a través de nuestros hijos. 

Como si no bastara, estamos en la edad en que nuestros abuelos y bisabuelos, quienes nos criaron, comienzan a vivir sus últimos días. La mayoría de nosotras habita la casa de los padres y nuestros padres la casa de nuestros abuelos, estos la de nuestros bisabuelos y es la misma casa. Conclusión: debemos lidiar con los cuidados de ancianos y bebés, conviviendo hasta tres matrimonios bajo un mismo techo. Muchas no tienen ni cuarto propio. Imaginar comprar una casa es una locura si ya se hace difícil mantener a un bebé y para empezar, a nosotras mismas. 

Los electrodomésticos, la suerte de hombres y mujeres trabajadores. Con un hogar lleno de electrodomésticos todo sería más fácil, pero una lavadora cuesta 500 USD y el salario mensual promedio ronda por los 879 CUP. Y fogón, ollas y batidoras; el niño que va creciendo necesita una cama. ¿Dónde la ponemos si logramos comprarla?

Por supuesto, todo no es comida, ropa, medicamentos, muebles o electrodomésticos, queremos llevar a pasear a nuestros hijos, comprarles una PC, los mejores libros y unos zapatos que les duren todo un curso escolar. La impotencia que debe sentir una madre al mostrarle a su hijo, en las películas que ponen por la TV, los lugares del mundo (y de Cuba) que con nuestro salario nunca podrán ver. 

Y nada, que mis amigas se ponen a pensar en todo esto y deciden que no se lo pueden permitir, la maternidad es un lujo y está en absoluta contradicción con nuestras condiciones materiales de vida. Hay que esperar a ver si las cosas mejoran, pero el calendario nos va pasando la cuenta y ¡el maldito bloqueo que no se acaba! Tic tac, tic tac. 

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