Onírica

Mi parchis

Por: Anckla
Mi vuelta 35 se acerca y me parece que no he jugado bien otra vez. Las victorias en este parchis no dependen de llegar primero, solo de llegar.
Sin embargo, los pocos que llegan, juegan frustrados y nada divertidos. Hace más de medio siglo que los dados se estropearon y es difícil sacar un 5, o avanzar sin que el equipo azul te coma las fichas para encerrarte, y no se cuánto caminan después; o los rojos quiten el doble puente justo a la entrada de la meta, y que te manda al principio y obliga a dar vueltas en el tablero.

Cada oportunidad en que se reúnen varias piezas para entrar, te comen los otros tres equipos.

Estas reglas tan arbitrarias estaban aquí antes que yo, y dicen otros más viejos que solo rigen en esta mesa en particular.
La suerte del equipo verde es fantástica, los dados les dan 3 dobles y no empiezan, sino que les dan casillas seguras para que no se los coman. Y cierto que después de varias vueltas, pasan el doble puente, pero sus fichas también te retrasan cuando andan juntas, o se unen dos entre colores diferentes, y no pasa nada.

Pero no puede pasar nadie más, excepto ellos.

También se comen entre ellos, pero es mejor avanzar la mitad de los pasos compartiendo, que regresar y esperar por el 5. Cuatro colores tiene el tablero y son tres tus adversarios, pero cuando sale tu primer 5 -sobre todo si es doble- los aliados te persiguen y te invalidan tu derecho a que hagas barrera, ni en las casillas marcadas que por reglas del juego son para protegerte y descansar. No puedes comer de ningún color más que el propio para adelantar tus pasos.

Eso, lógicamente es ilógico.

Y sospecho que los dados funcionan bien, pero cuando los tira mi equipo, el tablero y sus reglas cambian en su contra. Más de medio siglo sin cambios, y mi vuelta 34 se agota. Todavia aquí estoy anclkado.

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