Onírica

No one meets someone

Un cometa sin nombre perdido en el espacio. Paradoja, variación truncada en la loca historia donde No one meets someone.

Por: Blue Day

Si esto es una película and I have to pretend, I don´t wanna be me, at all. I wanna be Natalie Portman thinking at the shore…buen trasero, rostro dulce, sex appeal de diosa de juventud, rock star para pedófilos reprimidos, ¿Great hair?. Porque, nadie es tan tonto como para hacer de sí mismo en una historia.

Cuando nací me pusieron dos nombres, el primero por una telenovela y el segundo aparentemente me convertiría en deidad. Santa de los Santos Santísimos. Patrona de pescadores. Creo que todas las madres se suponen Virgen María dando a luz en algún Policlínico Jesuita.
Estaba destinada a ser protagonista de culebrones o redentora: buena para amar y con un final feliz.
-Siento decepcionarte mamá.
Someone:
Lo conocí el día de mi cumpleaños, justo a las 12 mientras un chubasco ligero le hacía segundas voces a la madrugada. El Dios impersonal del que todos hablan, ese que suele verme llorar en los espejos, me debía un favor y me lo mandó.
Someone: tan diferente de aquel trovador frustrado, de aquel narcisista que solo sabía decir Winter is coming, de aquel pintor gordo obsesionado con el azul. Someone, no era un mueble vintage, desesperado por parecer interesante, ni si quiera tenía tantas fotos aparentemente casuales, en bares, conciertos, o con mascotas prestadas.
Someone no necesitaba el arte para ser alguien.
Un día hizo caso al algoritmo Zuckerberg y me encontró, llegó a mí y dijo:
Hello, ¿hay alguien ahí? – como si le hablase a mi alma, como quien te dice oye te conozco de aquel Policlínico, tú eras la santa y yo el del nombre corto. Salgamos a ser la decepción de nuestros padres. Brindemos por eso.
-No soy el tipo de chica que le pida fuego al dragón –le digo.
Me responde todo airoso: ¿Nos vemos hoy a las 4 en el malecón? jajaja…es broma, ya me gustaría a mí. Sonreí mientras leía.
Someone. Tan yo. Creciendo en un pueblo de pescadores donde no pasaba nada, yendo a estudiar lejos para hacer de nuestra existencia algo significativo. Nos unía el rechazo a ese lugar donde los primos se enamoran y la gente toma calmantes para ser feliz.
En medio de la conversación me dice que hace algún tiempo tuvo que dejar el país porque se sentía exactamente como yo, que recordaba mi pelo negro, mis libros, mis canciones de los Beatles… que a las 7am cuando pasaba en la guagua solía verme apartada en la parada con mis audífonos puestos, que siempre le causó gran misterio qué canción estaba escuchando. Nunca se atrevió a hablarme en persona porque le daba pena.
Resulta que en el pueblo sin acontecimientos todo el mundo veía a Someone menos yo.
Me encargué de aclararle que era miope y reacia a llevar espejuelos, que no se lo tomara personal. Luego de cuestionarnos los gustos musicales y terminar compartiendo el mismo odio hacia el regueton, me dice que muchas veces se sentía solo en un país donde la gente no daba los buenos días, que le parecía graciosa y que lo que más le cautivaba de mí era que era bonita y no lo sabía.
Con 24 recién cumplidos, 24 aguaceros de mayo, 24 bostezos, 24 desfiles absurdos a los que no fui o lo que sea, suponiéndome toda una mujer y…
-Feliz cumpleaños Niñita. Mañana me voy a acordar de ti todo el día.

***

Someone, el regalo del dios de los espejos. Yo: convertida en poesía por ´´alguien´´ que no pretendía crearla:

No estés tristes amor mío, corazón de otro
Someone, un hombre de mar. Me pregunta por qué luzco tan triste.
Replantéate la ecuación.
Será este mi secuaz, será este el alguien con quien pueda pedirle deseos a la luna, inventar historias locas sobre proverbios chinos tergiversados, nos burlaremos de cosas imperceptibles.
La primera vez que lo vi, sus ojos no dejaban de decirme mucho gusto. Yo no hacía más que tocarme el pelo nerviosamente, mientras lanzaba una carcajada como respuesta a un chiste sobre darnos un beso a través de la pantalla del teléfono.
Some-One
Con la punta de la lengua lo digo: Someone, los músculos de un rostro someone, chasquido de dedos, lo susurro: I really really like you…The first time I saw you I was blushing all the way home…

***

Tiene el rostro amigable. Sonríe con calidez. Sonríe como si el mundo fuera una sorpresa. Poéticamente misterioso, en instantes escurridizo. Indescifrable como un chiste privado. Siempre curioso sobre qué me inquieta, qué me asombra.
Le mostré mi locura pero nunca supe que lo inspiraba. Supongo que a mí me inspira la gente así, gente que no se dejaba ver y uno las puede crear.
Dejé de ser No One para convertirme en la taza de café en la historia de su vida, su erección mañanera, su chistoso intercambio. El elemento vintage en su narrativa. No sé si necesitaba un amigo como él. No sé si sentí cierto enamoramiento, pero aquella noche cuando nos descubrimos supe que no estaba sola en el universo. Había gente como yo.

***

Y se fue. El Dios de los espejos me lo alquiló.
Someone es como una canción de la que solo recuerdas esos segundos inefables tan eternos. No conoces al intérprete, ni si quiera la letra, pero sabes que esa es tu canción.
Dejó de ser misteriosamente poético para ser increíblemente patético…y me tocó imaginarlo hasta que la taza de café se enfrió en las primeras 30 páginas.
El Someone que construí se siente curioso por las chicas básicas, esas que van al gimnasio, se hacen selfies en los espejos, lloran en el baño mientras una canción de Pimpinela suena en su cabeza, esas que aman hidratarse y las inspira el agua.
Condujo presuntuoso por toda su ciudad cosmopolita mientras frágiles rayos de luz le iluminaban el rostro…Quiso llegar muy lejos. La vio verdaderamente, su pelo, sus ojos brillantes, la sonrisa dulce (así es como la melodía suena para alguien más en las historias).
Una noche quiso hablar del océano, sus problemas, proverbios chinos chistosos, su niñez… pero a ella solo la inspiraba el agua.

***

La vida pasa. Tenemos relaciones basadas en el físico, el sexo, la inteligencia, pero tropezar con alguien con el que sientes que tu alma está grabada en piedra, no pasa como la vida.
Someone se sentía como un hogar. Una lluvia de estrellas. Un cometa sin nombre perdido en el espacio. Paradoja, variación truncada en la loca historia donde Nadie conoce a Alguien.
Nos perdemos cuando nos conocemos. Volvemos al mismo lugar y aquí estoy yo fingiendo ser Natalie Portman sentada en la costa.

 

También puede interesar 

6 Comentarios

  • Migue Fernández

    👏👏👏 Genial!!! De lo mejor que he leído en esta cuarentena. Mis felicitaciones para Blue Day. Tiene potencial usted. Simplemente maravilloso.

    • Camila

      No One Meets Someone demuestra que todavía hay jóvenes con mucho talento dispuestos a compartirlo con el mundo. Gracias Blu Day x esta historia, las Natalies Portman del mundo que venimos de pueblos donde los primos se enamoran y adoran al dios de los espejos te lo agradecemos 👌🙄😍

    • Lianet Martínez

      No One meets someone, una mezcla de sentimientos entre amor, nostalgia, felicidad…Simplemente una historia genial. Felicidades Blue Day👏👏👏

  • Héctor

    Desde que lo leí no he dejado de pensar en él. Me gusta muchísimo. Tiene ese elemento especial que lo hace único y original. Felicidades para el autor. Espero con ansias más publicaciones.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

A %d blogueros les gusta esto:
Ir a la barra de herramientas