Onírica

Primer informe sobre el terraplanismo. Antecedentes para un estudio de caso

Por: Miguel Alejandro Hayes 

La primera expresión del terraplanismo en la modernidad, fuera del viejo continente, fue en América Latina, según fuentes serias. En la segunda mitad del siglo veinte, la contracultura en cuestión (el terraplanismo es contracultura, sí) se infiltró en el reguetón.

Eso se empezó a ver en una serie de discursos a lo interno de este género. Al menos algunos investigadores asociaron dichos discursos a la presencia de aquella contracultura. Ese era el consenso de estudiosos, y a lo largo de años se han acumulado muestras que confirman estas teorías.

Algunas de ellas son los numerosos epítetos triunfalistas empleados dentro del reguetón. Es posible incluso clasificarlos. Así nos encontramos, en el orden del animismo, expresiones como la máquina de hacer dineroel mejor bolígrafo de la república, el tren, y muchas otras. Luego surgieron zonas de epítetos asociados a la institucionalidad, tales como el rey del reparto, el ya mencionado (mejor) bolígrafo de la república, “los reyes”, el duque Dylan, aunque, como puede notarse, no hubo un consenso en cuanto a la adopción de metáforas de monarquías, o por el contrario, de formas de gobierno donde todos los poderes se eligen.

Otro grupo se ocupó de cargos y jefaturas, por lo que tenemos especímenes como el general, el coronel, el comandante. 

Con un sinnúmero de grandilocuencias de todos los espacios, el terraplanismo se apoderó del reguetón. Triunfó el triunfalismo, que se considera un rasgo esencial del terraplanismo reguetonero.

Casualmente, el discurso oficial cubano está lleno de triunfalismos propios del reguetón. Por solo mencionar algunos epítetos: CDR, una organización que nació para ser eterna, el Partido es inmortal, recientemente, a la revolución le quedan 62 mil milenios (62 millones de años).

¿Entonces, es el discurso oficialista cubano dominado por reguetoneros al servicio del terraplanismo? Esa es una de las teorías que parece manejarse por un grupo de expertos. Sin embargo, este estudio no ha generado un consenso. Otros afirman que fue al revés, que el discurso oficialista fue lo que primero infiltró el terraplanismo, y luego aquel impulsó el reguetón.

Para defender esta teoría se sustentan en la evidencia empírica de la frase. Dicen que el origen de todo fue la afirmación de que de que van, van. O sea, se trata de la primera frase terraplanista dicha en el archipiélago cubano. Si bien es cuestionable el terraplanismo de esta frase, debido a que su triunfalismo es polémico (dio origen a uno de los mejores grupos no terraplanistas de Cuba y casi se cumple el plan), los defensores de esta postura se mantienen firmes. Incluso llegan a afirmar que esta frase fue el primer performance de reguetón de la era moderna. 

Esta teoría parece tener más sentido, pues encuentra una vinculación directa con el terraplanismo y la práctica medular asociada al discurso oficialista: la defensa de la planificación central y socialista. En contraste con el enfoque, no parece encontrar el eslabón que vincule el terraplanismo con el reguetón.

Las pruebas presentadas por ambas teorías han vuelto locos a los terraplanistas del falsacionismo positivista, una de las herramientas preferidas de ilustres terraplanistas.

Mientras tanto, solo nos va quedando una proposición analítica con piezas adaptadas: si el reguetón y el discurso oficialista son formas de terraplanismo, ambos comparten la misma esencia (terraplanista). 

La situación que nos deja, quizá, es favorable. El terraplanismo ofrece la planificación de la economía con una poderosa arma para enfrentar a la globalización neoliberal y al capitalismo exterior.

También le pude interesar

reguetón discurso oficialista y terraplanismo en Cuba, reguetón discurso oficialista y terraplanismo en Cuba

Autor

Puede comentar acá

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

A %d blogueros les gusta esto:
Ir a la barra de herramientas