Onírica

Tutanga a 140 km/h (VIII)

Por: Ernesto Gutiérrez Leyva 

El dinamismo de la vida pública tutana no para de asombrarnos. Ahora, asistimos a un fuerte ascenso del movimiento animalista. Esta nueva preponderancia, es un manotazo en toda regla a la cultura… la cultura tradicional del país, que ha encontrado entre los funcionarios vinculados al sector el civismo y gentileza que no hallaron en otros lares donde los daban por sentado.

No obstante son otros los que acaparan los más recientes titulares, aunque los animales tengan aquí todo el protagonismo:

Verán, parte del gremio musical radicado en la norteña Sudáfrica ha lanzado una campaña titulada Jutangas y vida en representación de esa curiosa especie endémica tutana similar a un ratón grande, famosa por su mala memoria y capacidad de adaptabilidad al medio en que esté. No importa cuál sea, las jutangas siempre caen de pie.

Han alcanzado una relativa visibilidad -paradógicamente, gracias al actuar de las propias autoridades-, al punto de que han sido llamados a comparecer ante el festival de eurovisión, aunque la poca asistencia y atención dada por la aplastante mayoría de los diputados que integran el jurado, dice mucho de la profundidad de la campaña.

La primera reacción del círculo inmediato al Primer Legionario y Mariscal de mérito, Sr. Modesto Alcargo, fue lanzar mediante su flamante nuevo decorador en jefe, sr. Adolfo Muysolinni, una campaña de pinturación en zonas particularmente críticas. El fervor con que algunos ciudadanos la han asumido, recuerda las gloriosa décadas de los 70’s y 80’s vividas en el país.

No obstante, la opinión pública reaccionó extrañada a la operación, por lo que su continuidad está en entredicho. Las autoridades decidieron entonces sumarse a la causa animalista en defensa de sus colegas, y la vía no podía ser otra que a través de la propaganda: la campaña Jutangas no muertas, Benz-Ceremos, la cual ha contado con el patrocinio de la compañera Mercedes, ciudadana alemana, filántropa y cederista.

La campaña va más allá de la defensa a la jutanga, aboga por el uso de juguetes sencillos (que no requieran el sacrificio de jutangas para su confección) y la reivindicación del acento portorriqueño como parte del acervo cultural. Aunque las buenas intenciones son evidentes, las encuestadoras tutanas han recompilado al menos 62 mil razones por la que ha sido rechazada por la opinión pública. Bueno, “rechazar” parece una palabra muy fuerte, diría este cronista. Más bien ha suscitado una ola burlesca lo cual, una vez más, vendría a dejar mejor parada a la campaña contrincante. 

Lo que sí han logrado ambas campañas es crear un espejismo que, momentáneamente al menos, ha desviado la atención pública de sus problemas más urgentes: el tocopoyo el ave nacional, se encuentra en franco peligro de extinción, sus apariciones son cada vez más esporádicas y la población está en vilo.

Los rezos por el tocopoyo no se han hecho esperar, e incluso se habla de prolongar el ayuno nacional -práctica espiritual común entre los tutanos, a causa de cierta influencia cultural musulmana- hasta que ocurra la reaparición del tocopoyo

Aunque se ha valorado incluir asesoría extranjera en esta incipiente batalla cultural, las figuras más especializadas en estas materias -nuestras fuentes confirman que los cantantes Bad Bunny y Annuel Brrrrr fueron contactados por el gobierno- han rechazado involucrarse en la disyuntiva. Según declaraciones no oficiales, uno de ellos habría manifestado “es que esto es mucho flow papi, hasta pa’ mí”, aunque no han ocultado su simpatía por el uso del acento boricua en la campaña oficialista.

Estos son solo algunos de los temas que ocupan la apasionante agenda social tutana. Si el país no vuela por los aires, seguiremos dándole cobertura, hasta pronto.

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