Opinión

Destripada resistencia

Por: José Repiso Moyano

Cuando no se atiende decentemente o no se da la máxima prioridad a la racionalidad (con un ayudarse a quien es de verdad racional), ya toda valoración humana es una vanidad de vanidades (destruyendo solo en confusiones-engaños) o una servidumbre a la sinrazón.

Pero la razón (o la ética) solo puede resistir si está ya valorada equilibradamente como razón; así es, no como algún interés que la sociedad quiere, ni como quiere algún ser humano sirviéndose de algún poder. 

Eso está más que claro, todo resiste en su valor primordial-incorruptible (con lealtad a la realidad o en su valoración equilibrada) por el que prevalece su misma existencia, muy a pesar de incontables presiones de:

— Lo que quieren retóricas-demagogias-rollismos de valoración (por una confusión social).

— Lo que quieren criterios interesados de valoración.

— Lo que quieren seres humanos utilizando algún poder para siempre servirle con una obediente-testaruda valoración.

El caso es que el ser humano que resiste permaneciendo totalmente leal a una ética (coherente), día tras día está apaleado y fusilado por miles de miles de sinrazones que imperan en la sociedad; aun él resista (en una lucha agonizante) cuasi a trozos o destripadamente; mientras que los demás se agarran a una valoración pilleja o rastrera o vendida al mejor postor (en sinrazón).

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También, por los intereses de una estética (de una visión o de una alucinación estética), una mayoría de los intelectuales quedan arrodillados ante el error-mal, o ya vendidos a una de esas viles estrategias (objetivamente injustas) de los intereses dominantes que han quedado como preestablecidos o como condicionando a toda causalidad social.

En el fondo, solo se valora lo que se ha atendido; pero considérese que esos que jamás atienden a ninguna racionalidad (porque siempre están atendiendo a la telebasura, a la cacaomentalidad de los que solo confunden por soberbia, ¡no más!, a la radiobasura o a la famosidad basura de tantos pillos-zánganos como los influencers, etc), jamás ya la podrán valorar ni de potra. Aunque muchos estúpidos digan que sí valoran, ¡paradójico!, beneficiando siempre a una u otra mierda de desinformación o de irracionalidad. Y algo grave supone esto: que influirá mucha detestable irracionalidad en la sociedad gracias a ellos, en niños, en los que necesitan limpias respuestas, ¡en todos!, a sabiendas de que la racionalidad jamás impone una sinrazón ni aun se dice con una sinrazón. ¡Es obvio!

Sí, casi todos directa o indirectamente están beneficiando a estupideces o a prejuicios o a mecanismos que vetan lo racional y van encima diciendo que son víctimas de no sé qué injusticia que no les conviene; esto sí que es… ¡una vergüenza!

En fin, lo digo claro: Todo está bajo el poder de una valoración y, si tal valoración está presa de una sinrazón, pues ya la agonía y la perdición está segura para el que hace un bien. Siendo eso un lanzallamas social contra él. Porque, sin duda, el que defiende el bien, que no es poco, siempre se ha de oponer a los perversos beneficios que dan tantísimas sinrazones; a pesar de que le causará eso una lluvia de pedradas dirigida hacia su mismísima dignidad.

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