Opinión

El libro “Marx: política y enajenación”

Por: Miguel Alejandro Hayes Martínez

El día 8 de febrero el equipo de La Trinchera visitó la Casa Cultural del Alba. Como parte de las actividades de la actual Feria Internacional  del libro de La Habana se realizaron presentaciones de libros. Me centro en uno de ellos Marx: política y enajenación (1).

Este es un libro escrito por el Doctor en Filosofía Wilder Pérez Varona, del Instituto de Filosofía de la Habana. El texto es fruto de la colaboración de la Editorial Filosofí@ del Instituto de Filosofía, Marx200 y Rosa Luxemburgo Stiftung.

Su autor dice: ‘’ El deslinde de Marx respecto a socialismos utópicos y especulaciones filosóficas se sustenta en demostrar que el comunismo no es solo una posibilidad, sino realizable’’. Se pueden hacer algunos cuestionamientos.

Es necesario aclarar que la idea del comunismo como “estado de cosas” se desdibuja en la obra de Marx. Solo en Gotha, se refiere a esto y es solo como una posibilidad, como caso casi hipotético. Hay que recordar que en sus estudios, Marx comprende cómo el mercado (el cambio) es el que reproduce la estructura clasista de una sociedad. Por tanto, no se puede explicar la existencia de una sociedad comunista sin explicar el comportamiento de las clases y su reproducción a través del mercado (cambio). Y para explicar este último, hay que dejar claros las condiciones propias de la actividad humana que lo condicionan. No encontré una explicación que girara sobre esto en el texto. El  sujeto marxista (en general) presume de la filosofía de praxis que lleva, sin embargo, si no se explican las relaciones sociales a partir de cómo se da la actividad humana como proceso, no se está haciendo nada.

Sobre el elemento anterior, se centran la mayoría de las críticas.

Se habla en el texto de Pérez Varona de cómo el tránsito en sociedades es determinado por relaciones de valor (de mercado como planteo anteriormente). Si acepta tal idea, ¿por qué todo el estudio y la propuesta del libro no está basada en la relación de valor, es decir, en cómo se reconoce la actividad humana socialmente?

Afirma el autor que  en Miseria de la filosofía y el Manifiesto: ‘’…habían postulado que la propia acumulación capitalista, al concentrar y centralizar el capital, produce la clase revolucionaria, la concentra y unifica. ’’

¿Recuerda el autor el estado de la teoría de Marx cuando escribió estas cosas? Aún cuando la exposición de mi (contra)argumento tomaría un artículo, se pueden resumir:

  • Si es alrededor del valor que gira todo, ¿puede el autor explicar cómo alrededor de este se articula la creación de esa clase revolucionaria?
  • La teoría de Marx sobre el valor y su intento de insertarla dentro de la sociedad está en El Capital. Antes de dicha obra, sus teorías sociales no estaban articuladas sobre la base de una teoría del excedente sistematizada, que como bien dice Pérez Varona, es el elemento eminentemente nuevo en el capitalismo: las necesidades crecientes de excedentes (idea que merece ser matizada en otra ocasión).
  • Marx solo comprende el papel del excendente cuando separa trabajo de fuerza de trabajo, porque así se llega a que se compra la fuerza de trabajo para apropiarse de su uso, el trabajo, y con este, de su resultado (el excedente). En manifiesto aún Marx dice que el salario es el precio del trabajo, cuando lo es de la fuerza de trabajo (cosas triviales dentro de los economistas políticos cubanos); expresión esta de su insuficiente economía política para aquel entonces.
  • La superación de la insuficiencia antes mencionada ocurrió en los 57-58, mientras Marx escribía los Grundrisse.
  • La clave para entender lo de la clase revolucionaria está en el Capital, cuando Marx (Engels realemente) expone la escisión del capital en industrial, comercial y bancario, y que con esto, los obreros de una rama se hacen cómplices de la explotación de otros. Quién es más enemigo para el trabajador de Toyota, el dueño, o el de otra compañía automovilística? La separación del capital conduce a la separación entre los obreros inevitablemente.
  • Por último, sobre el tema de la revolución social,  hay mucho que aclarar, como dónde es esa revolución, porque estoy seguro que el obrero alemán no es proletario, sino cómplice de la explotación de otros países, producto de la internacionalización de la relación capital trabajo, que incluso Lenin advertía en sus debates con Luxemburgo.

Realmente se pudieran hacer numerosas observaciones que giran alrededor de lo ya mencionado  aquí.  Hay que, a la luz de El Capital, someter a revisión todas sus tesis previas a este, y dejar de usar a Marx como un axioma.

Es mi primera reflexión.

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