Política en Cuba

Burocracia vs. participación

En este episodio Miguel Alejandro Hayes conversa con Mario Valdés Navia sobre burocracia a partir de la publicación y presentación de su último libro “El manto del rey”
La conversación aborda referentes teóricos pasando por la cuestión del sujeto, de la estructura, para terminar en la propiedad y la enajenación.

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Si se mira fijo durante mucho tiempo a un abismo, el abismo puede mirar también dentro de uno, nos enseñó el sabio Nietzsche. De la misma manera que luchar contra un demonio puede convertir al luchador, en otro de la misma especie mística. Pero no, no siempre es así: hay gente que se enfrenta al demonio, ya siéndolo de antes (y que me perdone el anticristo por la metáfora en que lo empleo).
Los burócratas son una lacra, sí. El sistema social más justo simbólico que representan, el socialismo, no tiene nada que ver con ellos. De los menos nuevos de los hombres, el burócrata es uno de ellos. El contenido moral, humano, más justo, no es su objeto de trabajo. No practican el ser ellos mismos la expresión de socialismo.

Ellos no son socialistas, porque no funcionan de esa manera.

La forma en que se interviene en la producción social, se convierte en el modo de vida, se aprende de Marx. Por eso, ante la función de reproducir esquemas y reglas establecidas de antemano, la mentalidad correspondiente solo puede ser de reproducir estas, y por eso se caracteriza el modo de pensar del burócrata. Él es el guardián de una forma que no tiene otro contenido que garantizar la conservación de esta. Su subsistencia depende de eso, y eso hará. De ahí que no importe qué pase, lo que sí se debe, es cumplir el número de formas que se deben alcanzar -lo establecido dirán ellos-, sin distinción de implicaciones.
Son pura forma abstracta y descontextualizada del socialismo que los reclama, son los exponentes del hombre cuantitativo, mediocre, como nos recuerda Ingenieros.
Quien se piense burócrata y no se ha sentido atrapado en la actividad, y le ha temblado la mano y ha ayudado a evitar una arbitrariedad en el centro de trabajo u otros espacios, no se preocupe, solo está siendo víctima del determinismo laboral. No se sienta burócrata, sino tan sólo alguien que hace burocracia, y que no ha incorporado a su forma de ser, la dinámica fría y áspera de su actividad oficial.
Dado que necesitamos los representantes de una sociedad más justa, y tenemos tantos que no lo son, entonces aparecen otros que enfrentan a esos burócratas. Miro, y a veces no noto sustancial diferencia, veo entre los “nuevos salvadores”, a los que son solo el otro extremo que hala la soga -la del poder- para intentar quedársela.

Ivoox

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