Política en Cuba

Cambiar a quien deba ser cambiado

Agricultura en Cuba.

Por: Miguel Alejandro Hayes

El discurso oficial nos quiere crear un trauma con respecto a la producción.

Nos habla como si fuéramos la República Saharaui del Caribe, donde para producir cuatro vegetales, dos frutas y dos granos, se necesita hacer toda una proeza digna de ser narrada con la épica de los antiguos griegos.

Me imagino que el discurso oficial olvida que somos una isla grande, y aunque la salinificación afecta, tenemos suelos fértiles, tierra sin usar, cosechas que se echaron a perder, campesinos que no quieren trabajar bajo el régimen de usufructo, profesionales de saberes agrícolas. Pero gracias al discurso oficial, cuando pienso en la agricultura me siento en el Sahara.

Agricultura en los desiertos. Fuente: Boston Blog

Está el tema del cerdo. Si nos guiamos por los ministros, criar un puerco es algo así como hacer un bonsai, donde solo los maestros de la paciencia pueden. De pronto, es como si el puerco fuera un animal que para criarlo hicieran falta condiciones especiales. He conocido gente que los ha criado en su casa, dándoles de comer el salcocho, pienso, palmiche, hasta sobras de comida de pescado.

Con el pollo es igual: como si el pollo llevara algo especial, una técnica milenaria, por ejemplo. Espacio pequeño, luz, pienso, sobras, agua, tiempo, y ya está un pollo. 

Es como si el know how de la agricultura y la ganadería fuera el de la industria de tecnología de punta, y es que el gobierno no puede encargarse de poner a funcionar (crear los marcos) para producir cuatro cultivos y la crianza de dos animales, y esa es su función.

¿El bloqueo? Lo que no se sabe es tratar con personas, de iguales. El guajiro, el campesino, no es un subordinado, no tiene que gritar viva nada, no tiene que tener miedo de perder la tierra, de vender a este o a aquel. Así con cada productor primario de alimentos.

Y es que los funcionarios de la agricultura se confunden con cuál es su labor. El Ministerio de la agricultura (Minagri) debería ser un facilitador, siempre pendiente de qué problema resolverle a los campesinos; debería ser el guataca de los productores agrícolas. Pero el ministerio de agricultura se proyecta como si su función fuera dirigir, aunque de las funciones de la dirección, se concentra mucho más en controlar a los campesinos.

Cría de cerdos ( los que se comen)
Fuente: razonesporcinas.com

Por eso, cada pedazo de tierra cultivable que no se está usando tiene como máximo responsable la gestión gubernamental de la agricultura y la de los territorios específicos, porque ahí hubo un campesino que decidió no trabajar (o lo decidieron por él), y no se supo estimular y negociar que se quedara o que entraran nuevos productores. Mientras se tenga más miedo a que el campesino se haga rico que a que no produzca, seguiremos en el mismo lugar (también ellos, los que no pagan las consecuencias). 

El gobierno es incapaz (me quedaré esta vez en ese Minagri) de articular las labores productivas que se remontan al propio surgimiento de la humanidad: la agricultura y la ganadería.

¿Cómo se le puede enseñar a un niño que el trabajo hace al hombre en un país en donde sembrar y criar un pollo es una hazaña? ¿Con qué cara se le dice eso a un niño? ¿Cómo decirle que nuestros nativos practicaban la agricultura y les daba para alimentarse, mientras podemos producir apenas? (Menos mal que la educación es reproductiva y no fomenta el culto al pensamiento).

Creo que tanta incompetencia que decide el presente de muchos merece un stop. Un país no puede paralizarse para realizar la pulsión de poder de ninguna persona, menos, de funcionarios que no rinden cuenta públicamente de su gestión. Comerse un vegetal no puede ser una victoria pírrica.

El país necesita funcionarios competentes, que articulen políticas reales, que resuelvan problemas cambiando estructuras deformadas. ¿Cuántos años tienen que pasar para que se den cuenta de que el modelo de participación en la agricultura del Minagri no funciona? ¿Cuánto caos debe haber para que se deje de conservar el poder en pocas manos? 

Contrarrevolución es atentar contra la supervivencia alimentaria de la nación, y eso es lo que hace todo aquel que lucra sin ética alguna con la escasez, como lo es también el que participa en la reproducción de dicha escasez. Empezando por los que tienen el poder para cambiar las prácticas que son causa de estas consecuencias, y no lo hacen, empezando por los criminales que contribuyen a que el productor se aleje de la producción.

No, producir alimentos no es las doce tareas de Hércules. Hay que cambiar a quien deba ser cambiado.

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8 Comentarios

  • Juan Carlos Rizo Tamarit

    Trabajar en las labores agropecuarias es una tarea dura, que requiere de vocación; conocimientos, principalmente empíricos, voluntad y esfuerzos del productor, que histéricamente se ha visto en desventajas por las diferencias entre la ciudad y el campo; pero en los tiempos que corren en cualquier lugar y sistema social requieren ser recompensados porque sus producciones son indispensables para la vida humana y su vez que sus precios sean asequibles. Es por eso que desde hace muchísimo tiempo, ocasionalmente, no pocos son lo Estados, de una u otra manera subsidian uno que otro reglón de la producción agropecuaria con disímiles fines, algo que se debe estudiar por los conocedores del tema porque yo no lo soy.

    • Hayes Martinez

      Gracias por su comentario. Lleva mucha razón. Un buen ejemplo de cómo se subsidia la agricultura es la de los estados unidos. En Europa también se hace ( aunque muchos franceses digan que ellos no lo hacen).
      También se nos hace necesario fomentar la cultura que dignifique las labores agrícolas. Para ello, lo primero, es repensar el régimen del usufructo

  • María

    La verdad es que no sé cómo se pueden solucionar tantos problemas. Se ha llegado a un punto que ni siquiera tienen respuestas a problemas sencillos. Tengo casi 50 años, mis abuelos siempre fueron agricultores y la politica siempre fue que entregaran sus tierras. Uno de ellos las entregó y el otro no. El que las entregó murió diciendome que el otro tenía razón, lo mejor era no entregar. Vivi en la tierra de ese abuelo testarudo que se negó a cambiar su vida. A su muerte el estado se apropió de sus tierras,pues mi madre fue automáticamente convertida en usufructaria. Con mi abuelo vivo nuestras casas eran de él pues el dueño de la finca era el propietario de los inmuebles. En estos momentos mis padres no tienen ni siquiera propiedad de los inmuebles que existen antes de yo nacer. Un desastre todo¡¡¡ Para no hablar del problema de las vacas. Otro desastre más…

    • Hayes Martinez

      Hola María.
      Esas historias de vida nos acompañan a muchos cubanos. Serán una lección o un prejuicio? Lamentablemente sabemos la respuesta. La concepción sobre la propiedad de la tierra que ha sido dominante en Cuba nos ha dejado esto que tenemos.
      Saludos

  • Orlando

    Teresa Melo sale en defensa de las gallinas despelotadas del ministro con aspecto de Luca Brasi.

    Ja jajaja.

    Copio:

    Vergüenza siento al ver esa crítica tan al uso, que nada aporta a no ser la ganancia de algunas caritas de “me divierte”, hacia cubanos y cubanas dirigentes o de algún tipo de responsabilidad, en todos los niveles, por una cifra mal leída, una idea expresada con lenguaje llano, o el uso de alguna palabra no admitida aún por la Academia de la Lengua, y todo ello enunciado por gente que NO hace nada por el bien social y comete peores errores, porque salen de su mente empobrecida.

    En este país veo día a día y minuto a minuto un número alto de personas muy sacrificadas, de entrega honesta, de trabajo, aplicada a que sobrevivamos a la realidad de una pandemia sin fin y una crisis global. Y ello parece no bastar a tanto parásito carente de sentimiento y sentido común y conocimiento, a quienes lo único que sobra de verdad es el tiempo.

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