Política en Cuba

Daño antropológico

orinar en lugares públicos.

 ¿Por qué hay personas que orinan en lugares públicos?

Por: Julio Pernús 

Es domingo al anochecer y de forma silenciosa un hombre se arrima a uno de los costados de una iglesia en busca de alivio para sus esfínteres. Su esposa vigila y solo le dice: “Apúrate, antes de que pase un oficial y se le ocurra ponernos una multa”. Muchos sabemos que cualquier oscurecido resquicio puede convertirse en baño público; pues ante la falta de una infraestructura urbana con lugares que cada cierta cantidad de kilómetros permitan al transeúnte dar paso a necesidades fisiológicas, el ser humano buscará alternativas; solo basta ir cerca de lugares donde se hacen colas de varias horas y oler ese entorno. Así, sin querer, estas malas prácticas parecen ir trasmitiéndose de generación en generación.

Ya en los años ’90 del pasado siglo, durante una Semana Social Católica, por medio de una acertada conferencia, un intelectual católico habló de daño antropológico para describir las consecuencias que tendría en nuestro pueblo la precariedad en que viven amplios sectores de la población.

Desde esa fecha hasta nuestros días ha llovido un poco, pero ver a gente orinando en entornos públicos me habla de Período Especial, Coyunturalidad Económica y de pérdida de valores. Ojalá este mal hábito no se convierta en cultura rutinaria ni se generalice.

En conversación con el director de una institución católica, veíamos que uno de los servicios de mayor trascendencia prestado a la comunidad es el de sus baños. Son muchos los transeúntes que diariamente los emplean. En forma jocosa otro amigo trabajador de ahí me ha llegado a decir: “Esos baños son nuestro trabajo social más importante.”

Aún estamos a tiempo de revertir esta situación. Creo que además de construir o poner baños públicos en lugares estratégicos, también debemos comenzar a atacar el fenómeno con campañas comunicativas que muestren las posibles enfermedades subyacentes a estas malas prácticas. En la formación escolar se puede ser más incisivo con una pedagogía orientada al cuidado del entorno durante la asignatura Educación Cívica. También se puede aumentar el monto de las multas, pues si arreciamos esta campaña higiénica con medidas ejemplares casi nadie andará orinando por las esquinas y evitaremos la ampliación de nuestro daño antropológico.

 

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