Política en Cuba

Desestructurar el racismo

¿Hay racismo en Cuba?

No sé si al salir este artículo, la investigadora Zuleica Romay, una de las voces autorizadas para hablar del tema de la racialidad y el racismo en Cuba.

Por: Julio Pernús

El racismo es una estructura mental que fácilmente se aloja en los seres humanos. Su desestructuración dependerá de un cambio radical en la filosofía cotidiana de muchas personas.

Antes de hacer este artículo pude hablar con tres personas negras y consagradas de Cuba, cuyas historias de vida son un horizonte de esperanza para todos aquellos jóvenes llamados al sacerdocio y a la vida consagrada. Me entristeció escuchar que sus experiencias confirman que, para una persona negra, abrirse paso en la sociedad -y en ocasiones, en ámbitos eclesiales es mucho más arduo que para otras.

No sé si al salir este artículo, la investigadora Zuleica Romay, una de las voces autorizadas para hablar del tema de la racialidad y el racismo en Cuba, haya culminado su tesis doctoral sobre la distribución racial de los barrios de La Habana. Pues es un secreto a viva voz la desigualdad social en ciertas zonas de nuestro país. No son muchos los negros que viven en Miramar, y es abismal la diferencia en relación con la población negra de Centro Habana.

En el 2019, una dirigente del sistema educacional cubano cuestionaba a los profesores de la Universidad de La Habana por el bajo porcentaje de alumnos negros que ingresaban al centro. Su comentario fue rechazado en la blogosfera por motivos entendibles, ya que lo usual es que los resultados de las pruebas de ingreso se revisen sin cotejarlos con el color de la piel. Hay una estructura social marginadora y agudizante con respecto a las formas en que las poblaciones raciales viven la pobreza y ese fenómeno se puede visibilizar al constatar los porcentajes de negros y blancos en prisión.

El presidente del país ha nombrado una comisión de intelectuales para hablar sobre el tema del racismo en Cuba y sus posibles soluciones. Me parece un paso que necesita ser potenciado, y no sé si dentro de la Iglesia católica pueda darse una iniciativa en el ámbito de la comisión de Justicia y Paz, que vele por desestructurar esas estructuras racistas que aún perviven en algunos de nuestros modos de proceder eclesial.

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