Política en Cuba

El cartel o el arte de decir

Por: Miguel Alejandro Hayes 

La hermenéutica intenta servir para estudiar qué quiso decir el autor (en mayúsculas) en una obra. Se trata de la ciencia del lector para conectar con el autor. Por eso es una ciencia antigua, olvidada, y modestamente enseñada en aulas universitarias.

Por otro lado, para una parte de las ciencias de la comunicación, se trata de estudiar, casi, el proceso inverso. Para estas, se trata de qué mensaje debe dar el autor para llegar al receptor. Van del lado del emisor al receptor, en última instancia. Es una ciencia para ayudar al arte de decir, para crear hábitos, reglas, y modos decir que ayuden a difundir.

Si llevamos esto al cartel de Cubadebate, nos queda que:

Su autor no es un autor (en mayúscula) de un ensayo u obra científica no superada, que exige del selecto grupo de lectores su esfuerzo y profundización de la ciencia para comprender la obra. El cartel es una obra de gran alcance, rápido, directo. Por esta misma razón, por su impacto, es que debe juzgarse. Se trata de juzgar al emisor (como figura lógica) con respecto a lo logrado en el receptor.

Si un cartel no logra el resultado esperado, el responsable es, entonces, el que lo creó. Para el caso del cartel en cuestión, su impacto depende de cómo se interpreta la alusión a la zafra de los 10 millones.

Desde el punto de vista de los hechos, la zafra fue un desastre. Marcó una fractura de las capacidades productivas del país y un desajuste que costó mucho. Fue un punto de inflexión. En buen cubano, esa zafra partió el país en dos.

Pero esta es solo la información académica aceptada. Lo importante es el impacto que tuvo para la gente; cómo quedó en la cultura popular ese hecho. Si la imagen dominante en el imaginario popular alrededor de la zafra es favorable, entonces, el cartel es favorable. De ser así, poco importa lo que pasó realmente. Las cosas no significan lo que el manual del académico quiere que signifique, sino lo que para la gente significa (aunque el significado para las masas sea un indicador de algo).

Sin embargo, no conozco a ninguna persona que tenga una imagen favorable de la zafra como proceso o como resultado. Se trata, en boca de Fidel Castro, de un fracaso. Para muchos, ya sea por conocimiento histórico con cierto rigor, o simplemente por un prejuicio, la zafra va asociada a lo negativo (más allá de lo obvio del resultado no se cumplió). Es su forma de leerlo.

Desde un punto de vista lineal, asociar un hito (la fabricación de 100 millones de vacunas) a un fracaso, no es muy perspicaz; una meta no se semantiza en clave de una meta incumplida.

Pero los muchos de antes, no son todos.  A buena parte de personas sí le gustó el cartel. Tal vez desconozcan los discursos de Fidel Castro sobre la zafra, o la realidad económica en la que dejó al país, pero les gustó. Es su forma de leerlo.

Incluso están los que por puro seguir todo lo que viene de las instituciones es bueno y revolucionario y hay que defenderlo, lo defienden ya solamente por eso, y de verdad lo entienden como bueno. El fetiche de la institución es un elemento semantizador en esos sujetos. Es su forma de leerlo.

Incluso, está el hecho de pensar que la consigna lanzada es una forma de reivindicar el pasado y romper la idea de que, aunque una vez no se pudo, hoy sí. ¿Y alguien entendió eso del cartel? ¿Cuántos? Será el modo de leer de alguien. 

Pero de lo que sí estoy seguro es que la zafra del 70 no es una cosita que le duele al cubano de hoy y que, si pudiera, hiciera algo simbólico para arreglarlo. Conocer el estado de cosas ayuda a comprender por qué este tipo de lecturas como la que mencioné, no existen, simplemente. El cartel no es para que los posmodernos subdesarrollados jueguen a significarlo, sino para que sea un impacto directo sobre su receptor.

Entonces, ya sea por una lectura desde saberes académicos, históricos, por imaginarios entusiastas, por fetiche de la institución, o por complejo de culpa en hombre masa, queda claro que existen muchas formas válidas (reales) de recibir el cartel.

Lo impropio de un civismo propio del estado de derecho, es querer imponer una interpretación; incluso por fetiche de institución, o por complejo de culpa, es su interpretación.  Tendrá lo que tendrá, pero la interpretación de un cartel no evalúa al receptor, sino el trabajo del emisor. 

Si el mensaje no conectó con todos, la interpretación personal ante cualquier mensaje no se impone. Se le deben “imponer”, en todo caso, pautas al comunicador para que logre que el mensaje dé el resultado deseado. Lo que hay que revisar es el cartel, y tomar las lecturas a este como medidas, como evaluaciones al trabajo realizado, y no para evaluar a la ciudadanía. 

Es un acto de ignorancia horrible culpar al receptor de un cartel. Con financiamiento o no a la crítica, lo que está mal, está mal.

Nota: El debate no debe girar sobre la integridad o la capacidad del autor del cartel, sino sobre el papel del cartel.

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9 Comments

  • Miguel Alejandro Hayes

    Un comentario fuera del texto:

    Yo conozco a Rogelio Carmenate. Me parece un buen tipo. Estoy seguro que hace las cosas de corazón, sin oportunismo ( y eso vale más que casi cualquier cosa en Cuba hoy).
    No le tengo nada que reprochar a su diseño si de estética, en un sentido apretado, se trata.
    Yo entiendo perfectamente el mensaje que quiere dar. Pero la indulgencia en comunicación no tiene ningún resultado. Un receptor no es el todo, ni tiene el compromiso de asumir otra lectura más allá de la primera que pudo hacer.
    Lo único que le cuestiono a Carmenate es que, como profesional, no advirtió que la metáfora que seleccionó es polémica, por la complejidad histórica en la que se vio envuelto el hecho histórico al que se refiere.
    No hay una conspiración en el cartel. Hay un diseñador que no tomó el pulso de los imaginarios más allá del suyo. Hay una falla profesional (que es algo inevitable, humano), no en lo político, ni en lo humano.
    Tampoco tienen sentido las conspiraciones defensivas.
    Da vergüenza la forma en que resolvemos nuestras diferencias.

  • Fernando

    Entiendo perfectamente que el error sea humano, y hasta creo en la buena fe del autor del cartel, no porque lo conozca de primera mano, sino porque personas en quienes confío me lo afirman. Sin embargo, creo que hay una responsabilidad enorme en un trabajo como este, en un momento nacional que no se caracteriza precisamente por la indulgencia. Y me temo que sea un síntoma de una peligrosa superficialidad, de una premura y cortedad en las evaluaciones de lo que se expone al público cubano, que ya es preocupante. En buen criollo, las chapucerías nos están matando, que sean reflexivas, teóricas, estratégicas, propagandísticas o lo que deseen ponerle, que para todo hay. Nos está matando la falta de rigor y de responsabilidad con el trabajo que se hace. Y no creo que el autor del cartel haya estado solo en esa decisión, debe haber un equipo de profesionales que tampoco se detuvo a sopesar signos y consecuencias, historias y sensibilidades.Y eso es muy mal síntoma.

  • Norma Normand Cabrera

    No solo fue un desastre, querido Miguel, fue la mayor desilusión de este país en décadas. Toda la nación prácticamente detenida en función de la zafra, todos felices, además, de poder aportar lo que fuera preciso, para lograr la cifra soñada, la cifra prometida… Otro golpe bajo a mi generación, los hoy “viejos de la Revolución”.
    Entonces, ese cartel resulta cuando menos inaudito, con todo respeto para el diseñador, no estoy diciendo nada en su contra. No siempre un diseño logra su propósito, no siempre traduce lo que el artista concibió. Precisamente estaba yo embarazada de mi segundo hijo, más tarde diseñador también, cuando Fidel Castro comunicó al país la tan inesperada y horrible noticia. De modo que respeto y admiro mucho a los diseñadores.
    Un abrazo.

  • maniguera

    Todos estos intelectuales y criticos de la cultura cubana actual, todos vienen con el mismo formato, contenido y conclusion, todos se basan en supuestos errores de los dirigentes historicos, comenzando por el Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz hasta los actuales, algunos de estos intelectuales criticos y super criticos se han lanzado a la carrera junto a aquellos que el 27 de Noviembre del 2020, en union con una organizacion contrarrevolucionaria cubana, pagada, dirigida, organizada e instrumentada a realizar una revolucion de colores en Cuba, llamemosle por su nombre MSI, frente a las puertas del Ministerio de Cultura de Cuba, pensando que la reaccion del gobierno cubano llevaria a cabo algunos muertos en el enfrentamiento y con ello lograr, si ello era posible, la participacion de los soldaditos norteamericanos en dicha revolucion de colores con el fin de garantizar la instauracion en Cuba del Capitalismo del tipo que hoy rige en los Estados Unidos de America, aun bajo la presidencia del senor Biden, presidencia que solo se diferencia de Trumpo por el color de su partido pero no por su contenido criminal, genocida, terrorista, facista y hegemonico, no tenemos que esperar tiempo alguno para ver que son los mismos imperialistas, son los mismos ingerencistas, son los mismo seguidores de la teoria de Monroe, America para los Americanos del norte revuelto y brutal.
    En Cuba todos los intelectuales en cualquiera de las actividades culturales en que se desenvuelvan, reciben sus emolumentos mensuales a traves del trabajo creador y productivo del pueblo cubano, algunos de estos intelectuales se han convertido en una maquinaria de persecucion de los dolares norteamericanos, el euro, la libra esterlina, etc. y su produccion cultural, si es que la podriamos llamar asi, no es mas que otra via de lograr beneficios personales egoistas y mercenarios, pero nunca preocupandose por la verdadera cultura del pueblo, por el pueblo y para el pueblo, la gran mayoria de ellos se formaron en las Escuelas de Artes del pais Cuba, ninguno de ello tuvo que pagar un centavo por esos estudios, sus padres no tuvieron que sacrificar sus economias personales, para que sus hijos se educasen en esa escuela gratuita, universal como un derecho del pueblo, pero bueno esto, segun algunos de los intelectuales de pacotilla no deberia de mencionarse, es decir el agradecimiento no tiene que manifestarse pues segun esos intelectuales de pacotilla el estudio es un derecho de cada ser humano en Cuba, esto es cierto, pero lo que no es cierto que usted dedique el tiempo, los recursos empleados y el resultado de ellos, en elogiar, desear, promover y acatar las directrices de todo tipo contra el pueblo cubano que han emanado y emanan de la Casa Blanca de los Estados Unidos de America con el fin de destruir una obra de amor, justicia, equidad, libertad, independencia y soberania en Cuba Socialista, pues esa actividad contra el pueblo, el gobierno, el partido y nuestras organizaciones de masas SE LLAMA CONTRARREVOLUCION AUSPICIADA, DIRIGIDA, PAGADA Y ORGANIZADA POR UNA POTENCIA EXTRANJERA COMO LA NORTEAMERICANA QUE SOLO HA BUSCADO Y BUSCA SUS LAPIDARIOS INTERESES DE GANANCIAS POR ENCIMA DE LA VIDA DE MILLONES DE HOMBRES Y MUJERES EN CUBA Y EL MUNDO.
    La critica a un pais como Cuba, debe de ir acompanada de soluciones practicas, llenas de justicia, llenas de equidad, llenas amor y sobre todo de defensa de la patria, el socialismo y el comunismo, pues este sistema es la unica solucion en este mundo para poder lograr una paz duradera, efectiva y que nos incluya a todos, independientemente de las riquezas materiales que se posean.
    Gracias y que tengan todos un buen dia bajo el futuro prometido por los grandes hombres de la historia de Cuba y la Humanidad, SOLO EL SOCIALISMO Y EL COMUNISMO NOS HARAN LIBRES, SOBERANOS E INDEPENDIENTES SI LOGRAMOS CON NUESTRA LUCHA LA DESTRUCCION DEL CAPITALISMO EXISTENTE EN EL ACTUAL MUNDO.

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