Política en Cuba

El otro país

Habría que empezar a pensar en ellos para entender que debemos no empujar ya, sino rehacer y refundar otro país.

Por: René Fidel González García

Habría que empezar a pensar en cuánto habrán empujado y dejando en ello el pellejo de sus manos y hombros, sus huesos, su única vida, así, generaciones ya muertas, o envejecidas hoy, de albañiles, de mineros de sal, macheteros, desmochadores de palmas, carpinteros, torneros, herreros, basureros, bailarines, barrenderos, pescadores, vaqueros, soldadores, recogedores de café, boyeros, amas de casa, campesinos, arrieros, de maestros de primaria, leñadores, enfermeros, carboneros, de fareros, tipógrafos y sepultureros para citar, apenas, algunos de los oficios y trabajos más sufridos, terribles y ejemplarmente ajenos a la recompensa fácil, al descanso y el ocio, al bucólico pasar de las horas; habría que empezar a pensar en ellos para entender que debemos no empujar ya, sino rehacer y refundar otra Revolución y otro país en que ellos no sean los olvidados, los perdedores, los tristes, los que lo dieron todo y hoy nos miran con sus ojos y sus manos gastadas, y callan en su mudo grito, en un gesto de hastío infinito y denso, el respeto que merecen y les debemos como el país que fueron, son y seguirán siendo, para que el otro país siga siendo, e incluso escribiendo poemas sobre si mismo.

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