Política en Cuba

Imaginar otra Cuba

Por: Ramón García Guerra
Acepto el reto de imaginar la otra Cuba, la de mañana por la tarde, que no es una línea en el horizonte, sino la que está entre nosotros y no vemos, porque la cabeza la tenemos llena de telarañas.
Pienso que la solución al dilema de Cuba pasa por darle un grito comunitario radical a la sociedad.
Ciertamente, Cuba necesita de un Estado fuerte y de un mercado sólido. Pero deben ser otro Estado y otro mercado. Específicamente, hablo de un Estado-servidor y de un mercado-facilitador del proceso.
Hasta hoy hemos sido rehenes de un Estado-extorsionador y de un mercado-especulador, que se han alternado en ciclos históricos.
Quien debe ser la protagonista del cambio debería de ser la comunidad.
Aplicar esa política pondría alrededor de 3,000 millones USD en fondos de inversión en manos de la sociedad.
La clave en la administración de los recursos está en la cogestión obrera de las empresas del Estado y en la autogestión comunitaria de los municipios. (Aclaro lo dicho: este último no sería una entidad del Estado.)
Desde luego, algo así implica la transformación de toda la sociedad. Sería un cambio civilizatorio radical de dicha sociedad, que se realizaría en tres tiempos: corto, mediano y largo alcance.
En el corto plazo la tarea es lograr la reconciliación en el país: primero del Estado con la sociedad y luego se impone el superar la fractura de esta última.
Para el mediano plazo el desafío se refiere a la institucionalidad y el modelo de economía, que deben de desatar la creatividad popular y dotar a esta de sentido de comunidad.
En el largo plazo, en cambio, pienso que lo decisivo se refiere a la construcción de un aparato productivo flexible de escala humana y bajo impacto ambiental.
Podría integrar los tres tiempos en un caso en particular. Hablo de las ciudades en Cuba, ¿qué hacer con la condición metropolitana periférica de las mismas?
“Colonialidad del espacio”, así fue que definí esa realidad. La ciudad nueva, surgida de nuevas prácticas, podría albergar al doble de los habaneros y reducir a la mitad la huella ecológica de La Habana. Pero hay más: los recursos que se empleen en (re)construirla pueden ser en un alto por ciento de los asignados para la realización de un Plan Director. Poco le importan ideas así la Oficina del Historiador de la Ciudad y menos al Poder Popular de la Capital.
Entiendo que algún distraído se pueda alarmar al oír la palabra “comunizar”, que es dotar de sentido de comunidad a la sociedad.

Es otra cosa de la que hablo

La sociedad que resultó de las últimas tres décadas es una sociedad autónoma y abierta al mundo. Ahora, en ese “período (tan) especial” la lucha cotidiana de la gente -estrategias de sobrevivencia mediante- obligó a muchos cubanos a salir adelante por sí solos y sin respaldo.
Ahora se trata de juntar voluntades, de aunar los destinos, de andar unidos hacia el futuro. Sucede que Cuba hoy es otra, 30 años después.
El dilema de los 90s era la contradicción entre una institución tipo hombre-masa y una sociedad tipo hombre-individuo, para hablar en términos de Gramsci. Pero hoy el nudo de contradicciones se centra una sociedad digital que se enfrenta a un Estado analógico.
Existe una nueva sensibilidad de época, que se advierte en la creación artística y en la vida cotidiana. Luego, esa nueva sensibilidad nos revela la obsolescencia de un modo de producir realidad a escala nacional.
Cuba a veces me huele a tiempo perdido, a fetidez de cadáver -tal como definió Roque Dalton a los rebeldes de café-con-leche en alguno de sus poemas.

¿Qué hacer?

La idea implícita en el post de Fernando Ravsberg que motiva el mío, es una invitación a imitar a Vietnam.
Pero yo me opongo a privatizar la vida cotidiana. Desdichadamente, eso ya lo hizo el neoliberalismo en los 90s, cuando nos convirtió en precariado para llamarnos hoy “emprendedores”.
Explica esto la disyuntiva a que se enfrenta el gobierno, que no halla qué política adoptar en relación con las Pymes y el trabajo por cuenta propia.
Imagino a vecinos que dicen qué necesita la sociedad local antes de otorgar las licencias de operación a las Pymes, o que fiscalizan a las empresas del Estado, mixtas o privadas en función del interés de comunidad. Lo que más cerca de esto se haya es el socialismo comunal de Chávez, que viene de más lejos.
Imprimir un giro comunitario radical a la sociedad, en pocos años, pondría a la economía del país en un círculo virtuoso de desarrollo en tanto elevaría la tasas de inversión. Esto sea dicho sin considerar que la propia experiencia popular que resultaría de gestionar ese desarrollo nos haría dar un salto de conciencia que los aparatos ideológicos del estado en manos del gobierno-partido han frenado.
La política del giro comunitario radical se reduce a una transferencia del poder instituyente del Estado a la sociedad, para hacer que ésta tome las riendas de su destino.
Advierto, en tal sentido, que la resistencia que ofrece en Cuba el hombre del orden a su aplicación nos revela el pecado original de nuestra clase dirigente: la pérdida un sentido consecuentemente revolucionario.

18 Comentarios

  • Gina

    Aunque no concuerdo con muchas de las ideas de Ramón expresadas en este artículo lo respeto y creo que tenemos que pensar y actuar porque urge sacar a Cuba de esta terrible crisis en todos los aspectos de la vida nacional. Los derechos humanos de los cubanos el gobierno los está aplastando a un ritmo peligroso, la miseria y las desigualdades laceran la convivencia social, la élite dirigente ignora, menosprecia, maltrata y humilla al pueblo sus intereses son ajenos a pueblo.
    Hay que hacer algo porque los cubanos no merecemos que después de 60 años de darlo todo por este proceso ahora públicamente nos califiquen que vulgares, indecentes, delincuentes entonces o nos reinventarnos o reventamos

    • Ramón García Guerra

      Gina, ante todo, gracias por prestar atención a estas ideas nacidas de un debate. Esto es, un texto escrito sobre la montura y presto para el último combate.
      Pienso que entre nosotros la distancia se podría recortar si hablo explícita mi visión acerca del socialismo y de la revolución.
      Este es otro comentario que hice en mi muro en Facebook a propósito de un post que publique:

      https://m.facebook.com/story.php?story_fbid=780652485693281&id=100012456102924

      Entonces dije: “Víctor Qui, decías a David que confundía el socialismo con el comunismo al hacer la crítica al régimen cubano en particular.
      Sería como decir a alguién que en el Paraíso nos iría mejor.
      Sucede que esa confusión se da también en el campo revolucionario.
      Entro en detalles.
      Pienso que creer que el comunismo es una estación de llegada es pura teleleogía. Tampoco creo sea un punto en el horizonte. Pienso, en cambio, que la nueva sociedad está entre nosotros.
      Significa lo dicho, que entiendo al socialismo es un proceso de transición hacia el comunismo.
      Esto es, ¿cómo le damos una oportunidad a esa sociedad (y a nosotros mismos) que se haya atrapada en los conflictos de este mundo?
      Aunque lo que digo del socialismo es pura convención.
      Porque, en mi opinión, socialismo y capitalismo son dos caras de una moneda.
      En fin, estas han sido ideologías que produjeron idénticas realidades en el siglo XX.
      Definitivamente, ambos han sido estadocéntricos, cosificantes y partidocráticos…
      Explica esto que impere el capitalismo en todas partes hoy mismo.
      Capitalismo de Estado o privatista.
      Desde esta visión el común-ismo es ser-en-común o hacer comunidad.
      Apenas le quitas el ismo y todo fué resuelto.
      Ahora la actitud más normal en un marxista es volver a Marx, para tratar de hallar una respuesta en sus textos.
      Pero la letra mata. Mata el espíritu del texto.
      Empecemos por admitir que se puede ser comunista sin ser marxista.
      Pienso en este instante en Kroptkin; alguién que no se consideró un enemigo de Lenin.
      Sucede que somos marxicéntricos al pensar el comunismo.
      Pero si echas a un lado esa manía, se hace la luz y todo se ve muy claro.”

      Pienso que la solución al dilema de Cuba pasa por aplicar un giro comunitario radical a la política. Sobre esto dije lo exacto a propósito del análisis y discusión del proyecto de nueva Constitución.

      Ramón García Guerra: Comentarios al proyecto de nueva Constitución – La Cosa
      https://jcguanche.wordpress.com/2018/09/26/ramon-garcia-guerra-comentarios-al-proyecto-de-nueva-constitucion/

      Advierto que dejo la bandeja repleta de ideas que ofrezco a debate. Sugiero que pongas el dedo sobre algún punto en el mapa social e histórico de Cuba y desde ahí nos abrimos al análisis de la realidad.

    • Hayes Martinez

      Hola. Voy corriendo a grabar. Solo le digo que el mismo Marx dijo que el comunismo no le pertenecía a ninguna teoria en particular. De hecho, el comunismo como término lo usaban ya representantes de la filosofía clasica alemana

  • Ramón García Guerra

    Ciertamente, Marx se salta el nuevo régimen y logra un distanciamiento crítico que le permite entender a este de conjunto y su lógica.
    Significa esto que Marx tenía sus ojos clavados en su tiempo y no en el futuro.
    Luego, son las luchas obreras las que reconducen a Marx al comunismo y será el marxismo el que plantea el comunismo como un horizonte.
    La idea de una sociedad futura va dando saltos adelante en contra del antiguo régimen, hasta que el capitalismo se enfrenta a sus propios conflictos.
    Entonces el ideal se fractura.
    Durante el siglo XX el ideal de sociedad futura (liberal o socialista) se convierte en ideologías de Estado que se imponen a las sociedades a veces de modo criminal.
    Hablo de un ideal con historia y realidad.
    Advierto, en tal sentido, que el origen del socialismo en Cuba es anarquista.
    Incluso, éstos van a contrastar con la actitud de autonomistas e independentistas en medio de un proceso civilizatorio (1870 a 1930) que arrastra a la Isla a una “actualización histórica”, para hablar en términos de Darcy Ribeiro.
    Este es el socialismo de las mutualidades, de las cofradías…
    El ideal de nueva sociedad en José Martí, y no sólo el PRC, debe en mucho a los ácratas.
    La nueva sociedad es para Martí una sociedad a escala humana que se sostiene en un tejido denso de pequeños talleres y granjas.
    La lógica de reproducción de esa sociedad es socialista libertaria y su “liberalismo” se extiende a la República en pensadores como Fernando Ortiz, Ramiro Guerra y Jorge Mañach.
    La deriva estalinista de la causa socialista en Cuba se produce en la segunda República y resultó ser en una fuerza contrarrevolucionaria en medio del ciclo populista (1937/1969).
    Haciendo una labor de zapa, éstos logran que la revolución de 1959 termine por negar los orígenes anarquistas del socialismo cubano.
    Finalmente, serán los socialistas revolucionarios los se enfrentarán a los ortodoxos en la era soviética.
    En los años 2000 se produce un resurgir del socialismo libertario con una nueva hornada de ácratas en la Isla.

  • Hayes Martinez

    Ramón, pero cuando se reúne todo lo dicho por Marx, dije Marx y no Engels, sobre el comunismo, es muy poco. Es poco serio pensar que cuatro ideas expresadas en un planfeto y en La ideología Alemana son una concepción de Marx del comunismo. Marx era un teórico del capitalismo. En su obra teórica, el comunismo ni pinta ni na color. En la Ideología habla del comunismo como la sociedad sin división del trabajo, algo, que dialécticamente hablando es un error. Además de que el Marx teorico se centra en la apropiación del trabajo a partir de su participación, y no en la división del trabajo propiamente.

  • Ramón García Guerra

    Coincido contigo, Hayes. Esa es la idea.
    Marx trata de entender lógica del capitalismo y aboga por “subvertir la totalidad del orden existente”.
    Incluso, Marx pensó en dedicar al Estado un capítulo de El Capital; pero la sociedad futura no entraba en sus planes.
    Empecé por decir que el comunismo se mete en esquema de Marx a partir del involucramiento de éste en las luchas obreras.
    Asimismo, sucede que el ideal comunista será reclamado para sí por el marxismo, cuando nunca fué patrimonio suyo en exclusiva.
    Hallo que esto último es clave.

    • Ramón García Guerra

      Gracias, hermano. Agradezco si agregas mi comentario al tecto publicado en Rebelión.
      Acabo de decir algo en respuesta a dos marxista-leninistas que atacan lo dicho en el texto de marras.
      Conviene que se tenga claro que estamos bajo un fuego cruzado. Esta fue mi respuesta:

      《Este es un “marxismo” muy breve (y muy tóxico): tres leyes de la Dialéctica y siete categorías binarias… Ah, y una teoría del reflejo de la realidad.
      Politicamente etapistas, productivistas y teleológicos.
      Esta es la gente que sacó de la Constitución la palabra “comunismo” e intento meter el “marxismo-lenismo” en ella como ideología de Estado.
      Este es un reducto del estalinismo en Cuba, atrincherado en el Dpto. Ideológico del PC y en instituciones docentes y académicas, que tratan de hacernos retroceder a la era soviética.
      Todos ellos, en el caso cubano, estudiaron en la URSS ciencias sociales.
      Intelectualmente son tan mediocres y moralmente tan indigentes, que olvidan que el marxismo es hijo de la cultura, no de la ignorancia.
      En el caso de la camarada argentina se trata de los PC integrados a la III Internacional, que se mantuvieron agazapados por cinco décadas y ahora van a la revancha, después de la experiencia del socialismo revolucionario en nuestra America.
      Hablo de lo sucedido en Cuba, Chile, Perú y Nicaragua entre los 60s y 70s del siglo XX.
      Ninguno de ellos resiste una discusión acerca de los avatares del marxismo nuestroamericano.
      Háblenle de Mariátegui, por ejemplo, y verán como se encogen de hombros.》

  • Ramón García Guerra

    Gracias, hermano. Agradezco si agregas mi comentario al tecto publicado en Rebelión.
    Acabo de decir algo en respuesta a dos marxista-leninistas que atacan lo dicho en el texto de marras.
    Conviene que se tenga claro que estamos bajo un fuego cruzado. Esta fue mi respuesta:

    《Este es un “marxismo” muy breve (y muy tóxico): tres leyes de la Dialéctica y siete categorías binarias… Ah, y una teoría del reflejo de la realidad.
    Politicamente etapistas, productivistas y teleológicos.
    Esta es la gente que sacó de la Constitución la palabra “comunismo” e intento meter el “marxismo-lenismo” en ella como ideología de Estado.
    Este es un reducto del estalinismo en Cuba, atrincherado en el Dpto. Ideológico del PC y en instituciones docentes y académicas, que tratan de hacernos retroceder a la era soviética.
    Todos ellos, en el caso cubano, estudiaron en la URSS ciencias sociales.
    Intelectualmente son tan mediocres y moralmente tan indigentes, que olvidan que el marxismo es hijo de la cultura, no de la ignorancia.
    En el caso de la camarada argentina se trata de los PC integrados a la III Internacional, que se mantuvieron agazapados por cinco décadas y ahora van a la revancha, después de la experiencia del socialismo revolucionario en nuestra America.
    Hablo de lo sucedido en Cuba, Chile, Perú y Nicaragua entre los 60s y 70s del siglo XX.
    Ninguno de ellos resiste una discusión acerca de los avatares del marxismo nuestroamericano.
    Háblenle de Mariátegui, por ejemplo, y verán como se encogen de hombros.》

  • Ramón García Guerra

    Abelardo, hablo de girar la sociedad real existente y hacer de ella algo mejor. Para lograr tal cosa apenas hay que dotar de sentido de comunidad cada momento y cada espacio de esa sociedad.
    Pondré dos casos en concreto.

    1. Todas las empresas provinciales son nichos de corrupción y están en situación de quiebra.
    Presenté un proyecto a la directora de la Empresa Provincial de Servicios de La Habana que intentaba superar ese Estado calamitoso, mientras que se convertía en una agencia de reconstrucción del tejido económico de la sociedad con el desarrollo de las Pymes.
    La idea era que la empresa prestara un servicio de importación, representación y comercialización a favor de estas últimas.
    Esta iniciativa haría que empresa recibiera de 4 millones de USD, que podría emplear en reconvertir sus talleres y asumir los estándares más exigentes en países del Primer Mundo.
    Desde el punto de vista de las finanzas del país esto significaba que de esta manera se movilizaría un fondo de inversión en divisas superiores a los que dispone el Estado hoy mismo.
    La otra vía que se podría emplear es la venta de bonos del Estado, pero este no es alguién de fiar desde la óptica del pueblo.
    Entregué ese proyecto en las oficinas del Consejo de Estado.
    Apenas 21 días después Díaz-Canel anuncia un paquete de medidas que serían adoptadas en 2020.
    Incluido en este se hallaba dicho proyecto.
    La creación de tiendas en divisas resulta ser una burda distorsión de la idea que contenía el mismo.
    Lejos de dotar a la sociedad de sentido de comunidad, insisten en aplicar los métodos que crearon la situación.

    2. Desde 2003 he advertido que una brecha en el régimen cubano que que resulta de la exclusión de un segmento de la población que se encuentra en la frontera de la sociedad.
    Hablo de las 29 ciudades pequeñas en Cuba (20-35 mil hab.) que son 8% de la población y se hayan al margen o en la perifería del sistema.
    Esta es tanta gente como la que vive en bateyes o en Miami.
    Advierto que en esas ciudades se han creado economías en red, solventes, que son autómas del Estado y cuyo mercado abarca áreas más extensas que son 3-5 veces mayor que su población.
    Desde 2003 he planteado la idea es dotar esas economías de sentido de comunidad. Incluso, tengo un proyecto de creación de un holding de Pymes que practican una economía social solidaria y se someten a un régimen de autogestión de la comunidad.
    Tendríamos que muy poca cosa para lograrlo.
    La clave de está en la constitución de los fondos de inversión, la creación de una incubadora de proyectos y la dotación de una logística que asegure el proceso.

    Entiéndase que estas son apenas dos iniciativas que hablan del potencial que se haya contenido en nuestra sociedad.
    En tal sentido, creo que se hayan creadas las condiciones para que todo sea posible.
    Somos, en principio, una sociedad autónoma y abierta al mundo.
    Luego, esta ultima cuenta con una economía popular que es solvente y que maneja de 2,500-3,000 millones de USD anuales.
    La creación de tiendas en divisas, por ejemplo, van en dirección contraria a una economía con sentido de comunidad; haciendo que ensanche la distancia entre pueblo y Gobierno.
    La política del giro comunitario radical es la alternativa.
    Hablo de una política que se integra a las luchas populares que suceden en Cuba hoy mismo.
    Defino tres frentes de luchas.
    1. La cogestión obrera de la las empresas del Estado.
    2. El control popular de la gestión de gobierno.
    3. La autonomía municipal y la autogestión comunitaria.
    Prueba de ello fue la aprobación de la nueva Constitución, que puso un freno a los desafueros del Estado en seis décadas.
    Después se puede advertir las etapas del movimiento de masas que acompaña esas luchas populares.
    Espero que este mapa sea inteligible, que ayude a la comprensión de la Cuba en proceso y que contribuya a la acción consciente del pueblo.

    • Hayes Martinez

      Ramón, su proyecto, ha sido la conclusión de otras personas desde otras áreas, y tampoco han tenido éxito, o ha sido parcial o temporal. Marta Harnecker insistió mucho en Cuba sobre la autogestión, y no se le hizo caso, por ejemplo

  • Ramón García Guerra

    Sugiero que veas las fechas de los textos que hablan del asunto y luego los pongas en relación con los que aparecen en mi libro “Debates libertarios cubanos” que hice llegar. Podría ir uno por uno y revelar la relación de sus autores con los míos. Hablo, el caso de Marta, de varios encuentros que realizamos en 2005 en El Vedado y que dedicamos a duscutir este asunto. Pienso que se trata de una elaboración colectiva que nace de una tradición y de una experiencia de cierto sector de la izquierda en nuestra América, que parte de Mariátegui y llega a Chávez, pasando por el Ché Guevara. En mi caso advierto otra influencia: el socialismo africano de Julius Nyérere.

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