Política en Cuba

La lata de refresco

Por: Miguel Alejandro Hayes 

En las tiendas estatales y militares, una lata de refresco costaba 0.50 CUC (hagamos abstracción del impuesto territorial que la elevaba a 0.55). 

Ese es el precio que recuerdo, al menos en los últimos 10 años, hasta diciembre de 2020. Ese es el precio que tuvo, existieran millones o miles en los almacenes estatales. El precio que ha tenido siempre, que existan 10 o 200 unidades en cualquier tienda. Ese fue el precio, sin importar la cantidad que hubiese en cualquier lugar, fuese una tienda montada en un contenedor, o en camino, en el contenedor de un barco. (Hablamos del precio estatal).

Podríamos llevar esto a una tabla:

AñoPrecio de la lata de refresco en tiendas estatales y militares (CUC)
20200,5
20190,5
20180,5
20170,5
20160,5
20150,5
20140,5
20130,5
20120,5
20110,5

Luego, aunque no tengamos las cifras al alcance, sabemos que la cantidad ofertada por las tiendas en cuestión sí ha variado. De hecho, se puede afirmar con certeza que la tendencia ha sido a la disminución.

Luego, el uso de la matemática nos enseña que, en un periodo de tiempo seleccionado, si una variable modifica sus valores y otra no, entre ellas no existe correlación.

Por tanto, para el caso en cuestión, el precio de oferta estatal no depende de la cantidad de la que se disponga.

Hecho que no solo es contrastable en la observación del mercado oficial cubano, sino que desde la institucionalidad de la economía cubana se demuestra. Recuérdese que los precios en Cuba no son fijados por oferta y demanda, sino por índices avalados por el Ministerio de Finanzas y Precios y etcéteras. O sea, legalmente, hay un precio fijo para cada producto, por obra y gracia de una entidad abstracta racionalizadora. Sabemos que no es el caso para la demanda, que no es fija.

Esa relación de la cantidad ofertada y su precio, donde el precio no varía pero la cantidad ofertada sí, se puede graficar de la siguiente manera:

Sabemos que en dicho gráfico, la función aunque no esté declarada su definición, la tiene (en determinado dominio). Por ejemplo, la oferta no puede ser de 62 mil millones de latas de refresco. Esa cantidad es impensable, y de hecho exigiría una rebaja de precios. Por lo que está implícito que el intervalo de definición de la función se corresponde con cantidades más o menos reales y coherentes con la realidad del mercado cubano, las producibles, las importables, las consumibles. También sabemos que en sobreoferta la cosa debería cambiar, pero ese no es el escenario cubano actual, ni es cercano. Que nadie olvide que, si de refresco de cola se trata, estamos en escasez. Y no es ni remotamente lo único. 

Al menos, según recuerdo, esta forma monoprecio de la oferta ha sido perceptible en los últimos 10 años.

Y no hablo del posordenamiento porque nunca más he visto una lata de refresco.

Artículo anterior

precios y oferta en Cuba, precios y oferta en Cuba

Autor

Puede comentar acá

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

A %d blogueros les gusta esto:
Ir a la barra de herramientas