Política en Cuba

Nota de clase

Por: René Fidel González García

El Socialismo no tiene que ver con subsidiar los derechos, ni la justicia, ni la igualdad, ni la equidad, ni las condiciones para la felicidad, la libertad y la plenitud de las personas; menos con condicionar todo esto a un criterio general de sostenibilidad económica, de rentabilidad, o de lucro. Trata, en todo caso, de hacerlos reales, plenos y universales, como metas inherentes e imprescindibles a su realización.

Recordaremos el contenido de los discursos pronunciados en la Tángana del Parque Trillo y veremos una apelación a ello. Economía solidaria dijeron allí sin vergüenza. Y dijeron más. No pudo aquello ser un diálogo. Será recordado como una interpelación.

La restauración capitalista siempre se inicia por la impugnación, el asedio y distorsión de los contenidos esenciales sobre los que descansa el consenso civilizatorio alcanzado por la sociedad en que se implanta como proceso; por la individualización de los problemas sociales, de sus causas y de las soluciones a ellos, así como por la atomización y enajenación de lo político y la política, ya sea como comprensión de la realidad o como el conjunto de prácticas para transformarla desde la ciudadanía.

Todo ello es realizado por –y en beneficio de los intereses– de élites compuestas por capitalistas anónimos, políticos, funcionarios y académicos aliados y concertados silenciosamente en el asalto del Estado y los derechos, en su privatización y dominio.

Entonces, la ejecución de la restauración capitalista, el asalto del Estado y la desarticulación de los derechos, su privatización y dominio por dichas élites, implica la anulación y desactivación de la noción de democracia y de cualquier experiencia de ella. También, una extraordinaria carga de violencia estructural, física y simbólica que asume y prevé, ya desde sus primeras etapas, tanto las resistencias que pueda enfrentar, como su represión.

Es por eso que se tiene que impedir a toda costa el nacimiento del Estado de Derecho, abortar la cultura política y la identidad ciudadana que emana, o crear las condiciones necesarias para que pierda eficacia en la vida cotidiana y acabe por ser una frase hueca del discurso político y, al mismo tiempo, un escarnio de la arbitrariedad y el despotismo a la promesa de procurar la justicia, la libertad y la igualdad política que contiene la República.

Afirma una periodista cubana que «tontos útiles» llama a algunos el Presidente de la República. Es difícil entender tal cosa cuando se piensa en qué significa ser un servidor público. Hay que pensar, seguir pensando, publicar, u opinar, es, en última instancia, no más que una consecuencia.

Versión reeditada por el autor

También le puede interesar

One Comment

  • Orlando

    Copio

    arlos_habana dijo:

    No me explico el porqué no se reportó la muerte del paciente de 21 años de Santiago de Cuba. Hasta donde yo sé, la causa que desencadenó el proceso que lo llevó a la muerte fue la covid-19. En los reportes se decía en sus antecedentes “sano”, luego no había o no se informó otra causa subyacenteque pudiera explicar el deceso. Antes de que ese paciente “desapareciera” de los reportes se…

Puede comentar acá

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

A %d blogueros les gusta esto:
Ir a la barra de herramientas