El miedo como bandera

Reflexión sobre las amenazas esgrimidas en redes sociales, sobre algunos sacerdotes cubanos   Por: Julio Pernús Tengo miedo no es solo una frase manida atribuida al intelectual católico Virgilio Piñera, más bien parece ser la norma que desean instalar en la mente de sus contrarios,   grupos extremistas vinculados con agendas políticas de las dos orillas. Solo así se puede justificar las amenazas hasta de muerte, recibidas por parte de personas que se han expresado con libertad contrario al discurso hegemónico tanto de un lado como de otro.  Los defensores del otaolianismo (farandulerismo político), han ido a por la vena yugular de cualquiera que se posicione del lado izquierdo de la marea, son personas a las que el centro les parece una mala palabra y son intransigentes con la “x-distancia”, han hecho diana hasta contra un obispo de nuestro país. Mientras que los ciber-agentes (identificados popularmente como ciberclarias), han sido capaces de amenazar con consecuencias “imperecederas” al P. Alberto y otros sacerdotes que han alzado su voz para denunciar realidades que deben doler a todos en la Nación. Estas personas, no son robots, detrás de sus perfiles falsos, se enmascaran mujeres y hombres adictos a una filosofía orwelliana, deseando configurar en el imaginario de su oponente, un mundo signado por la desconfianza, el miedo, las máscaras para ocultar el pensamiento.  Tal parece que estamos reciclando ahora, dentro del espectro digital cubano, los viejos actos de repudio y odio como parte irrenunciable de la gobernanza del Gran Hermano. En el artículo 47 de nuestra actual Constitución, dice: Las personas tienen derecho al libre desarrollo de su personalidad y deben guardar entre sí una conducta de respeto, fraternidad y solidaridad. La profesora e intelectual cubana Alina B. Hernández, reflexionaba en su último artículo sobre el daño que le están haciendo a la salud social del país, la utilización de estos grupos para-estatales que solo buscan sembrar el miedo para coartar las ideas. La Iglesia es una institución que pudiera cambiar las reglas de este juego cruel de tenis político entre cubanos, donde cada parte intenta pegarle con la mayor rabia posible a la pelota de la verdad, para lograr un impacto más agresivo en el terreno del contrario, hacerle caer derrotado es la meta, porque en esta dinámica no vale el  empate. Hace poco un sacerdote cubano en el exilio americano que me conoce desde su época de asesor de la pastoral juvenil de La Habana, al reflexionar en mí muro, me hacía ver que yo he tenido la posibilidad de contar con un micrófono (audiencia) por parte de la Iglesia y eso tenía una cuota importante de responsabilidad. Hoy le quiero decir que si bajarme del espectro comunicacional católico cubano, contribuyera un tilín a frenar un poco la violencia psicológica y física de nuestra realidad, con gusto lo hiciera. Solo espero que el próximo comunicador que deseen (desde cualquier orilla) encaramar en el escenario, pueda portar un discurso diferente a ese que lleva el miedo como bandera.          Odio en redes sociales cubanas Odio en redes sociales cubanas                                  Autor Julio Pernús Comunicador de la iglesia católica.