Política en Cuba

Política

Sobre la política de las administraciones norteamericanas hacia Cuba

Por: Jorge Bonilla

Como se conoce, el diferendo Estados Unidos- Cuba constituye un proceso con varios siglos de vigencia histórica; constando fehacientemente las aspiraciones de las sucesivas administraciones estadounidenses para obstaculizar la soberanía e independencia del pueblo cubano.
Es imposible enfatizar en el contenido del presente artículo las medidas que durante tres siglos se desencadenan para socavar la estabilidad económica del pueblo cubano, poniendo en peligro en las últimas décadas la seguridad de los cubanos en los asuntos sociales y políticos. En particular, sometiéndonos a carencias económicas para catalizar la caída vertiginosa del modo de producción socialista elegido libremente por los cubanos, tras siglos de explotación colonial española y norteamericana.
Posterior a los acercamientos culturales promovidos por el gobierno de Obama, los cuales culminaron con el restablecimiento de las relaciones diplomáticas entre Cuba y los Estados Unidos, el período gubernativo estadounidense actual, recrudece el cerco económico, político y social contra el pueblo de Cuba, adquiriendo su máxima expresión con la activación del Título III.
Ahora bien, la campaña presidencial 2020 comienza con no pocas interrogantes referentes, a las políticas internas emprendidas por el gobierno actual sobre el tema, cabría preguntarnos:

¿Cómo desglosar el denominado tema Cuba, en el desarrollo de los debates electorales?

Afortunadamente la política desarrollada hacia Cuba posterior a 1959 por las administraciones norteamericanas, han mostrado total ineficacia y solo contribuyen a fortalecer la unidad de los cubanos de dentro y fuera de Cuba, paliando las situaciones económicamente desfavorables provocadas por las aludidas medidas económicas.
Por otra parte, el apoyo incondicional hacia Cuba, incluso de gobiernos diametralmente opuestos al modo de producción socialista cubano. La creciente solidaridad promovida por el gobierno cubano actual, así como el inquebrantable espíritu de lucha del pueblo cubano, mantienen vigente el infortunio de las políticas norteamericanas hacia la isla.
Por lo antes expresado, hago mi más sincera exhortación a los Centros de Financiamientos que dirimen la campaña electoral de los Estados Unidos, en función de concretar las propuestas siguientes:
1-) Promover los acercamientos entre ambos gobiernos, continuar la política de los intercambios culturales

2-) viabilizar la reconciliación como puente de acercamiento entre ambos pueblos,

3-) continuar la ruta de las relaciones diplomáticas establecidas en 2014, podrían constituir elemento esencial, de la política electoral de los Estados Unidos hacia Cuba.

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